El fiscal Fernando Moine investiga un caso de homicidio en el que un comerciante mató de dos tiros al ladrón que había ingresado a su negocio, luego de forzar la puerta de ingreso. Ocurrió en las primeras horas de la madrugada de ayer, en un local de venta de celulares de calle Pasteur al 500, en barrio Alberdi. El hombre, de 30 años de edad, habría irrumpido en el local con fines de robo, pero fue sorprendido por el dueño, que accedió desde la vivienda ubicada en la parte de atrás. La información oficial da cuenta de que allí, en el interior de la propiedad, el comerciante efectuó varios disparos, dos de los cuales dieron en el cuerpo del intruso. Gravemente herido, éste huyó del lugar, pero cayó muerto a 200 metros en el jardín de una casa. La Policía detuvo a un cómplice del robo y a quien sería responsable del homicidio, que horas más tarde recuperó la libertad por orden de la Justicia.
La víctima, de 30 años de edad, identificada como Antonio Villegas, fue encontrada tendida sin vida entre el jardín y la vereda de una casa particular, en Oncativo al 100, a poco más de dos cuadras del lugar donde habría recibido los dos balazos letales. Al advertir la situación, la dueña de la vivienda dio aviso a la Policía pero, cuando llegó el servicio de emergencias, el cuerpo del joven ya estaba sin vida.
“Gritaban que estaba muerto”
Alrededor de las 3 de la mañana del domingo, una vecina de ese sector se sobresaltó con los ruidos que venían de la calle: “Parecía alguien que se estaba ahogando. Pensé que era un borracho, pero después me asomé y lo vi tirado en el jardín, con las piernas en la vereda. Ya había llegado gente que lloraba y gritaba. Decían que estaba muerto”.
Eran allegados al fallecido. Enterados de que lo habían herido, lo fueron a buscar y lo encontraron tendido y sin vida. Fuentes seguras sostuvieron que uno de los disparos le dio en la cabeza.
Ahora, la Justicia investiga dos delitos diferentes. Por un lado, el homicidio calificado por el uso de arma de fuego, en el que el imputado es un comerciante de 33 años de edad, que luego de ser demorado recuperó la libertad. Por el otro, un hecho de violación de domicilio, y robo en grado de tentativa, con la imputación de un joven de 21 años, que sería cómplice del fallecido y permanece detenido.
El fiscal Fernando Moine, que tiene a cargo la investigación, indicó que el homicidio habría ocurrido en el marco de una tentativa de robo, cuando el hombre fallecido fue “repelido por el dueño de casa, en circunstancias que están siendo investigadas. En principio, habría sido con disparos de arma de fuego. El dueño del negocio y de la casa, vio irrumpida su vivienda por dos sujetos, de madrugada. Ingresaron barreteando una puerta de ingreso. En ese momento, él se levanta y se produce el hecho que termina con la muerte de esta persona”.
Moine detalló que, en principio, se trata de un intento de robo, y hay una reacción de la persona dueña de casa, que se ve en principio agredida por esta intromisión con fines de robo. “Reacciona y efectúa un par de disparos que ocasionan la muerte de uno de los sujetos. El hecho ocurrió en el negocio de venta de celulares, que es parte del domicilio donde habita la familia damnificada”, dijo.
Uno preso, el otro libre
El magistrado detalló que los disparos los recibió uno solo de los sujetos que ingresaron al local de venta de celulares.
“Estamos en plena etapa de investigación, por lo cual todos estos hechos se están corroborando. Se están haciendo todas las pericias, con la intervención de la Policía Científica. Se han receptado testimonios y se está recabando información fidedigna para establecer cómo se produjo el hecho en sí”, apuntó el fiscal.
En el mismo sentido, precisó que se secuestró el arma que se habría utilizado en el homicidio y otros elementos que hacen a la causa.
-¿Hay detenidos por este caso?
-Es el compañero del individuo que ingresó también a la vivienda. Como tiene antecedentes, quedó preventivamente detenido. Con respecto a la persona que efectuó los disparos y causó la muerte de uno de los sujetos, se ha decidido que va a asumir el proceso en libertad, hasta tanto recabemos pericias psiquiátricas y podamos determinar si hay alguna motivación justificativa de su accionar. Momentáneamente, en base a que no habría riesgo procesal de parte del autor del hecho -en el sentido de que no hay nada que haga sospechar que va a frustrar los fines del proceso- se ordenó que mantenga su estado de libertad.

