No fue un domingo más el de ayer; el mundo del deporte se vio conmocionado por la muerte de Kobe Bryant, uno de los mejores jugadores de básquet de todos los tiempos, una gloria de Los Angeles Lakers con quien conquistó cinco anillos, formando una dupla inolvidable con el gran Shaquille O’Neal y bajo las órdenes del sabio maestro Phil Jackson. Heredero por naturaleza de Michael Jordan, vino a recoger el guante de lo hecho por el más grande de todos los tiempos y crear en Los Angeles una auténtica dinastía para una de las franquicias más ganadoras de todos los tiempos, volviendo a tener la grandeza de los 60 que le imprimió Wilt Chamberlain, la misma que en los 80 tuvieron el propio Magic Johnson y compañía. Lo de Kobe Bryant no sólo fue extraordinario en la NBA sino que también fue determinante en dos medallas doradas en Juegos Olímpicos para los Estados Unidos, en Biejing 2008 y Londres 2012. Poseedor de innumerables records individuales, un auténtico superdotado para la disciplina y alguien que marcó un antes y un después en el básquet mundial.
Gabriel Fernández, uno de los notables de la Generación Dorada, ante la consulta de Puntal manifestó que “se fue uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA, demostrándolo durante toda su carrera, además de ser una persona diferente; lo contaba en otro momento Chapu Nocioni sobre cosas que le ha dicho a él en lo personal, siendo una súper estrella. Cuando hablamos con Manu Ginóbili sobre Kobe, siempre decía que era una persona de extrema humildad. En la parte deportiva, lo que se puede destacar, aparte de su éxito con los cinco anillos, es su última etapa de carrera, donde ya venía recuperándose de varias lesiones, la última muy fuerte en el tendón de Aquiles y donde quería despedirse en su mejor versión. Jugando su último partido deja todo, se olvida de todos los problemas físicos y Los Lakers ganan con 60 puntos de Kobe, eso lo hace un jugador en su mejor momento, no en el momento del retiro. Lo hizo dignamente y a su manera, eso demuestra lo competitivo que era y el talento que tenía, nos permite entender la clase de jugador que estamos hablando, lo mejor de la historia que tuvo la NBA. Es una pérdida irreparable para el básquet, es un dia muy triste”. Así habló Gabriel Fernández de la implicancia y el significado de Bryant para una generacion. No sólo para quienes tuvieron la fortuna de competir con él sino también quienes pudimos disfrutar de su magia y de su plenitud. Ayer el destino quiso que a los 41 años Bryant pasara a la categoría de leyenda en un deporte que lo vio brillar como nadie más. Simplemente gracias, Kobe.
Javier Albarracín
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