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Las comparaciones son odiosas, pero...

*Por Agustín Hurtado
 
Recibió el balón, encaró a su defensor, superó la primera línea, atravesó la zona pintada con las rodillas bien arriba y definió con la zurda para depositar su nombre en lo más alto del deporte argentino. Como lo hizo a lo largo de su extensa carrera adentro de la cancha, Emanuel Ginóbili penetró ayer en la historia grande del deporte argentino. Si bien ya dejó de jugar hace un tiempo, anoche San Antonio Spurs lo inmortalizó al retirar la camiseta número 20, con la que defendió los colores del equipo texano en más de 1.000 partidos.

Para los que miran poco básquet, lo que ayer hizo San Antonio simboliza uno de los máximos honores que un jugador puede recibir. Por poner un ejemplo, su nombre estará al lado de los de Tim Duncan o David Robinson. 

El discurso de que las comparaciones son odiosas es muy utilizado en estas ocasiones, pero porque no prestarse al simple de juego de elegir, sin entrar en discusiones porfiadas. Emanuel Ginóbili puede ser nombrado como el mejor deportista argentino de todos los tiempos y decirlo no puede ser considerado una falta de respeto por nadie. Los futboleros se agarraran de los pelos y señalarán a Maradona o a Messi. 

Ginóbili estuvo durante 16 años en la mejor liga del mundo y no de relleno. Los amantes del rosarino dirán que va a camino a hacer lo mismo con el Barcelona, pero hay una diferencia, el bahiense no tuvo a alguien que abriera las puertas (Di Stéfano, Kempes, Maradona, etc), él fue el que las abrió. Antes de su llegada, la NBA era un terreno casi desconocido y fue, en parte gracias a él que otros tuvieron su oportunidad. Ni hablar de lo conseguido por uno y otro en la selección. Ambos ganaron medallas doradas, pero el nivel de los torneos de fútbol (sub -23) y básquet en un juego olímpico son muy distintos.

Con Maradona la cuestión es más compleja, pero aun así, para quién escribe estas líneas, lo del alero tiene más méritos. Más allá de todo lo que representa en distintos ámbitos el de Villa Fiorito, sus logros fueron en el fútbol, deporte por demás apoyado desde todos los sectores, públicos y privados, siempre a canchas llenas. El bahíense lo hizo en una disciplina en la que, cuando el empezó, se veían más butacas vacías que ocupadas. Si comparamos el final de sus carreras, también sale favorecido Ginóbili.

En la discusión surgirán otros nombres…Monzón, Vilas, Fangio, hasta Lucina Aymar. Todos se pueden sentar en la mesa, pero lo hecho por el “pibe de 40” entre el 2000 y el 2018 será muy difícil de ser igualado.