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Los Imaz, unidos por la misma pasión: padre e hijo comparten equipo y sueños

A los 43 años, el mellizo Ramiro jugará una nueva edición de la Liga Cordobesa con Estudiantes, en un plantel que también integra Francisco, de 16. Ambos ya tuvieron minutos juntos en el torneo de la Asociación local
 
El padre es un “guerrero de mil batallas” y a los 43 años tendrá la posibilidad de jugar una nueva Liga Cordobesa de básquetbol con Estudiantes. Su hijo, de 16, está haciendo sus primeras armas y siente una “inmensa felicidad” por compartir el mismo equipo.

Se trata de Ramiro Imaz y de su hijo Francisco, quienes defenderán la “causa celeste” en la máxima cita del básquetbol provincial, que tendrá un récord de cuatro clubes de la Asociación Riocuartense, ya que también participarán Banda Norte, Centro Cultural Alberdi y Sporting Club de Sampacho.

Sobre la posibilidad de jugar una nueva Liga Cordobesa, Ramiro expresó: “Realmente pensé que ya había un bajo porcentaje de jugar un nuevo Provincial, así que para mí es una alegría inmensa y sería como una despedida del básquet en un torneo que jugué siempre, más allá de varios años en la Liga Federal. El Provincial siempre ha sido para mí una liga que he disfrutado y esperemos sea una buena forma de terminar mi carrera”.

En cuanto a cómo hace para seguir vigente a los 43 años, poniendo su habitual garra y coraje en cada partido, indicó: “Cuando tenía la edad de mi hijo estaba más en el banco que jugando; entonces cuando uno entrena tanto considera que nadie le regaló nada, cuando cuesta el doble, a la larga te da más fuerzas todavía que algo que se obtiene de una manera más fácil”.

“Me he cuidado, trato de comer bien, descansar lo que pueda porque estoy trabajando mucho, lo importante es haberme sostenido en el tiempo tratando de cuidarme; la humilde carrera la pude hacer gracias a la voluntad de poder entrenar, estar y salir desde el banco de suplentes”, dijo.

Los mellizos Ramiro y Álvaro desembarcaron en la ciudad y rápidamente se ganaron el corazón de los riocuartenses.

Con los años, Ramiro ya es un hijo adoptivo de Río Cuarto y aquella pasión que abrazó de su tío hoy se la traslada a sus hijos Francisco y Joaquín (13).

“Siempre tuve la suerte de tener a mis hijos en un club, sabiendo que en algún momento del día los iba a ver practicando. La estadística dice que siete de cada diez pibes en edad escolar no hacen deportes, entonces hoy tener un chico en el club es una bendición”, manifestó Ramiro.

Por su parte, Francisco se siente orgulloso de jugar al lado de su padre. “Yo seguí lo que hacía mi papá porque me gustaba. Cuando era más chico fui a jugar al fútbol y al tenis, pero me quedé con el básquet”, confesó.

En el equipo no sólo contará con la voz consejera de su padre, sino con otros experimentados jugadores como Javier Llanos o Dante Castagno.

“Es una alegría inmensa poder compartir equipo con mi papá y con otros jugadores de gran trayectoria porque transmiten toda su experiencia al equipo”, puntualizó.

Es como tener a varios técnicos dentro del propio rectángulo de juego: “Me transmiten cómo jugar y cómo comportarme dentro de la cancha”.

Francisco, que se desempeña como base, ya tuvo algunos minutos en el torneo Apertura de la Asociación Riocuartense. “Hay que aprovechar esos minutos al máximo y dar todo”, recalcó.

Respecto del acompañamiento que le brinda a su hijo, Ramiro expresó: “No es fácil el proceso, como todo padre siempre querés que le vaya bien. Trato de inculcarle que cada uno tiene que ser como es, con sus defectos y virtudes. Tampoco se puede andar exigiendo a un hijo para que sea más de lo que pueda ser”.

“Hay que ayudarlos para que sobre todo sean responsables, educados, que tengan constancia en lo que hacen y primero que les guste a ellos. Que todos los chicos se sientan a gusto y que lo hagan con gusto, no forzándolos”, completó.

También se entusiasmó con la participación de cuatro clubes de la Asociación en el Provincial. “Está bárbaro, porque en su momento el básquet, como a nivel general, había decaído en demasía y esto le da impulso, oxígeno y quizás sea contagioso para el resto de los equipos”, remarcó.

Para los mayores será un premio a la trayectoria esta participación en el Provincial y “para los chicos será un aliciente, por ahí cuesta mucho motivar a los pibes hoy en día y esta oportunidad es única para ellos”.

Francisco no se desespera, entrena diariamente y quiere construir su carrera en el básquet.

“La computadora y el celular no son algo que utilice tanto, a mí me gusta venir al club, compartir con mis compañeros y jugar al básquet”, aseguró esta joven promesa que sueña con jugar en el futuro de manera profesional.