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Tan distintos como parecidos

Una nueva generación pisó fuerte en China y escribe su propia historia

Se acercó alejándose. Con ese oxímoron se puede definir la actuación de la selección argentina en el mundial de China. Este equipo se diferenció de la Generación Dorada a través del mismo proceso por el que se pareció.

Se separó de aquella camada, entre otras cosas, dejando atrás las dudas sobre lo que le pasaría al básquet argentino sin Ginóbili y compañía. No existió en este torneo un lugar para la nostalgia por los que ya no están.

Este grupo de jugadores generó su propia identidad. Es cierto que tuvo a Scola como insignia, pero sólo fue un nexo con los valores que desprendían a la hora de jugar los campeones en Atenas. El equipo de Hernández forjó su propio camino.

El contrapunto se genera en que, al hacer todo eso, irremediablemente se pareció mucho al conjunto que comandó Rubén Magnano. La manera en que encaró cada partido y el nivel de juego que mostró hicieron vivir a muchos la sensación de estar viendo a la selección que llegó a la final de Indianápolis 2002.

Además, se dan varias coincidencias. La primera y más obvia es el resultado obtenido en su primer mundial. Ambos superaron las expectativas llegando a la final. La segunda es el promedio de edad. Sacando a Scola y sus casi 40 años, este equipo tiene un promedio de 25.4, que no está muy lejos del que tenía la Generación Dorada en 2002 (23.8). La tercera similitud es que en ambos casos, la mayoría del plantel juega en Europa, con todo el bagaje de conocimientos que brinda la escuela del básquet Fiba. 

Tan distinta como parecida, esta selección empieza a caminar su ruta, que no es necesariamente la misma que la de la Generación Dorada, pero que tiene algunos puntos en común similares. 

El básquet argentino demostró que su buen andar de los últimos años no se debió a una fuerza misteriosa que juntó a un grupo de jugadores excepcionales, sino a un proceso que nació con la creación de la Liga Nacional. 

La Generación Dorada impulsó los sueños de muchos de los que ayer ganaron la medalla de plata. En China parece haber iniciado un nuevo ciclo, en el que esta nueva camada impulsará los sueños de los que vendrán.



Agustín Hurtado