Río Cuarto | basurales

Preocupación de los vecinos de barrio Obrero por los basurales

Denuncian que llegan al sector camiones que arrojan grandes cantidades de residuos y los terrenos tienen altos pastizales. Además, piden por servicios y más iluminación para una mayor seguridad
En el sector sur del barrio Obrero, crecen constantemente basurales que no tienen control y los vecinos reclaman medidas urgentes. Aseguran que conviven a diario con todo tipo de alimañas, el olor es nauseabundo y sufren incendios con mucha frecuencia. 

Sobre la calle Yapeyú, próximos al barrio de casas de autoconstrucción, se ubican dos grandes terrenos que forman parte de uno de los ingresos a la ciudad desde la ruta 8. Los pastizales ya superan en altura a una persona adulta, y a diario llegan camionetas y containers con residuos para dejarlos al descubierto. 

Los vecinos reclaman desde hace meses la presencia del Estado municipal, pero indican que desde los primeros días de octubre, cuando se realizó una jornada de concientización y cuidado ambiental, no han tenido más respuestas. Las obras de cordón cuneta son las únicas que han llegado al sector, pero sólo para una parte del barrio, y señalan que por el estado de las calles no ingresan remises o los camiones recolectores y el regador.

En diálogo con PUNTAL, vecinas del lugar, indicaron que la preocupación por las condiciones que se encuentran estos terrenos y cómo puede afectar a los niños del barrio. Lorena Engert, Yohana Cordi y Alejandra Colazo describieron cómo es el día a día en el lugar, con la presencia de ratas, víboras y todo tipo de animales que viven entre los pastizales. 

Señalan que la gente llega en camiones y tiran grandes cantidades de residuos, además “tiran animales muertos, perros, potrillos, de todo, lo que hace que el olor sea nauseabundo”, aseguran. Muestran fotografías de incendios y señalan que se dan con frecuencia: “De vez en cuando viene alguien y prende fuego la basura, o una cubierta, nadie puede controlarlo”, explican. 

Indican que por el estado en el que se encuentran las calles, al barrio no entran remises, ni el camión de la basura o las ambulancias, tampoco el camión regador. “Cuando llueve ni siquiera nosotros podemos salir”, detallan.

Los servicios como las cloacas llegan a pocas cuadras de donde se ubica este grupo de casas, por lo que sostienen que se encuentran en un sector “olvidado” de la ciudad. Tampoco es buena la luminaria pública, sólo un poste por cuadra que hace que a la noche todo sea “una boca de lobo”, tal como lo describen.

“Como no hay seguridad, al no entrar a patrullar la Policía, nos ayudamos siempre entre los vecinos”, dicen y agregan: “Cuando vemos por la noche a alguien que se esconde entre los pastizales, alguna persona desconocida, nos ayudamos entre nosotros”. 

- ¿Nunca se hicieron tareas de limpieza en los terrenos?

- No cortan el césped, hemos pedido que al menos en el predio hagan una plaza o que se controle para que nadie tire basura. Somos 20 familias que vivimos en el barrio, a partir de un plan de autoconstrucción de la Provincia que el mismo intendente Juan Manuel Llamosas ayudó a gestionar, pero ahora nos han olvidado a todos.