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"Belgrano debe utilizar todo lo bueno que tiene para potenciarse"

Juan Carlos Olave, en diálogo exclusivo con El Deportivo, analiza el presente del Pirata en este largo y exigente camino que tienen los de Alberdi en la Primera Nacional, donde comparte zona con Estudiantes
 

La Primera Nacional comenzó para Belgrano de buena manera ganando los primeros tres partidos y dejando el invicto en la calurosa noche de Santiago del Estero con la derrota ante Mitre por 1 a 0. El ciclo Orfila aún es muy joven y el techo del Pirata muy alto en este certamen.

Juan Carlos Olave, uno de los mayores exponentes del club, nos habló del presente y de cómo ve al equipo.

-Lo veo bien, un equipo que está interpretando bien los momentos de los partidos que les toca desarrollar y resolver. Fue dominado por momentos en el primer partido contra Tigre y lo supo resolver, controlar y volcarlo a su favor. Si bien ellos dominaron, Belgrano a través del esfuerzo y del orden y la presión logró equilibrarlo y poder ganarlo. El segundo partido ante Alvarado fue más práctico y en el último las expulsiones le solucionaron un poco la problemática del juego pero lo resolvió bien, con justicia. Las expulsiones también llegan por lo que obliga el equipo.

-¿Cómo ves la realidad hoy del club comparándola con tus tiempos en inferiores?

-Es una realidad totalmente diferente. Lo que sí, todo lo que hoy tiene Belgrano en infraestructura, el orden institucional y en lo deportivo queda de la línea de cal para afuera cada vez que empieza un partido; eso hay que saber utilizarlo, el jugador tiene que saber entenderlo y comprender. Si el jugador descansa en esas cosas, el equipo no se potencia, son las condiciones ideales para un trabajo pero después hay cosas de aquella época que hacen a lo que es Belgrano. Ese amateurismo que había tiene la impronta del hambre de los jugadores por lograr algo más, por haber cumplido su sueño a través de sobreponerse a un montón de circunstancias adversas. Por eso te digo que todo lo que tiene hoy Belgrano bien utilizado es buenísimo, cuando eso genera comodidad; pasa lo que nos sucedió un tiempo atrás y por eso les toca estar en esta categoría. Debe utilizar todo lo bueno que tiene para potenciarse, no sólo en lo colectivo sino en lo individual, pero sin perder esa llamita del amateurismo que tiene el jugador de fútbol que necesita todo equipo para lograr cosas importantes.

-¿Cómo es tu presente hoy en Las Palmas?

-Hace un tiempo que estoy dirigiendo, dos años. Tenemos un cuerpo técnico conformado por Tete González, Pablo Bosco, Darío Cavallo, Marcelo Misetich, entre otros. Estamos esperando que surja una oportunidad, mientras tanto preparándonos, la mejor forma es entrenando. Con Darío entrenamos un club que es muy cercano a nuestros sentimientos, también tenemos nuestros desafíos, ese amateurismo del que te hablo, ver crecer a nuestro club, a que se potencie; hace un tiempo jugaba con Estudiantes en la misma divisional, entonces el presente de Estudiantes nos invita a soñar. La mejor manera que tiene un entrenador de avanzar y crecer es entrenando porque el fútbol habla de relaciones y las mismas no sólo están en los libros sino día a día en el trabajo con personas.

-En un fútbol tan detallista con cada área tan específica, la nutrición, el coaching, toda la parte psicológica, ¿cómo hacés para nutrirte de toda esa información?

-Yo creo que el fútbol hoy no necesita más del técnico como la figura principal en la conformación de un cuerpo técnico. Hoy los jugadores necesitan un grupo de trabajo y que ese cuerpo técnico pueda estar en todos los detalles. Para estar en todos los detalles, como no todos sabemos de todo, necesitamos gente capacitada en distinta;s aéreas creo que es un poco la utilización y complementación de capacidades en lo que hemos ideado como cuerpo técnico y utilizar todas las herramientas necesarias para potenciar al jugador, para que a través de la misma se pueda potenciar lo colectivo, porque eso también depende de los recursos con los que cuentas. Mientras mejores sean esos recursos mejor será el funcionamiento. El poder armar un buen grupo de trabajo es fundamental, los grandes logros llegan de la mano de los grandes grupos, inteligentes y que van en búsqueda de un objetivo en común. En este caso debe ser el lugar donde estás, buscar algo trascendente con ese lugar. Involucrarte, ser solidario con la causa desde el lugar que me toque en el momento que me toque. Para necesitar eso necesitás de un gran grupo de trabajo que pueda llegar a cada una de las 28 cabezas que tenés en un equipo de fútbol.

-El puesto de arquero debe ser el de mayor evolución en estos tiempos ¿cómo ves hoy a los arqueros?

-Yo creo que lo ha obligado al arquero a evolucionar y está bueno, me gusta que tenga recursos, que sea participativo, porque de eso se trata. No sirve sólo el que te tapa el arco, el arquero se tiene que notar porque es el que le da seguridad a la defensa y al equipo en general. Si un arquero está seguro su equipo va a estarlo. Después, con respecto a los pies me parece muy bien que haya evolucionado en ese aspecto; ahora a mí no me gusta el arquero que toma demasiado riesgo. Para mí el arquero que mejor juega con los pies es el que no pone en riesgo a su equipo, entonces los pedidos nuestros para los arqueros es una buena circulación de pelota, un buen golpeo medio, largo, un buen control. Pero no necesito el arquero que meta pases filtrados o quiera ser demasiado protagonista, por eso es arquero, si no jugaría de cinco o de diez. Tiene que dar seguridad y la da a través de las decisiones. Sí debe ser un jugador importante en el inicio y en la lectura del juego.

-En junio se cumplirán diez años del ascenso contra River; habiendo pasado una década ¿qué te quedó de ese grupo?

-Me queda el habernos convencidos y convencer a la gente que un equipo como nosotros que hacía cuatro años que estaba en la B Nacional podía ser protagonista en el futbol argentino, podía plantársele a cualquier equipo de primera. Ese es el desafío que uno quiere plantear siempre, lo tenía como jugador y lo tengo como entrenador. El hacerle creer y sentir a los jugadores que pueden, porque a veces uno se minimiza solo, cuando eso pasa es muy difícil que consigas superarlo al rival o que logres luchar un campeonato. Mas allá de las cualidades físicas y futbolísticas lo mental tiene una importancia preponderante en conseguir objetivos. El jugador que se siente capaz a pesar de sus limitaciones es aquel que va a conseguir junto con un gran grupo, objetivos grandes.