Belgrano de Córdoba inicaba el año 2020 con muchas definicioes. En lo deportivo y de la mano de Caruso Lombardi era tratar de hacer funcionar a un equipo que nunca pudo llegar a lo que pretendía en la Priemra Nacional, mas allá de haber tenido un comienzo de año alentador, sacando puntos y acercándose a la zona de reducido en la zona A.
En lo dirigencial el panorama era aún mas importante por las elecciones que se desarrollarían el 25 de abril. Lógicamente que la pandemia frenó todo y donde todavía no hay fecha confirmada, por los rebrotes, ad refrendum de la situación pandémica.
Sergio Villella, reconocido empresario inmobiliario asumió el rol de vicepresidente, del cual no va a continuar, si Jorge Franceschi gana las elecciones. Tocó varios temas y así analizó la actualidad Pirata y del futbol cordobés
-La verdad que lo único que el motivo por el cual se nos ha venido para atrás el tema de la elección ha sido la cuestión sanitaria, se hizo un protocolo muy bueno. Nos felicitaron por lo que armamos, toma-mos todas las precauciones y situaciones posibles, las íbamos a hacer sobre la tribuna Cuellar. Más allá de la cantidad de gente que se esperaba se trabajó en esto con mucho profesionalismo, para que nadie corriera ningún riesgo. Justo cuando fuimos a presentar el protocolo se dio este rebrote, tanto en la provincia como en Capital y nos pidieron posponerlo para más ade-lante sin fecha cierta. Si bien la fecha la vuelve a solicitar la Comisión directiva de Belgrano lo vamos a ir haciendo de manera conjunta con la gente del COE un poco más adelante, yo calculo que será para septiembre u octubre.
-¿Cuántos socios están habili-tados a votar?
-Aproximadamente con el padrón de marzo iban a ser unos trece mil socios, mas aquellos que se fueran poniendo al día previo a las elecciones, siete días antes de la misma tenes la posibilidad de hacerlo. La gente de IPJ había planteado que al hacerse en el período de confina-miento se debía utilizar el padrón de marzo ante la imposibilidad de la gente de pagar las cuotas, obvia-mente por el tema del aislamiento. Vamos a ver para más adelante con que padrón se decide que va a ser, si estamos fuera de confinamiento puede ser el de marzo o el actual a ese momento. Tampoco había mucha diferencia entre marzo y lo que puede ser hoy, algo así como dos mil socios. Veremos para más adelante, hablando con la gente del COE y ver cómo sigue la evolución.
-Viniendo desde otro rubro laboral, diferente al deportivo ¿qué te dejó la experiencia como dirigente de un club como Belgrano?
-Como hincha que va a la cancha desde los cinco o seis años nunca me imaginé la posibilidad de ser dirigente. Me empecé a interiorizar un año antes de las elecciones producto de un grupo de socios que nos pusimos a trabajar en proyectos concretos para el club como era la campaña de socios y de publicidad, sumado a la campaña de infraestructura que era lo que más conocía, a partir de charlas que tuvimos con esta agrupación surgió la posibilidad de hacer los palcos de Belgrano, siendo palcos modelo. Era un poco el trabajo que yo hacía en la inmobiliaria, eso llevó a que de alguna manera me sumara, que Jorge Franceschi me invitara a participar con él y ha sido una gran experiencia. Me voy con la amargura del descenso, pero también con la alegría de haber sido participe de la construcción de una tribuna que van a a disfrutar mis hijos y mis nietos en algún momento, porque esas son las obras que no se borran más. Hacía muchísimos años que en Belgrano no se hacían obras de esta envergadura e implicó que la gente pudiera volver a Alberdi. La verdad que me voy con ese sabor agridulce y con una experiencia riquísima porque el ser dirigente de fútbol es tener que generar un equilibrio entre la razón y la emoción, hay que lograrlo, porque si no te sacas el hincha fanático de adentro podes cometer muchos errores producto de la pasión y tampoco tiene que ser el del frío razonamiento. Te obliga a hacer un equilibrio como persona, como dirigente. Ha sido algo de lo que no me arrepiento ni me voy a arrepentir nunca, que nos haya ido mal deportivamente no tiene por qué empañar lo que hemos aprendido y lo que hemos dado desde otro ángulo. Institucionalmente Belgrano es un club reconocido a nivel nacional y como digo, los resultados van y vienen. Lamento el momento deportivo que nos tocó, pero hoy dejamos un club equilibrado en números con más de seis millones de dólares a cobrar por ventas y porcentaje de jugadores. Cuando vos lo miras en el escena-rio de la Argentina, en pandemia, irte y dejar obras, caja equilibrada, cobranza y creencias muy importantes en números no es un tema menor.
-¿Sentís que sufrieron la injusticia de un mal resultado deportivo?
-Totalmente, yo en ese sentido he tenido mucha relación con la prensa, con los socios, lo he vivido de una manera muy personal, lo sentí mucho. El socio ha sido muy respetuoso conmigo, yo nunca, más allá del insulto de la tribuna o en la calle. Yo llego dos horas antes de cada partido, salgo a caminar la calle solo y ver que todo esté bien y soy el último en irse cuando se termina el partido, nunca nadie me faltó el respeto. Digo esto por-que en las redes sociales guapos del teclado hay un montón y mu-chos que ni deben ser socios de Belgrano. Yo mido ese termómetro en la cancha, en club cuando salgo a caminar, en el predio social, en Villa Esquiú pero fundamental-mente en el día de partido. Nunca me paso nada, ese es el termómetro con el que me quedo. Lo de las redes sociales existe, las consumo y consulto pero antes me hacía más mala sangre. Vivimos en un país tristemente resultadista, lo veo en Angelici por ejemplo por citar un caso, con todo lo que hizo por el club y sin conocerlo a él personalmente, pareciera que ser subcampeón de la Copa Libertadores en Boca no alcanza aunque te deje la caja con millones de dólares y un equipo fantástico, cada vez la vara en algunos lugares es más alta. Es parte del juego que aprendí a jugar y que al principio lo sufrí, pero cuando lo entendés tenes que saber que es así.
-Finalmente, te pregunto por Estudiantes, desde Córdoba ¿cómo ves proyecto que hay en Río Cuarto?
-Para mí es un hecho extraordinario, se lo he dicho a Alicio Dagatti con quien me une una gran relación a partir del fútbol. La ver-dad que veo lo que trabajan, él y su comisión y que hoy la provincia de Córdoba tenga la participación que tiene tanto en Primera con Talleres y en la Primera Nacional con Estudiantes, Instituto y Belgrano es fantástico. Que la provincia tenga representatividad en AFA y sus distintos estamentos, que es algo que se gana con el tiempo. Se ganan espacios con trabajo y gestión sin importar el tamaño de los clubes, indudablemente que desde el interior es difícil por una cuestión de distancia. Alicio es una persona de una gran llegada allá, Castoldi de Instituto es un presidente nuevo y lo mismo, Talleres con Andrés Fassi igual. Hay una linda repetitividad de la segunda provincia más grande del país y el desafío a plantear es ese, más allá de que yo no siga en la dirigencia, hablo en general, de poder ocupar espacios donde se toman decisiones que involucran a nuestros clubes.

