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José Luis Villarreal: "El fútbol argentino se viene achatando en el último tiempo"

El exmediocampista de Belgrano y Boca está viviendo en Estados Unidos, donde reparte su tiempo entre la dirección técnica y los comentarios televisivos. "Los equipos más poderosos ya no se despegan del resto", indicó
 

José Luis Villarreal hizo de la mitad de la cancha su propio ecosistema. Ya sea con la camiseta de Boca o con la de Belgrano, su nombre trae a la memoria la esencia de los clásicos números cinco, en tiempos en los que hablar de un “doble 5” era una herejía. Hoy, afincado en Miami, dedica su tiempo a dirigir en una de las ligas norteamericanas y a comentar partidos para una cadena de televisón. Desde la Florida, dialogó con El Deportivo sobre la actualidad del fútbol argentino y contó detalles de la vida en Estados Unidos.

#ElDeportivo con José Luis Villarreal

-¿Cómo ve el clima que se vive hoy en Belgrano?

-Estoy esperando que llegue el sábado y que gane aquel que tenga una mejor propuesta. Yo mucho tiempo acá no tengo, porque estoy con mucho trabajo, pero estoy al tanto de lo que va a suceder con las elecciones. Estoy un poco al tanto de las propuestas de ambos candidatos. Ojalá que el socio de Belgrano se incline para el lado que más le convenga a la institución y fundamentalmente a los hinchas. Son ellos los que se han visto golpeados en los últimos años desde la parte deportiva. Belgrano está en una divisional en la cual no se siente cómodo y tiene que estar en Primera División.

-¿Cómo es su trabajo de comentarista en Estados Unidos?

-A mí me tocó hacer toda la Libertadores, por ejemplo. Me toca mucho seguir la Liga francesa porque tuve la fortuna de jugar mucho en el Montpellier. El dueño del canal para el cual trabajo es el dueño del PSG, entonces una cosa va ligada con la otra. Hoy yo estoy trabajando también como director técnico y luego vino la posibilidad de empezar a comentar la Liga española y después arranqué con otras ligas. Voy jugando con ambas cosas. Trabajando con cosas que siempre están relacionadas con el fútbol.

-Hace unos años la Liga estadounidense era una competición a la que iban muchos jugadores a retirarse, hoy ha cambiado mucho eso…

-Para entrar en contexto, la clave en Estados Unidos es que se juega por plata. Entrar hoy en la Major League Soccer cuesta nada más y nada menos que 350 millones de dólares. Si vos tenés esos 350 “palos verdes”, vamos y compramos una franquicia. Después tenés que tener un respaldo económico para poder sostenerte en el tiempo. A ellos no les sirve que vos pongas los 350 millones y después de un año te vayas. Es un fútbol que va creciendo. No es una casualidad que Gonzalo Higuaín esté jugando en Miami o que Blaise Matuidi, que fue campeón del mundo con Francia, esté jugando acá. Es una liga que va en crecimiento y desde la organización quieren llegar al Mundial del 2026 entre las mejores ligas del mundo. Dinero no escasea acá e infraestructura tampoco. Es una liga que se va desarrollando y este país tiene una estabilidad que les permite ir creciendo.

-¿Cómo vivió este año tan convulsionado allá en Miami? ¿Se puede decir que echó raíces allá?

-En parte sí y en parte no. Este es el sexto año que estoy fuera de Córdoba y de Argentina. Siempre me costó. Pero lo que tiene Miami es que está lleno de latinos. No necesitás hablar inglés tan fluidamente. Yo me siento cómodo estando acá. Hay un abanico de posibilidades de trabajo que, lamentablemente, en Argentina no está o por lo menos yo no tuve. Yo hace un tiempo volví a la Argentina, me reuní con un montón de gente, presenté varios proyectos deportivos y no recibí propuestas.

-¿Cómo va hoy el fútbol argentino?

-Yo vengo sosteniendo de un tiempo a esta parte que los equipos más poderosos, aquellos que tienen un presupuesto más grande, en lugar de sacar la diferencia hacia arriba, se han quedado estancados y el fútbol se ha ido volviendo cada vez más chato. La semana pasada dialogué con Hernán Crespo, que salió campeón con Defensa y Justicia. Fijate los equipos que llegan a la final de la Sudamericana. Yo creo que el fútbol argentino se ha achatado en ese sentido. Es lo que hay. Los de abajo ven que los de arriba no sacan ventaja, no crecen demasiado y han sabido aprovechar su oportunidad.

-En algún momento usted ha declarado que si no se pertenece al staff del empresario de turno, las puertas se cierran y es muy difícil entrar en el mercado del fútbol argentino…

-Yo lo entiendo así. Voy a dar nombre y apellido, en el fútbol argentino hay una persona que se llama Cristian Bragarnik. Yo lo conozco desde finales de los 80, cuando llegué a Boca. Él en ese momento editaba videos y hoy se ha convertido en el dueño del fútbol argentino. Yo tuve tres posibilidades de dirigir en equipos de Buenos Aires y en los tres estaba involucrado él. Yo he tenido algunas charlas con él y le he dicho: “Dame la posibilidad de dirigir algún equipo, pero no por amistad, por capacidad”. Nunca se me abrieron las puertas. Eso hace que yo piense que siempre dirigen los mismos. Todos los entrenadores terminan cayendo en sus manos. La última vez que hablé con él me dijo: “Villita, no me gustó lo que me dijiste” y yo le contesté: “Te digo lo que siento. Te conozco desde hace mucho y es lo que yo veo”. Hay entrenadores que trabajan siempre.