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"Mi destino era ser arquero"

César Orlando Labarre arrancó como jugador de campo en Arsenal de Holmberg y se hizo profesional bajo los tres palos.

Labarre inició su carrera en Arsenal de Holmberg

 

"Es un exfutbolista argentino que jugaba en la posición de arquero" es lo primero que aparece cuando se "googlea" el nombre de César Orlando Labarre. El hombre oriundo de Holmberg, con 52 años recién cumplidos, dijo que le empezó a gustar el puesto cuando se hizo profesional. "Siempre que podía en los picados iba al centro y ahora que podría hacerlo, mis ro-dillas no me dan, mi destino era ser arquero", remarcó.

Alejado del fútbol como actividad profesional, "solo lo hago para divertirme de vez en cuando", contó.

Reparte su vida entre Carrilobos y Holmberg. "Hoy estoy viendo en Carrilobos. Mi esposa y los hermanos tienen un supermercado y hace como quince años que estamos acá. Me divido en la semana yendo algunos días a Holmberg donde está la fábrica de galpones de mi papá", comentó.

"Laboralmente en la actualidad no tengo ninguna relación con el fútbol. Jugamos de vez en cuando con los seniors de San Lorenzo o algunos partidos a beneficio con los chicos de Belgrano. También con la selección argentina del seniors cuando viene por acá cerca. Además, las rodillas no me dan más que para jugar un rato", expresó.

El exarquero realizó un recorrido de lo que fue su vida como futbolística. Desde sus inicios en Arsenal de Holmberg.

De Arsenal a San Lorenzo

"Arranqué a los siete años en Arsenal donde estuve hasta los 18 que me tocó el servicio militar. En Arsenal jugaba al centro, de 3. A los 14 años debuté como arquero en primera. Era un flaco alto que me defendía más o menos. En ese momento el arquero, que no re-cuerdo quien era, se lesionó y me mandaron al arco", comenzó narrando.

A los 18 años se le presentó la oportunidad de probarse en San Lorenzo. "En ese momento estaba jugando en la selección de la Liga un campeonato nacional. Ese equipo lo dirigían el Payo Aimar y el Pinocho Alanís. Estaba haciendo el servicio militar en Las Higueras y

En ese momento estaba jugando con la selección de la Liga, que dirigían el Payo Aimar y el Pinocho Alanis, era compañero de Martín Herrera", comentó.

"Quedamos eliminados con la se-lección de Santiago del Estero. Empatamos los dos partidos y en can-cha de Estudiantes perdimos a penales. Volví a la colimba y me dijeron si quería ir a probarme a San Lorenzo, que me pedían quince días. Dije que sí porque así zafaba de la instrucción por ese tiempo y además no conocía Bue-nos Aires. Fui y tuve la suerte que me dijeran que volviera. Me mandaron con una carta a la Base y que viera como podía hacer. Es-taba un mes en la colimba y un mes allá. Así fue durante siete meses. Después me mandaron en comisión al distrito militar de Aeroparque. Ahí estaba en la colimba a la mañana y por la tarde entrenaba", recordó.

"Como ya era grande estaba en la cuarta. Pero ellos entrenaban a la mañana, así que yo lo hacía a la tarde con los más chicos. Mis días eran salir de la colimba, comer algo en la pensión, entrenar en la ciudad deportiva y volver al distrito militar para el otro día levantarme a las cinco y arrancar de nuevo".

"Esas fueron épocas duras. En la pensión compartí con el Chino (Flavio) Sandoná y (Alejandro) Simionato que también llegaron a primera. Las pensiones no eran como las de ahora. Era una casa vieja, las piezas las compartíamos entre ocho y la comida no era la mejor. Arroz y fideos eran fija", añadió.

Continuó diciendo que "cuando estaba por salir de la colimba me subieron a primera y me entró a gustar. Ya comíamos mejor (se ríe). Jugué algunos partidos en reserva y estaba en el banco de primera. Se había ido (Rubén) Cousillas y quedaba sólo ( José Luis) Chilavert. Como no había muchos arqueros no me hacían jugar mucho en re-serva por miedo a que me lesio-nara".

Hasta que llego el momento del debut. "Fue a los 19 años contra Racing en la final de la Liguilla Pre Libertadores. El Bambino (Veira) era el técnico".

Los Camboyanos

Su llegada a la primera del Ciclón coincide con una época en la que San Lorenzo no atravesaba un buen momento económico. "Era la época de Los Camboyanos, no teníamos ni agua caliente para bañarnos, no había buenas condiciones para entrenar y cobrábamos cada tres o cuatro meses", destacó.

Pese a esa situación el rendimiento futbolístico del equipo no se resentía y lograba resultados. El uruguayo Luis Malvarez fue quien le puso ese nombre al comentar "somos como los camboyanos, es-tamos solos y no damos nada por perdido".

"Fue un grupo bárbaro. Hay hin-chas que hasta el día de hoy se acuerdan. Jugadores como Malva-rez, Giunta, Fabián García, el Ruso Siviski, Gorosito, Ortega Sánchez. Que dejaban la vida en la cancha", resaltó.

La salida del Ciclón

"Estuve ocho años en San Lorenzo. Era joven y mi idea era jugar y estuve varios años en el banco. Siempre traían arqueros de renombre y seguía tapado. Las veces que me había tocado jugar lo había hecho bien. La Liguilla del 92 la jugué completa y la ganamos. Éramos un equipo de medio pelo y le ganamos a Independiente, River y Boca. Anduve muy bien.

Pero cuando volvió Ruiz Díaz, que estaba en la selección de Paraguay, de nuevo tuve que ir al banco", explicó. A lo que agregó: "Estaba cansado. Le venía diciendo a (Fernando) Miele, que era el presidente, que me diera a préstamos adonde pu-diera jugar. Pero ellos no se que-rían desprender de mí y todo se fue dilatando".

Con Jorge Castelli empecé como titular, cuando vino (Oscar) Passet él era suplente. Veníamos bien. Cuando salió el Bambino de la cárcel y volvió al club jugamos tres o cuatro partidos, perdimos con River y nos sacó a los más chicos. Yo ya estaba incómodo y le volví a pedir a Miele que me dejara ir".

Al arco Pirata

"Salió lo de Belgrano y me vine. Deportivamente anduve muy bien los dos años que estuvo. Económicamente muy mal porque el club esa época no estaba bien y se renegaba mucho para cobrar. Con la gente, con la hinchada la relación era bárbara. Tuve más continuidad, más cantidad de partidos se-guidos rindiendo en un muy buen nivel".

Después de dos años defendiendo al Pirata, llegó la hora de la partida. Y la hinchada le hizo saber su afecto en el último partido. Belgrano jugaba contra Juventud Antoniana y durante gran parte del juego los hinchas corearon su nombre. Pero lo mejor se dio en el final. Faltaba un minuto y el árbitro sancionó penal para Belgrano. La gente pidió que el arquero lo pateara. "Me acuerdo que el encargado de patearlos era el Luifa Artime que además estaba peleando por ser goleador del torneo. Fui a patear y el Luifa me dijo sí no soy goleador por culpa tuya te busco en Colombia para cagarte a pata-das. Tuve la suerte de hacer el gol e irme de Belgrano de la mejor forma".

Su paso por Colombia

Llegó a Colombia para jugar en Deportes Tolima pero no le fue como esperaba. "Estuve seis meses y culpaban a los arqueros del mal momento del equipo. Éramos tres arqueros extranjeros. Al día siguiente que llegué fuimos a jugar a Barranquilla y anduve bien los tres cuatro primeros partidos".

"El equipo era un desastre. A los dos defensores centrales titulares los suspendieron por dos meses por llegar ebrios al entrenamiento. Nos hacían entrenar como a las siete de la mañana para que no llegaran chupados. En los partidos, como no les gusta que los defensores tiren la pelota lejos, querían salir jugando, tiraban caños en el área y terminaban cometiendo penales. No había partidos que no tu-viéramos penales en contra. Volvieron a poner arqueros loca-les. No iba ni al banco así que pedí si podía buscar club y me dijeron que sí".

De vuelta al país

Así fue que dejó la tierra cafetera. "Volví a San Lorenzo. Arreglé con Castelli y entrenaba con ellos. Pero se cerró el libro de pases y no me mandaron el pase. Querían un préstamo de contado y Miele no hacía nada de eso, ni lo cigarrillos pagaba de contado. Así que quedé colgado".

Tras ese parate se sumó a Nueva Chicago. "Por un recurso de amparo pude jugar en Chicago". En el Torito también quedó en la histoia al marcar un gol de palomita en un partido ante Arsenal. "Perdíamos 2 a 1. En la última jugada tuvimos un tiro libre medio de costado. La gente puteaba y tuve la suerte de empujar la pelota (de palomita). Fue muy lindo, una gran alegría. No son muchos los arqueros que hacemos goles de palomita", rememora.

El recorrido final

Tras su paso por el equipo de Matadores, el Flaco volvió a Belgrano. "Empecé jugando. Me expulsaron contra River y me dieron como cuatro fechas. Al volver terminó el campeonato y en la pretemporada me fisuré el peroné. Me costó vol-ver porque en las radiografías no se veía la fisura y me trataban como si fuera una tendinitis. Es-tuve como seis meses para encontrarle la vuelta al problema. Me enyesaron y me costó casi todo el año volver.

Una vez finalizado su contrato recaló en Estudiantes de Buenos Aires para jugar Nacional B. Regresó a Córdoba para defender los colores de Racing y General Paz Juniors. "En Juniors me estalló el radio y el cúbito y dejé de jugar. Estuve como tres años para recuperarme. Ese fue mi fin como profesional".

Cuentas pendientes

Cuando se le consultó sobre sí le quedaron cuentas pendientes expresó: "Si me hubiera gustado más el puesto. Si hubiera tenido un entrenador de arquero, una base de enseñanza como hay ahora en todos los clubes creo que podría haber dado más. Lo que se hacía en nuestra época era copiar lo que hacía al que teníamos adelante y después arreglarte".

"Los directores técnicos hacían poco hincapié en nuestros trabajos. El puesto de arquero es difícil e ingrato. A mí me entró a gustar cuando me hice profesional. En los picados no iba al arco. Y ahora que podría disfrutar jugando al centro las rodillas no me dan más, así que tengo que atajar. Mi destino era ser arquero", finalizó.

Areán, el Bambino y Castelli

Al momento de hablar de los directores técnicos que tuvo destacó a Arean. "El Nano Areán dirigía San Lorenzo cuando salimos campeones de la Liguilla del 92. También fue ayudante del Bambino (Héctor Veira). Sabía mucho. Al Bambino le hacía casi todos los trabajos, menos la charla. Era muy inteligente. El problema es que no era buen armador de grupo y se le iban de las manos", explicó. Sobre Héctor Veira dijo: "El fuerte de él era la parte motivador".

Mientras que de Jorge Castelli señaló: "Era un profe. Fue uno de los primeros que se dedicó a la parte técnica sin haber jugador. Un tipo muy inteligente que le faltaba la parte de jugador. Pero haber estado muchos años en el fútbol y al ser inteligente manejaba todos los aspectos".

Jose Luis Debernardi. Redacción Puntal