Frente a ese escenario, en Argentina, volvió a plantearse la necesidad de buscar un paliativo para que el efecto en los surtidores de las estaciones de servicio no sean tan significativos. Por eso, el sector industrial de los biocombustibles elevó la voz para reclamar por un mayor corte que amortigüe el efecto en los precios.
La semana pasada, un grupo de legisladores cordobeses de Provincias Unidas presentó un proyecto por el cual se impulsa el aumento en el corte de biocombustibles en las naftas. Vale recordar que el 12% de un litro de nafta es bioetanol y que desde hace años se busca escalar ese porcentaje y llevarlo a valores similares a los que rigen en Brasil o Paraguay. Vale recordar que en el primero de ellos, cerca del 50% del combustible utilizado por el transporte automotor es etanol; mientras que Paraguay se acerca a un corte del 30%. A su vez, en Argentina, la producción de bioetanol trabaja con capacidad instalada ociosa próxima al 25% mientras la importación de naftas continúa representando millones de dólares que se escapan año tras año. Ese potencial sin uso que existe en la industria, y que mayormente se encuentra en Córdoba, podría generar ahorro de divisas, potenciar la sustentabilidad y alentar nuevas inversiones en el interior productivo.
Concretamente, los legisladores instaron “al Poder Ejecutivo a que, en virtud del artículo 8 de la Ley N° 27.640, se adopten las medidas necesarias para incrementar el porcentaje de corte de biocombustibles en los combustibles líquidos utilizados a nivel nacional, con el objetivo de diversificar la matriz energética nacional y hacerla más resiliente a los eventos internacionales de precios de los hidrocarburos”.
Y agrega: “Ya desde hace varios años, el país ha venido implementando normativas que fomentan la producción y uso de biocombustibles. Sin embargo, se ha constatado que los porcentajes permitidos de corte son aún insuficientes para lograr los objetivos de sostenibilidad energética que el país ha fijado. Este incremento en la mezcla de biocombustibles en los combustibles fósiles no solo contribuiría a una reducción efectiva de las emisiones, sino que también abriría nuevos mercados y oportunidades para la agricultura argentina, un sector que ha mostrado su capacidad para adaptarse y evolucionar”.
Finalmente, en lo referido al contexto internacional, la iniciativa parlamentaria destaca que “en un momento en que los conflictos geopolíticos afectan la seguridad del suministro de petróleo, la diversificación hacia biocombustibles se convierte en una estrategia clave para mitigar estos riesgos. Aumentar el porcentaje de corte de biocombustibles en los combustibles fósiles no solo proporcionaría una fuente de energía más estable, sino que también ayudaría a estabilizar los precios internos de los combustibles al reducir la dependencia de factores externos”.
En la misma línea, Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino, alertó que “el precio internacional del petróleo es uno de los principales factores externos capaces de desestabilizar las variables macroeconómicas internas”.
El empresario tucumano agregó que “a diferencia del petróleo, cuyo precio depende de conflictos geopolíticos, decisiones de la OPEP o tensiones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, el bioetanol se produce localmente a partir de maíz y caña de azúcar. Su costo depende principalmente de factores domésticos —como la productividad agrícola y la eficiencia industrial— y no de los vaivenes de la geopolítica global”.