Boca perdió el histórico invicto de Arruabarrena ante Vasco da Gama
La derrota en La Bombonera por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana puso fin a una racha de 17 partidos sin caídas, la más extensa de la era de Juan Román Riquelme como dirigente
La derrota ante Vasco da Gama no solo significó un cimbronazo a las aspiraciones de Boca en la Copa Sudamericana, sino que además le puso fin al histórico invicto del ciclo de Rodolfo Arruabarrena.
El Xeneize había alcanzado los 17 partidos consecutivos sin perder en el empate frente a Instituto, una marca inédita desde que Juan Román Riquelme asumió como dirigente. Sin embargo, el 0-1 de este martes en La Bombonera cortó esa seguidilla en el momento más importante del semestre.
Con ese invicto, el Xeneize había superado los 16 partidos sin caídas que consiguió Miguel Ángel Russo durante su segundo ciclo como entrenador, en 2020. La racha de Arruabarrena atravesó tres competencias -el Torneo Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina- y le permitió al equipo ganar regularidad en un tramo decisivo de la temporada.
El punto de partida había sido la derrota ante O’Higgins en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Sudamericana, una serie que Boca terminó resolviendo a su favor en los penales. Desde entonces, acumuló nueve victorias y ocho empates, con 31 goles a favor y 14 en contra.
Además, el resultado tuvo otra consecuencia: Boca volvió a perder como local después de varios meses. Su última derrota en La Bombonera había sido el 28 de mayo, cuando cayó por 1-0 ante Universidad Católica en la Copa Libertadores. Aquel encuentro también había marcado el cierre del ciclo de Claudio Úbeda como entrenador, antes de la llegada del Vasco.
Boca sufrió su primera derrota con Vasco da Gama
La victoria del conjunto brasileño también significó un hecho inédito en el historial. En su quinto enfrentamiento, Vasco da Gama consiguió por primera vez derrotar al Xeneize. Los cuatro antecedentes anteriores se habían registrado en 2001: Boca había ganado los dos partidos de los octavos de final de la Copa Libertadores, mientras que los otros dos cruces, correspondientes a la fase de grupos de la desaparecida Copa Mercosur, habían terminado empatados.
De esta manera, la derrota no solo frenó el invicto de Arruabarrena, sino que dejó a Boca obligado a revertir la serie en la revancha para mantener vivo el objetivo de llegar a la final de la Copa Sudamericana.