Cuando la clase obrera fue al paraíso: el día en el que Chacarita le ganó al Bayern
Hace 49 años Chacarita le ganaba al Bayern Munich. Sí, lee bien, no hay errores de tipeo. Fue en 1971 cuando el Funebrero fue invitado a jugar el Trofeo Joan Gamper en Barcelona, junto al local, Honved de Hungría y el conjunto bávaro. Eran años pletóricos para el Tricolor, que se había consagrado en el Metropolitano 69 con un gran equipo y hasta 1971 se mostraría casi de la misma manera.
La vida a Carlos María García Cambón después le cambiaría para siempre el 3 de febrero de 1974 cuando debutó oficialmente con la camistea de Boca en un Superclásico y le convirtió cuatro goles a su rival, sí cuatro goles a River. Según el propio protagonista, en algún momento ese récord se va a romper, porque lás marcas están hechas para romperse. Lo cierto es que eso parece imposible y también que esa es otra historia.
El protagonista es Chaca, que un 24 de agosto pero de 1971 le ganó al hoy seis veces campeón europeo, y después perdería la final con Barcelona. Conozcan la historia, pasen y vean:
“Indudablemente lo único que tengo son recuerdos gratos que me han hecho feliz y que en mi memoria están perfectamente guardados uno al lado del otro y que son cosas muy especiales que a uno le toca vivir, que las disfruta a pesar del paso del tiempo. A pesar de tantos años uno sigue disfrutando de ese famoso partido y haberlo jugado, es maravilloso”.
-Para quienes no vimos ese equipo de Chacarita campeón (Metropolitano 69) y que tenía nombres importantes, ¿cómo lo puede describir?
-Ese era un equipo que venía del año 1968 que fue cuando se empezó a armar con la cabeza de Argentino Geronazzo como director técnico y que en ese año 69 conquista el campeonato. Después en el 70 jugó en un nivel superlativo, en casi todo el campeonato se colocó en los primeros lugares y se cayó al último, en la final de la Copa Argentina (perdió contra Boca). En el año 71, a raíz de todos estos acontecimientos exitosos que venía teniendo el club, nos invitan a jugar la Copa Joan Gamper junto con el Barcelona, Honved de Hungría y Bayern Munich. Nosotros teníamos un equipo muy fuerte con un gran funcionamiento y armado, jugadores con unas individualidades maravillosas, como Marcos, Puntorero, Orife, Bargas, Recúpero, unos jugadores en un nivel muy alto. Fueron 3 o 4 años que Chacarita jugaba de igual a igual con cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier cancha, sin ningún tipo de problemas, teníamos un nivel muy alto.
-Ese Bayern Munich al que le ganaron, tres años después sería campeón europeo (venció al Atlético Madrid) y tenía la base de la selección alemana campeona del mundo también en 1974, ¿cómo era ese equipo?
-Para nosotros era una cosa extraña, porque éramos un equipo chico y de repente encontrarte jugando con este tipo de jugadores que eran tan importantes y famosos a nivel mundial era una cosa extraña, pero Chacarita sabía muy bien lo que quería y pretendía. Apenas empezó el partido le sacamos la pelota, ellos la buscaban y no había forma de encontrarla porque Puntorero se la escondía, Marcos, lo propio o cuando Ángel Bargas avanzaba era imparable, no había forma de que ellos tengan el control del juego. Todo era de Chacarita, así fuimos creciendo y vino el primer gol, después el segundo (Fucceneco de cabeza) y después Bargas erró un penal que iba a ser el tres a cero. Ellos estaban muy nerviosos y nosotros cada vez más seguros de lo que hacíamos dentro del campo de juego, la diferencia fue muy grande.
-Era un tiempo en el que no había tanta diferencia, como hoy entre los equipos europeos y sudamericanos, ¿era así?
-Ellos eran un gran equipo y creo que si se volviera a repetir ese partido no sé si volvería a ser ese resultado. Nueve de los jugadores eran de la selección alemana, no era un equipo más. Yo creo que había diferencias importantes, no era lo mismo jugar en la Argentina que tener en frente a Beckenbauer, yo lo miraba cuando me ponía delante de él y en menos de un segundo lo que estaba viendo era el número en la espalda porque ya me había pasado. Ellos juegan a otra cosa, lo que pasa es que nunca tuvieron la posibilidad de tener la pelota, se la sacamos nosotros. Carnevalli en su vida creo que no tuvo tantos raspones como ese partido, de todo lo que atajó, porque le tiraban de media distancia, como no tenían otra forma de entrar, era todo con remates de media distancia.
-¿Cómo fue el después de ese equipo que tuvo a muchos jugando en Europa o a usted en Boca, por ejemplo?
-Fue así, Abel Pérez volvió a Boca y después se fue a España, el “Nene” Gómez había vuelto a Santa Fe, Carnevalli se fue a España, Ángel Marcos a Francia. Después de eso Chacarita no fue lo mismo, tampoco tuvo la posibilidad de generar fútbol en las inferiores, ya se empezó a perder la mística y fue decayendo con el paso de los años a lo que es hoy lamentablemente.
-Su apellido quedará para siempre no sólo en el hincha de Boca, sino en la historia del fútbol argentino por el récord que estampó en los superclásicos, ¿cómo lo ve a la distancia?
-Para mí fue la mejor tarde de mi vida, especial, algo que forma parte de mis más gratos recuerdos, de un orgullo inmensamente profundo, que explota en mi pecho de una forma infinitamente agradecida. Yo lo vivo con la mayor intensidad del mundo, toda la vida lo viví igual. He sido un agradecido de todo lo que he hecho, con mucho esfuerzo, sacrificio, amor, trabajo, dedicación. Esto es lo que hace como resultado, cuando uno hace las cosas con tanta buena predisposición tiene sus resultados y yo he tenido este que me ha dado una familia, hijos, nietos, la posibilidad de ser feliz, de crecer, de desarrollarme, de estudiar, de ser mejor cada día, lo vivo de esa manera.
-Perdone por el simplismo de la pregunta, pero ¿qué es jugar en Boca?
-Es lo mejor, jugar en Boca es eso. Lo que todo el mundo sueña como institución, un lugar donde a uno lo cuidan, lo protegen, lo miman y la gente te proporciona una pasión desnaturalizada que se acrecienta día a día y que lo único que te hace sentir es felicidad, te hace sentir bien y entrar a jugar en esa cancha es como llegar a lo máximo. Boca es lo mejor, no me cabe la menor duda de eso, me refiero a la institución que muchas veces no tiene nada que ver con los dirigentes o las dirigencias.
-¿Recuerda cada tanto el rugir de la Bombonera llena?
-Sí, por supuesto, cuando salís del túnel los últimos tres escalones son el rumbo a la felicidad.