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Nueva versión del superclásico, con presentes disímiles

El Xeneize, líder de la Superliga con puntaje ideal tras haber ganado los siete partidos que jugó, visitará desde las 18.05 al Millonario, que está golpeado luego de haber sido eliminado de la Copa Libertadores
 
Boca, líder de la Superliga con puntaje ideal tras haber ganado los siete partidos que jugó, visitará hoy a River en el Superclásico que atrapa al pueblo futbolístico argentino y que los encontrará con presentes disímiles, ya que los xeneizes protagonizan una campaña impecable y los millonarios están golpeados tras haber sido eliminados de la Copa Libertadores.

El Superclásico, válido por la octava fecha de la Superliga, se jugará desde las 18.05 en el estadio de River ubicado en el barrio porteño de Núñez, será arbitrado por el misionero Néstor Pitana y televisado por las señales de cable Fox SP y TNT SP.

Boca, que lleva siete años sin perder en el Monumental, desde el 16 de noviembre de 2010, lidera el torneo local con 21 puntos, 19 goles a favor y uno solo en contra, y viene de vapulear a Belgrano de Córdoba (4-0) en su última presentación.

River, en tanto, que estaba abocado a la Libertadores (también está clasificado a las semifinales de la Copa Argentina) y por eso en el torneo local tiene 12 puntos, lleva cuatro fechas sin victorias con tres empates y una derrota, la que lo dejó sin invicto la semana pasada cuando perdió en Córdoba con Talleres por un holgado 4-0.

Con ese panorama, la presión se presume mayor para River, que necesita curar la herida sangrante que le dejó Lanús en la Copa, en una eliminatoria que el equipo dirigido por Marcelo Gallardo parecía tener resuelta tras haberse impuesto por 1-0 en Núñez y estar en ventaja por 2-0 en la "Fortaleza", hasta que llegó la reacción del Granate y perdió por 4-2 en una caída durísima, ya que le frustró el objetivo del año.

Según lo anticipó el "Muñeco" Gallardo, luego de la derrota copera, el partido ante Boca es lo mejor que podía pasarle a River, ya que tendrá la oportunidad de recuperarse rápido y ante su gente, más allá de la gran posibilidad de descontar los nueve puntos de ventaja en la tabla.

Gallardo tiene en mente repetir la formación que perdió con Lanús, aunque deberá esperar hasta último momento al mendocino Enzo Pérez, quien está con un dolor en el glúteo, aunque se estima que será de la partida.

River propondrá el juego asociado habitual con el circuito que arman Pérez, Ignacio "Nacho" Fernández y Gonzalo "Pity" Martínez, los generadores de fútbol para que convierta Ignacio Scocco, la mejor compra del semestre, ya que respondió con goles, y disimuló muy bien dos ausencias de peso como la de Lucas Alario y Sebastián Driussi, quienes dejaron el club para continuar sus carreras en el exterior.

En Boca, el mellizo Guillermo Barros Schelotto, ídolo como jugador y en camino a serlo también como DT, insistirá con los 11 que golearon a Belgrano, conforme con lo que expuso el equipo.

Boca quiere darle el golpe de gracia a River y para lograrlo necesita que sigan en gran nivel los delanteros Cristian Pavón y Darío Benedetto, ambos citados por Jorge Sampaoli al seleccionado argentino que emprenderá una gira por Rusia, pero también precisará una mejor versión del talentoso colombiano Edwin Cardona, algo discontinuo en su rendimiento aunque siempre respetable por su pegada.

Cardona, quien anotó su primer gol con la camiseta de Boca la semana pasada ante Belgrano (con un certero golpe de cabeza tras un centro de Pavón), será uno de los tres colombianos del equipo en el "Monumental", los otros dos Wilmar Barrios y Frank Fabra, recordando a un trío de compatriotas con exitoso protagonismo en este tipo de partidos como Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Mauricio Serna, entre 1998 y 2002.

Boca, que en sus últimas seis presentaciones en Núñez obtuvo tres victorias y tres empates, irá en busca de un triunfo pero con la ventaja de que el empate también le servirá y de que River se siente más obligado por lo sucedido en la Copa y también porque está nueve partidos abajo en el historial.

Como siempre sucede, nadie sale ileso de los superclásicos y así como el triunfo actúa como un combustible que potencia al que lo logra, una derrota deja secuelas, ya sea para decisiones inmediatas o a largo plazo.