Aunque las condiciones del clima no fueron las mejores y gran parte de la mayor zona productiva de la Argentina atravesó un enero complejo signado por una fuerte ola de calor junto con una prolongada sequía, finalmente los resultados de la última campaña fueron positivos. Y, en ese marco, el departamento Río Cuarto cerró un ciclo de fuertes ingresos debido a la combinación positiva de un volumen bueno de granos con precios de commodities que permanecen elevados más allá de haber superado el primer impacto de la invasión rusa a Ucrania.
Lo cierto es que, según un informe elaborado en exclusiva para Puntal, la Bolsa de Cereales de Córdoba estimó que el departamento alcanzó un valor bruto de producción de 2.388 millones de dólares, una cifra que, si bien es preliminar porque aún se están ajustando los volúmenes de cada uno de los granos, resulta muy positiva.
En el interior de ese valor hay a su vez una particularidad importante: un ingreso muy similar de dólares representados por la soja y por el maíz. La particularidad de la región es justamente caracterizarse por ser el principal productor de ese cereal en el país y mostró una vez más su relevancia al igualar casi a la soja, aunque sus valores en el mercado son muy diferentes. De hecho, el viernes en Chicago la oleaginosa recuperó parte de lo perdido en la semana y cerró a 555 dólares, mientras que el maíz se ubicó en los 263 dólares la tonelada.
Sin embargo, la fuerte presencia de lotes de maíz en todo el departamento, desde Berrotarán en el norte hasta Vicuña Mackenna en el sur, y desde Achiras en el oeste hasta Las Acequias y Adelia María al este, fue determinante para alcanzar este resultado. De hecho, de los 2.388 millones de dólares estimados por la Bolsa de Cereales, 1.110 millones los aporta la soja y 1.021 millones, el maíz.
Vale recordar que se trata del ciclo productivo que se acaba de cerrar y sobre el cual aún hay algunos lotes de maíz por levantarse en la región o que acaban de ser cosechados.
El aporte de los dos principales cultivos muestra además una preponderancia contundente sobre el resto. En tercer lugar aparece, por su aporte económico, el maní, una economía netamente regional, que sumó casi 180 millones de dólares en el ciclo pasado, que no fue bueno por las condiciones climáticas de enero y las tempranas heladas que recibió antes que finalice marzo, que precipitaron su cierre de ciclo.
Valor bruto de la producción - Río Cuarto 2021/22 (Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba)
Para el cuarto lugar aparece el trigo, que no tuvo relevancia y seguramente seguirá este año en el mismo camino de pérdida de peso frente al resto de los cultivos por la falta de humedad en los lotes y la baja siembra que se observó en los último meses. Según el registro de la entidad bursátil, aportó 50 millones de dólares al departamento Río Cuarto, siempre tomando valores brutos.
Cierran la fila de producciones el sorgo, con un valor de 16 millones de dólares, y el girasol, que sumó otros 13 millones en la campaña 2021/22.
Como punto de referencia vale recordar que el año pasado Río Cuarto fue el departamento que más recursos aportó a nivel provincial, liderando por encima de otros potentes como Marcos Juárez, Unión o General Roca. En total, la cosecha cordobesa del año pasado logró un valor algo superior a los 14 mil millones de dólares, de los cuales Río Cuarto aportó US$ 2.148 millones. Es decir que este año la campaña dejará unos 240 millones de dólares más que en aquel momento.
Según las estimaciones de la Bolsa sobre el valor bruto de la cosecha, Río Cuarto representará alrededor del 16% del total provincial. Eso lo ubicaría nuevamente en el primer puesto sobre un valor de todos los departamentos que rondaría los 15 mil millones de dólares. De esta manera, se volvería a superar el récord en valor, no así en volumen. Eso es el resultado del alto precio de las commodities.
Ahora los interrogantes se plantean para la próxima campaña que está a punto de comenzar pero que según adelantan los especialistas podría demorarse por la falta de humedad en los perfiles, un problema que viene de arrastre luego un un verano por debajo de las marcas habituales de lluvias y un otoño que siguió con las mismas características. El invierno, en tanto, es normalmente poco lo que aporta y esta vez no fue la excepción. Por eso las siembras tempranas serán una rareza, según indicaron. El experto en climatología Eduardo Sierra remarcó en los últimos días que “recién en noviembre” comenzarán las precipitaciones más abundantes y el aporte de agua suficiente. Por lo tanto, habrá mucha concentración de siembra a partir de la segunda quincena de octubre. Y a nivel nacional las proyecciones anticipan una mayor superficie de soja, después de años de caída, y una merma en maíz.

