Tranquera Abierta | Bolsa de Cereales de Córdoba

Las lluvias de enero cambiaron la perspectiva de la campaña gruesa

En Córdoba hubo menos siembra de maíz temprano por la falta de precipitaciones durante la primavera y diciembre

Los lotes de maíz de segunda tuvieron un aporte significativo de agua con las lluvias del mes pasado y su estado mejoró.

 

En el balance anual de lluvias que hizo el Inta Río Cuarto sobre el filo de 2020, el pluviómetro acusó un déficit de 300 milímetros para el sur de Córdoba. El resultado se podía extrapolar a la mayoría de las regiones de Córdoba casi con igual resultado. La primavera marcó un tiempo de escasas lluvias que terminó impactando en la suma anual.

Pero el cambio de año implicó también un giro en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones. Y enero aportó registros muy por encima de las medias históricas en gran parte del mapa provincial, lo que modificó la expectativa de la campaña gruesa en marcha.

Siguiendo con el sur, el departamento Río Cuarto tiene un promedio de 130 milímetros en el primer mes del año, pero esta vez el pluviómetro marcó 200. En algunas zonas del departamento las lluvias incluso fueron bastante más abundantes.

“Hubo un cambio importante con respecto a lo que estaba pronosticado hasta diciembre y eso es muy positivo, especialmente para nuestra provincia a la que tanto le estaba costando consolidar la siembra de los cultivos de verano y que tan castigada salió de los cultivos de invierno por las escasas lluvias que estaban enmarcadas en un año Niña que proyectaba precipitaciones por debajo de lo normal”, explicó Silvina Fiant, responsable de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

“Lo que vemos ahora es que La Niña no se portó tan mal, más bien todo lo contrario. Hizo buena letra y eso potenció mucho el desarrollo de los cultivos que debieron sembrarse más tarde de lo normal. Vino de maravillas la lluvia generalizada del mes de enero para mejorar y consolidar el estado general de los cultivos”, indicó Fiant.

Las precipitaciones marcaron un giro significativo en muchos lotes de Córdoba porque el estrés hídrico comenzaba a profundizarse y luego de las lluvias los cultivos reaccionaron favorablemente.

“Enero fue una bisagra porque comenzamos con muchísimo temor desde lo productivo porque salimos de un diciembre con volúmenes de lluvias que prácticamente fueron los más bajos de la historia. El rango se ubicó entre 80 y 140 milímetros para la provincia y en Río Cuarto en particular se registraron apenas 84 milímetros y estuvo entre los más bajos. Todo eso se revirtió. Fue una gran bisagra que revirtió el estado general de los cultivos, que no era del todo malo porque estábamos con cultivos tardíos, pero sí había riesgos de un escenario muy negativo si no había mayores precipitaciones”, explicó Fiant.

¿Ese aporte de enero puede marcar un piso productivo?

Es temprano todavía para asegurar de que esto garantice un piso en la producción. Porque para eso uno tiene que esperar al momento que se conoce agronómicamente como período crítico, cuando se definen los rendimientos. Y como hemos sembrado tarde, todavía no llegó ese momento, es temprano para anticipar si vamos a tener gran variación en la producción. Desde la Bolsa somos más conservadores todavía y seguimos pensando en que vamos a más estar cerca del promedio en la provincia que de los niveles históricos de la última campaña. Nos falta transitar todavía un buen período en el desarrollo de los cultivos como para asegurar que vamos a tener un volúmen cercano a ese récord.

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Para eso todavía falta algo más de agua en febrero...

Si los aportes de agua continúan seguramente sí vamos a tener la posibilidad de anticipar un crecimiento en las estimaciones. Tenemos los ojos puestos, de todos modos, en las tormentas convectivas, que producen descargas regionales a veces con mucho volúmen y violencia, que en ocasiones generaron la necesidad de resembrar lotes porque se perdieron. Porque no sólo es importante la lluvia en sí, sino su distribución en el tiempo y la intensidad que tenga.

¿Cómo impactó el clima en la siembra de cultivos?

La característica más destacada de esta campaña fue que hubo un porcentaje de maíz temprano menor en valores históricos para Córdoba. Sólo un 19% de las 2,5 millones de hectáreas que se sembraron en la provincia lograron implantarse antes del 1 de noviembre y todo lo demás fue maíz tardío. Justamente lo que está reflejando son esos bajos niveles de precipitaciones que tuvimos al comenzar la campaña o a fines de la fina, que determinó una cosecha paupérrima para el trigo. En cuanto a soja también se dieron valores bajos en la siembra temprana porque representa sólo un 33%. Es uno de los más bajos también. El escaso volúmen de maíz temprano tiene además del componente productivo, el vinculado a decisiones políticas que se tomaron en su momento. Para Córdoba lo normal en el caso del maíz es 25 o 30 por ciento de lotes tempranos y el 19% actual muestra incertidumbre política y también la imposibilidad de avanzar por falta de humedad.