Regionales | bombero

"Bombero, siempre": se jubiló tras 45 años de servicio en el cuartel de Huinca

Se trata de Sandro Abate Daga, de 55 años, quien se inició como cadete en la institución con tan solo 10 años
Sandro Abate Daga se jubiló como bombero en Huinca tras 45 años de servicio.  

Un bombero huinquense se jubiló tras 45 años de servicio. Se inició como cadete cuando solo tenía 10 años en el cuartel de Huinca Renancó con las ganas de poder dar una mano al otro. Hoy a Sandro Abate Daga (55) le toca la jubilación, pero afirma con fuerza, “retirado solo en los papeles, pero bombero, siempre”.

Una vocación casi innata lo llevó desde pequeño a acercarse al cuartel donde con frecuencia visitaba a sus héroes y desde ese entonces supo que él quería ser bombero, sin dudarlo pidió ser inscripto y allí comenzó lo que se iba a erigir como una gran carrera al servicio de la comunidad.

“Elegí ser bombero a los 10 años porque me gustaba y sentía la necesidad de hacerlo, de hacer el bien por el bien mismo. Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de mi familia”, dice el hombre, quien tiene bien presente los muchos momentos que debió dejar a su familia para acudir a emergencias a cualquier hora del día, en cualquier momento, había que estar.

“Cuando suena la sirena, el corazón se estremece, el primer objetivo es llegar cuanto antes al cuartel y estar dispuesto a todo, desde un incendio de pastizales hasta rescatar victimas en un accidente”, afirma.

Sandro dice que esto ya se lleva en la sangre, porque simplemente no podrá ser indiferente a los sirenazos que suenen nuevamente, esperando que la situación no pase a mayores.

Para siempre

De perfil bajo, Sandro es un bombero que ha dado muchísimo por la población y deja un importante legado del que muchos otros pueden nutrirse por su larga experiencia. Hoy le toca atravesar un momento agridulce, por un lado la satisfacción de haber transitado una carrera intachable y, por otro, lado el retiro de este noble oficio; sin embargo, rápidamente repite: “Retirado en los papeles, bombero, siempre”.

Claro, sería imposible dejar de ser bombero para una persona que lo ha dado todo en la manera que puede hacerlo un ser humano con sus errores y virtudes, pero fundamentalmente con el sentido de ayudar al otro en situaciones difíciles, a veces caóticas.