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“El Corredor Biogeográfico no funciona para lo que fue creado”

Lo aseguró Marcelo Cabido, investigador del Conicet y biólogo que trabajó en el proyecto.

El investigador del Conicet, biólogo y docente de la UNC Marcelo Cabido dijo estar decepcionado ante el naufragio de un proyecto que apuntaba a la conservación de un sistema endémico que existe en Córdoba y es único en el mundo.

Este profesional trabajó, junto a Conrado Rosacher a principios del año 2000, en la creación de esta área protegida.

"Consideramos que era conveniente instalar algún tipo de área o estructura de protección ahí y nos pareció buena la idea de un Corredor Biogeográfico inspirado en el Corredor verde de Misiones. Entonces, a través de la Agencia Córdoba Ambiente, propusimos un modelo de Corredor y el gobierno mediante un decreto sancionó su creación junto a otro en el oeste de Córdoba", señaló el investigador.

Sobre el desarrollo del proyecto, agregó: “Lamentablemente, después de creados los corredores los procesos de desmontes han seguido y el gobierno provincial no ejecutó el decreto que había originado creando este tipo de sistemas de protección tanto en los bosques de caldén como al oeste de Córdoba. Ha seguido la deforestación y una pérdida notable de bosques", concluyó. 

Ambientalistas aseguran que, cuando uno compara las imágenes satelitales del Caldenal de 20 o 30 años atrás, evidentemente se observa una retracción notable de estos bosques y, como están en territorio llano, son suelos que se prestan para la agricultura, entonces corren una suerte incierta.

"La imagen satelital delata con claridad que lo que queda del bosque de caldén son parcelas aisladas rodeadas de un océano de tierra cultivadas. El caso del Caldenal es paradigmático y es un sistema que debe ser sí o sí protegido, si no, en pocos años desaparecerá completamente de la faz del territorio cordobés”, subrayó Cabido.

Y enfatizó que si se pierde el bosque nativo también se perderá la fauna que habita en él y los recursos que este bosque da para el desarrollo humano: "No sólo es una pérdida desde el punto de vista ambiental, sino también del productivo; estos bosques ayudan a la fertilidad del suelo, controlan las erosiones eólicas y los niveles de agua, pero además generan ámbitos propicios para la ganadería cuando hay épocas de sequía, por lo cual prescindir de ellos traería consecuencias nefastas en todo sentido", remarcó.