“Mi show es una gran misa llena de experiencias”

Martín Bossi habló de su presente de éxito, de su futuro en la TV y anticipó una larga gira por Madrid, México y Nueva York.
 
Martín Bossi es muy carismático incluso a la hora de hablar fuera del escenario, pero lejos del impresionante histrionismo que muestra en sus espectáculos, conversó con Télam acerca de su presente de éxito, de su futuro en la televisión y anticipó una larga gira internacional que incluye Madrid, México y Nueva York.

A los 44 años, Bossi se convirtió en la figura que hace más tiempo permanece en la calle Corrientes -9 años y 1,5 millones de espectadores en el Astral- con su "Martín Bossi Master Show", que este año político incorpora un homenaje al inolvidable Tato Bores y en el epílogo al cuartetero Rodrigo.

Hace rato que Bossi deja la sensación de que tiene todo lo necesario para subir un par de escalones más en su carrera, y ese llenar plateas una y otra vez, con un sostenido aplauso incluso en tiempos de crisis, lo hace reflexionar de una manera distinta, sin mohínes ni bromas, de cara al futuro.

-¿Sos el mismo arriba o abajo del escenario?

-El contraste de lo que hago en el escenario conmigo es importante. Soy como vos. Por ahí cualquiera que me mira subir al escenario dice "este pibe debe ser un loco", pero no, no es así.

-¿Sos de los que se miran hacia adentro?

-Cuando no actuaba era un loco de la guerra, porque al no tener un espacio en donde sacar lo que tenía adentro usaba la vida para eso. Ahora qué lo puedo hacer soy de mirar mucho para adentro, adónde quiero ir... Empiezan a pasarme cosas mucho más humanas. Con respecto a la actuación soy un animal, al nivel de que para estar acá le metí mucho amor, estudio, noches de no dormir… Posta, como si fuesen tres carreras de medicina.

-La gente aprecia mucho la velocidad de tus cambios externos pero a veces no reflexiona en interno...

-Y ahora se me va a presentar nuevo desafío porque voy a hacer, con Adrián Suar, una serie para Fox. Adrián me dijo: "Ahora no hay máscaras, sos vos, y a vos te van a pasar cosas, a vos te va a llegar una mujer, y así...". Esta va a ser una composición mucho más seria. 

-¿Se viene la gira más larga?

-A partir de septiembre me instalo cinco meses afuera, un mes y medio en España, primero veinte días la Gran Vía, en Barcelona y un festival de humor en Mallorca. Sigo con Sevilla, La Coruña, Galicia, y después viene Nueva York, Miami y México. Creo que es momento de sentirme incómodo una vez más. Un actor no puede estar demasiado tiempo cómodo.

-En este año tan político se despidieron Olmedo, Portales y Porcel, y entra Tato Bores. ¿Eso implica un compromiso distinto con el humor que venís haciendo, más allá que ya hayas imitado a Cristina y a Macri?

-A mi edad ya estoy en condiciones de hacerlo. Tengo un gran autor que es Emilio Tamer, que además de dirigir el espectáculo es un escritor impresionante. El monólogo arranca con qué Tato regresa a Corrientes y Florida y empieza a ver qué ocurrió en todo este tiempo

-¿Lo veías cuando eras chico?

-Sí, lo veía a mi papá y mis abuelos que se reían mucho. Yo no entendía demasiado.

-Qué es lo más importante para un showman?

-Para mí lo interesante es que estoy sobre el escenario comunicándome con la gente, a la que le gusta poder ver a Rodrigo en un ring, a Freddy Mercury, a Bob Marley... Mi show es una gran misa llena de experiencias.

-¿Porqué crees que te eligen?

-En los tiempos en donde todos se muestran, veo que la gente que hay, que a veces es mucha y otras poca, me eligió por el mensaje. Creo que vivimos en la cultura del parecer, y hablo de eso en el escenario.

-¿Hay algo que no hayas hecho todavía y sueñes con hacer?

-Sueño con hacer mucho cine, trabajar en Broadway, que me conozcan en todo el mundo. A veces dicen "un espectáculo para emocionarse, para reír", pero eso es algo muy liviano. Si me corrés un poco, es un espectáculo donde la gente se ríe todo el tiempo pero no es de humor. La gente piensa que viene a ver un show de humor, pero no, no es humor, es otra cosa.

-¿Hay un cambio en tu concepto del show?

-Este espectáculo es el más personal, en el que más sólo estoy en el escenario. El próximo va a ser con una banda de jazz y yo, con esmoquin, hablando frente a la gente. Como lo hacía Jerry Lewis, durante hora y media.

-¿Como Jerry Lewis o... porque no, como Lenny Bruce?

-Vos estás hablando de palabras mayores. Es como si fuera futbolista y soñara con ser Messi. Voy a intentarlo.

Función social

Con el paso de los años, Martín Bossi sale del humor convencional más que nunca, y en ese afán de interpretar su show como una misa con personajes que su público lleva en la memoria porque le recuerdan buenos tiempos, también se propone reflexionar acerca de temas muy cercanos a todos.

En ese presente, además de algunas punzantes -y polémicas- sentencias de "su" Tato Bores, también despliega en un largo monólogo su forma de interpretar el universo del "parecer" que las redes sociales han impuesto como prioridad de los jóvenes que no imaginan como era eso de no tener un celular en el bolsillo.

-Ideológicamente tu público es variopinto. ¿Cómo hace tu versión de Tato para encontrar un correcto equilibrio en su mirada crítica al presente…?

-Sí, hay que caminar en la cornisa. Creo que como hablamos todos de lo mismo, no puede haber grieta en lo que vemos. Igual pasa algo raro en los comentarios de la gente: no hay nadie que esté en desacuerdo, y mirá que se dicen cosas duras... El monólogo está muy cargado de verdad. Mi Tato solo dice lo que pasa.

-Y la crisis que te rodea con gente arropada en la calle...

-En un momento Tato dice, según lo que me escribió Emilio, que antes "...Corrientes era la calle que nunca duerme y ahora es la calle en la que todos duermen". 

-Es curioso que tu show se haga hace muchos años en un Astral repleto, mientras separado por una medianera haya otro teatro, cerrado por igual tiempo, con gente durmiendo de noche...

-Si yo voy a Suecia y veo un teatro cerrado, por ejemplo, pienso que es una tragedia porque es un atisbo de menos cultura que se le da a la gente, y sin hablar mal de nadie, un teatro cerrado es es como una biblioteca cerrada. Los gobernantes que fueron, los que son y los que vendrán deberían hacer un esfuerzo en abrir más bibliotecas, porque creo que así educás a una persona desde chico. Me conmueve ver gente durmiendo en la calle, la inseguridad. Es un mundo con muchas diferencias. No sé a dónde vamos pero sí que tengo una función social y la voy a cumplir.

-¿Hay distintos públicos depende del día?

-No es que la gente sea diferente todos los días. Es diferente de acuerdo al contexto que se está viviendo. A veces se los ve con cara de angustia muy grande. A todos nos está apretando el bolsillo, y eso se siente más allá de que tengan ganas de decirlo. La gente tiene ganas de olvidarse de todo durante dos horas. Ahora es mucho más fácil mi trabajo, también más importante, porque cuando le propones jugar se prende enseguida.

-¿Con con la revolución feminista, antes de hacer humor, pensás dos veces lo que vas a decir en un escenario?

-No tuve que tocar mucho de mi humor porque no trabajo la picaresca en cuanto a la representación de la mujer. Además cambió el paradigma. Hay que adaptarse y creo que en ese sentido estoy evolucionando de acuerdo a lo que las mismas mujeres nos están ayudando a pensar a todos nosotros, lo que se necesita para una sociedad equitativa, igualitaria. Están diciendo "esto no nos gusta" o "esto no se hace más", y me parece que es una lucha de todos. Le dirijo a las almas, y cuando digo almas se trata de hombres y mujeres o lo que te sientas o decidas ser.