El 31 de enero de 1959 nacía en Huinca Renancó uno de los boxeadores mas destacados de la historia pugilística argentina. Su nombre se dice completo, Santos Benigno Laciar, su apodo lo caracteriza aún más, Falucho, a secas, con solo mencionarlo sabemos de quien estamos hablando.
Integrante de una época brillante del boxeo argentino, el tiempo de Sergio Víctor Palma, de Gustavo Ballas, de Ubbi Sacco, de Martillo Roldán o el propio látigo Coggi. Los 80 en nuestro deporte fueron tremendos. El auge de Diego, lo que hacía Vilas o Reuteman o la aparición de Gabriela Sabatini. En ese marco Laciar se destacó y vaya si lo hizo logrando el título del mundo en 1981 en Johannesburgo frente a Peter Mathebula, consagrándose en la categoría mosca, ganado el mismo cinturón que supieron tener Pascual Pérez y Horacio Accavallo.
Según el propio Falucho el cordobés que mas vaces fue tapa de El Gráfico. Justamente en la histórica revista fue que Juan Carlos “Tito” Lectoure declaró que “La-ciar fue un campeón de overol” en clara referencia a lo que tenía que batallar y luchar para ganar sus peleas. Las ganó en la Argentina, donde económicamente no le con-venía pelear, y las ganó de visitante, dejando lado esa regla casi de oro del boxeo donde los locales ganan siempre, o casi. Lo hizo en Johannesburgo, en México, en Dinamarca, Italia, Venezuela, afuera hacía un “descalabro”.
Todo eso fue Laciar, hoy se lo es-cucha con ese tono tipicamente cordobés que nunca se le fue, ya no vive en Huinca, lo hace en Car-los Paz hace mas de 40 años. Es un abuelo feliz, donde sigue jugando al futbol con amigos y de boxeo solo mirarlo y a veces televisiva-mente comentarlo. Ser múltiple campeón, amigo de Maradona, hasta hicieron una histórica exhibición en General Paz Junior en 1996 en ocación de un partido de Boca en Córdoba.
La charla comienza con el recuerdo de Falucho de nuestra ciudad.
-De Río Cuarto tengo muchísimos recuerdos, desde mi infancia hasta ahora. Yo nací en Huinca, dos o tres veces al año voy para allá y paro siempre en Río Cuarto, me tomo un café en alguna estación de servicio y al regreso a Carlos Paz lo mismo. Siempre tengo gente que me conoce, charlamos, se pasar por el centro también, tengo mucha gente amiga que recuerdo con mucho cariño. Ahí gané mi primer campeonato provincial a los 15 años en Central Argentino, no tenía edad para entrar pero tenía siete u ocho peleas invicto y pude ganar.
-Integró una época de oro del boxeo argentino, junto a Ballas, Palma, Sacco, Coggi, Roldán, por citar algunos.
-Yo creo que he sido un privilegiado y la época nuestra del 75 al 85 fue espectacular. Una época do-rada para el deporte argentino todo. Hubo deportistas de una magnitud enorme, Vilas y Sabatini en tenis, Reutemann o Cocho López en automovilismo. Nací en 1959 y pude recorrer gran parte del país y el mundo pelando. Viví la época de Maradona, ustedes tie-nen a Pablito Aimar, tengo fotos con él, hemos compartido distintas cosas en algunos momentos, como buen gallina que soy. Fui-mos parte de una época dorada.
-Habla de Maradona y debe ser de los pocos que se subió a un ring con Diego, ¿qué recuerda?
-Eso fue fantástico. Yo he sido y soy muy amigo de Diego, desde que tenía veinte años más menos, nos conocimos en Buenos Aires por nuestra actividad, hemos com-partidos fiestas como los Premios Olimpia o algunas comidas, he estado en su departamento en Caballito. Esa vez de la exhibición, me dice de hacer algo, que hagamos una exhibición de boxeo, “si que-res nos juntamos y lo hacemos”. Así surgió y se organizó en 1996 en el club General Paz Juniors, Guillermo Coppola me decía que le encantaría subirse a Diego al ring conmigo y así se armó. Tuve la suerte de juntarme con Carlos Tello y nos organizó el evento, junto con las otras peleas. Nos divertimos un montón, no solo arriba del ring, él sabía boxear, había hecho boxeo con Miguel Ángel Castellini (pampeano cam-peón del mundo superwelter en 1976 ) para estar más fuerte mientras jugaba. Nos juntamos, hicimos un par de amagues y saltamos al ring, fue muy divertido, yo estuve contenido e hice lo que él podía recibir acorde a la exhibición, no pelee como campeón del mundo. Después pedimos un par de pelo-tas y nos pusimos a hacer cabecitas, jueguitos. Esto lo digo en broma, pero le gané boxeando y jugando al fútbol.
-¿Que fue la figura de Tito Lec-toure, como lo definiría?
-Lectoure fue un groso por donde se lo mire. Fue promotor pero además veía bien el boxeo, la mayoría de los campeones del mundo de la época como Monzón, Galíndez, Locche lo tenían a Tito en el rincón, en el mío también es-tuvo. Pero además para hablar con gente de todo el mundo, nosotros peleamos en todos lados y eso era por él, por su idioma, era muy res-petado. Hice una amistad enorme, me permitió que yo le dijera que peleando en el país no ganaba plata. Él me decía que yo era un ganador, que tenía la seriedad que otros no, me ponía como ejemplo, no se equivocaba para nada, fue muy groso lo tendré en mi retina de por vida.
-¿Qué relación tuvo con Monzón?
-A Carlos lo conocí en el Luna Park allá por el 73 o 74, yo entre-naba de muy chico. Un tío mío me llevó a vivir a Munro, era muy difícil la ciudad, no me la banqué y me volví. Saltar de Huinca a Bue-nos Aires no me fue fácil, me temblaban las piernas cada vez que subía al tren para llegar hasta re-tiro. Ahí conocí a todos los campe-ones, Galindez, Locche, Monzón y todos esos monstruos, yo quería ser como ellos, todavía sin conocer el boxeo en sí. Con el tiempo tuve la suerte de pelear varias veces para ser profesional y Carlos me vino a ver en mi debut como pro-fesional en Huinca, vinieron invitados por el promotor Roberto Puchetta, Tito Lectoure, Galíndez, Ricardo Arias(relator), Carlos Losauro y Garcia Blanco (periodistas), yo era el participante de la pelea principal, fue mi debut con-tra Carlos Maliene que me llevaba once años. Casualmente me enteré de esa diferencia hace un año cuando Carlos viene a veranear a Carlos Paz y le indican en un tour que pasaban al frente de la casa de Falucho Laciar. Ahí nos vimos y me enteré, yo le gané por nocaut en el cuarto round, era un hombre bastante mayor a mí.

