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El abogado de Brenda denunció que la pena fue arbitraria

Lucas De Olmos, defensor de la joven condenada a 13 años de prisión por mutilar los genitales del amante, afirmó que se mezclaron cuestiones de género para agravar la acusación en su contra. Tras conocerse los fundamentos, apelará el fallo.
 
La defensa de Brenda Barattini (28) denunció que el fallo que condenó a la joven a 13 años de prisión fue arbitrario y reiteró que no tuvo intención de matar, tal como lo resolvió ayer el tribunal de la Cámara Segunda del Crimen de Córdoba con la participación de un jurado popular.

Para el abogado Lucas de Olmos, en otras causas similares, la Justicia mantuvo una imputación más leve y consideró que en este caso hubo cuestiones de género que complicaron la situación de su defendida, a quien hallaron culpable de tentativa de homicidio agravado por alevosía.

"A Brenda se le impone una pena que también le podría haber cabido por el delito de lesiones gravísimas, pero lo que cuestionamos es la carátula de homicidio en grado de tentativa porque consideramos que es un fallo que pretende ser ejemplificador como diciendo 'en Córdoba, si tocás el pene no es una lesión grave; es un homicidio en grado de tentativa' y no hay ningún precedente de esto", declaró De Olmos en Buen Día Río Cuarto.

"En Córdoba tenemos a diario hechos con disparos de arma de fuego en el estómago y cuando no muere la persona ni siquiera le imputan en ese caso el homicidio en grado de tentativa, entonces lo que ha sido distintivo en este caso fue que se trataba del pene y eso es lo que en cierto modo genera para nosotros un fallo que es totalmente arbitrario, inédito, histórico pero para mal", manifestó el letrado que comparte la defensa con Iván Sironi.

"Pretende sentar un antecedente de que podés lesionar cualquier parte del cuerpo y va a ser lesiones la imputación, ahora si es el pene es homicido en grado de tentativa y eso lo que molesta y no se puede permitir", cuestionó De Olmos.

El abogado aseguró que detrás de esta resolución hay una cuestión de género. "Para poder plantear que no todo es femicidio sino que también la cuestión de género nos abarca a los hombres y eso puede ser muy bien visto porque ya la sociedad dice 'se les va la mano, todo es femicidio y el hombre siempre está desprotegido', entonces creo que ha tratado de ser un fallo ejemplificador diciendo 'oigan mujeres, al hombre tampoco se lo toca' en ese sentido pienso que se movió la fiscal (Laura Battistelli), creo que ese fue el mensaje", señaló.

De Olmos ratificó que apelarán la sentencia, incluso con la posibilidad de llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para interponer esos recursos esperará los fundamentos del fallo que serán dados a conocer en las próximas semanas.

A dos años del caso

El caso por el que Brenda Barattini llegó al banquillo ocurrió el 25 de noviembre de 2017, en un edificio de Chacabuco al 500, en la ciudad de Córdoba. La joven, en ese momento estudiante de arquitectura, acordó un encuentro con su amante -hoy de 42 años-.

Tras proponerle un juego sexual, la mujer le vendó los ojos y con una tijera de podar le cercenó los genitales. Ensangrentado, el damnificado logró salir del departamento y encontró asistencia de una enfermera que le frenó la hemorragia. Aseguran que esa rápida intervención le permitió a la víctima salvar su vida.

Entre las pruebas obtenidas en la investigación, la Fiscalía determinó que Brenda había premeditado el ataque. Incluso en el juicio reconoció las intenciones de herir a su amante, pero aseguró que nunca quiso matarlo. Argumentó que "la trataba como un trofeo" y le reprochaba una supuesta difusión de imágenes íntimas de ella.

El 27 de agosto pasado la joven fue sentada por primera vez en el banquillo, pero por pedido de la fiscal Battistelli el debate se suspendió. La magistrada sostuvo que la carátula debía modificarse de "lesiones gravísimas" a "tentativa de homicidio agravado por el vínculo y por alevosía", con lo cual tenía que convocarse a un jurado popular.

Finalmente, el Tribunal hizo lugar al planteo de la fiscal y el juicio se reanudó el 11 de septiembre ya con la participación de ciudadanos comunes acompañando a los jueces técnicos.

Por unanimidad, el jurado decidió la pena de 13 años de prisión, tal como lo había requerido Battistelli en los alegatos. La condena es por homicidio calificado por alevosía, quitando el agravante del vínculo.