En los últimos días, el caso judicial que involucra al imputado Pizarro registró novedades que sacudieron a las partes. Wilder Brondo, padre de la víctima, contó que la defensa del acusado solicitó ante el tribunal que se le impidiera hablar públicamente, una suerte de bozal judicial que, según describió, lo tomó por sorpresa. Sin embargo, el tribunal rechazó ese pedido de plano.
Pedido de censura y rechazo del tribunal
“Me van a tener que asesinar como asesinaron a mi hijo, sino no hay ni una posibilidad de que me calle”, afirmó Brondo, quien además señaló que tiene en su poder pruebas que planea dar a conocer en el marco del proceso.
Interpretó el intento de silenciarlo como una maniobra que refleja la falta de recursos de la defensa. Fue crítico también de la actuación inicial de la fiscalía, aunque aclaró que su percepción cambió a partir de la tercera audiencia, cuando la fiscal incorporó a la causa una fotografía que él mismo había aportado. Desde ese momento, dijo, el panorama comenzó a aclararse, especialmente a medida que fueron declarando agentes policiales como testigos.
Celulares, redes borradas y pruebas clave
Uno de los puntos centrales que Wilder viene impulsando es la pericia de los celulares de los involucrados. Según relató, se habían pedido entre cinco y seis veces sin obtener respuesta favorable, hasta que finalmente el tribunal dio lugar a esa solicitud.
El motivo de la insistencia: capturas de pantalla que habrían llegado a manos de la familia muestran que se borraron contenidos de redes sociales, entre ellos fotos que él mismo llevó a la fiscalía y que ya fueron incorporadas a la causa.
Entre el material que se habría eliminado, Wilder mencionó publicaciones que exhibirían conductas como el manejo a alta velocidad y en estado de alcoholización. “Hay más cosas, no las puedo adelantar”, aclaró, y explicó que prefiere que sea la Justicia la que determine el alcance de esas pruebas una vez que los dispositivos sean abiertos.
La versión sobre Pizarro y el conductor del Clío
Ante las críticas en redes sociales por no haber apuntado también contra el conductor del Clío, Wilder Brondo explicó que ese vehículo circulaba a diez kilómetros por hora por debajo del límite permitido por la ordenanza de tránsito y que, aunque llevaba alcohol en sangre, cruzó con prioridad de paso. “Todo se ha investigado”, subrayó.
La familia espera que, con todo el material aportado, se produzca el cambio de carátula de la causa. La próxima audiencia definirá si los celulares son efectivamente peritados.

