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El 85% de los adolescentes fue víctima de bullying en Córdoba

Según un relevamiento, más del 75% aseguró que presenció situaciones de acoso pero casi el 45% intervino en ellas. Más del 35% se siente discriminado por el aspecto físico

El 85% de los adolescentes fue víctima de bullying en Córdoba.

Según un relevamiento, más del 75% aseguró que presenció situaciones de acoso pero casi el 45% intervino en ellas.

En tanto, más del 35% de los consultados se siente discriminado por el aspecto físico y el 25% por la orientación sexual.

Cada vez hay más bullying en las escuelas cordobesas, según admiten directivos y docentes.

El acoso escolar es “una forma de violencia intencionada, repetida y sostenida en el tiempo, donde uno o más agresores molestan, agreden o excluyen a una víctima que se encuentra en desventaja”.

Implica además “un desequilibrio de poder y puede ser físico, verbal, psicológico o social, generando daños graves en la salud emocional y física de quien lo padece, incluso provocando deserción escolar o también conductas autodestructivas”.

El estudio provincial revela que “cada vez son más los centros educativos que ponen en funcionamiento programas de prevención para mitigar los altos índices de bullying existentes”.

Por ejemplo, en algunos de ellos aplican contenidos vinculados con valores tales como la empatía, la solidaridad, el respeto por el otro y la ayuda, como una forma de bajar los niveles de acoso.

“El bullying no es patrimonio de los adolescentes de clase baja, sino que también se da en la clase alta”, se puntualiza.

Respecto de las herramientas para detectarlo a tiempo, se recomienda no subestimar ningún comportamiento escolar.

“Si se observa un chico en el recreo con un comportamiento solitario, los maestros tienen que acercarse a él y preguntarle qué le está pasando”, se ejemplifica.

“O si un chico era extrovertido y pasa a ser tímido, hay que acercarse, porque puede estar siendo víctima de bullying”, se agrega.

El acoso escolar genera efectos devastadores como “ansiedad extrema, depresión, baja autoestima, aislamiento social y descenso en el rendimiento académico y síntomas como dolor e insomnio e ideación suicida”.

En otros casos, el chico “explota y es capaz de cometer cualquier locura”.