Bohemio, de lengua popular, carga la suerte con verdades afiladas y no para de armar canciones, muchas de las mejores que se hayan escrito en el bendito rock argentino.
Andrés Calamaro presentó el sábado último en el Orfeo Superdomo cordobés su último disco, el excelente Cargar la suerte y comenzó el show con Alta suciedad para confirmar que éste disco tiene mucho que aquel. Sin dudas, “Cargar...” es de lo mejor de El Salmón en años.
Ante unas 6000 personas (no es el número que suele convocar Calamaro pero en tiempos de crisis no está nada mal), de todas las edades que no pararon de filmarlo (en un momento le pidió a un chica que dejara el flash de lado), Andrés entregó un gran show en el que se notó más locuaz de lo normal, tirando chistes y hasta recordando aquel debut con Los Abuelos en la Falta.
Acompañado por una eficaz banda integrada por Germán Wiedemer en teclados, Mariano Domínguez en bajo, Julián Kanevsky en guitarras, y el cordobés Martín Bruhn en la batería, El Salmón tocó teclas y cantó las nuevas Verdades afiladas, Transito lento, Cuarteles de invierno, FLV y las hermosas My mafia y Diego Armando canciones (lástima no incluyó “Las rimas”, de lo mejor del cd como tampoco “Rock y juventud”, una perla de Volumen 11, su trabajo anterior).
Entre medio, claro, los hits inoxidables por los que se convirtió en quizá, el último rock star de este país. Así regaló joyas como Algún lugar encontraré, Crímenes perfectos, Estadio Azteca, Tuyo siempre, El Salmón y de Los Rodríguez A los ojos. Pero también se dio el gusto de interpretar y se despachó con Soda, Los Redondos y Nirvana.
Con tres pantallas verticales en el fondo del escenario y sus canciones como principal arma, Calamaro pide respeto señores, y bien merecido lo tiene, es Diego Armando canciones.
Andrés Natali
Ante unas 6000 personas (no es el número que suele convocar Calamaro pero en tiempos de crisis no está nada mal), de todas las edades que no pararon de filmarlo (en un momento le pidió a un chica que dejara el flash de lado), Andrés entregó un gran show en el que se notó más locuaz de lo normal, tirando chistes y hasta recordando aquel debut con Los Abuelos en la Falta.
Acompañado por una eficaz banda integrada por Germán Wiedemer en teclados, Mariano Domínguez en bajo, Julián Kanevsky en guitarras, y el cordobés Martín Bruhn en la batería, El Salmón tocó teclas y cantó las nuevas Verdades afiladas, Transito lento, Cuarteles de invierno, FLV y las hermosas My mafia y Diego Armando canciones (lástima no incluyó “Las rimas”, de lo mejor del cd como tampoco “Rock y juventud”, una perla de Volumen 11, su trabajo anterior).
Andrés Natali

