Se realizó días atrás el Primer Congreso Argentino de Etiquetado Energético de Viviendas (CAEEV), con el objetivo de ampliar los conocimientos actuales sobre la temática, analizar sus avances en el país y en Europa, y de poder evaluar cómo el mismo se ha transformado en una herramienta fundamental para promover el ahorro energético.

A través de diferentes bloques y disertantes, los promotores del encuentro destacaron que el etiquetado de eficiencia energética es fundamental para comenzar a desarrollar en la Argentina criterios de sostenibilidad en la construcción, dado que los edificios representan más del 40% del consumo total de la energía que se produce en el país y que su implementación introducirá en los profesionales de la construcción y los consumidores finales una mayor conciencia acerca del ahorro de energía.

En la iniciativa, que fue organizada por Argentina Green Building Council (AGBC), la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (ANdIMA) y la International Council On Systems Enginering (INCOSE) -y de la que Puntal ADC tomó parte entre los participantes-, se puso de manifiesto que el etiquetado de las construcciones ayudará a crear conciencia en la sociedad acerca del uso racional y del ahorro de energía, y por consiguiente, fomentará la construcción de viviendas más eficientes, con menores consumos tanto en calefacción como en refrigeración mejorando la habitabilidad y el confort, manteniendo la salud de sus habitantes y disminuyendo el riesgo de patologías constructivas y las consecuentes exigencias derivadas de los trabajos de mantenimiento y conservación, asegurando así la durabilidad de las construcciones.

“Aplicando adecuados criterios de acondicionamiento higrotérmico y de diseño arquitectónico, protecciones pasivas, utilización de energías renovables, entre otras, conceptos presentes en el etiquetado de eficiencia energética, se podrá fomentar la construcción de viviendas denominadas pasivas, con casi nulo consumo de energía”, destacaron los referentes.

¿Qué es la etiqueta?

La etiqueta es definida como una herramienta que permite al usuario conocer las prestaciones energéticas comparativamente con construcciones semejantes y al tener en cuenta múltiples aspectos, permite identificar las posibles mejoras en caso de querer aumentar su performance térmica.

“El etiquetado es una herramienta inclusiva dado que ofrece la posibilidad de utilizar todos los materiales a disposición en el mercado. Además, ofrece al profesional el uso de los distintos equipamientos e instalaciones generando un proyecto que puede ser analizado con el aplicativo ya desarrollado por la Secretaría de Energía de la Nación para ofrecer así al usuario la mejor ecuación en relación a la prestación deseada y a su costo”, explicaron.

En el Congreso destacaron que en la actualidad, además de los costos directos e indirectos de construcción, “es imprescindible informar al usuario cuánta energía consumirá su vivienda para mantener una temperatura de confort interior, ya que este es otro costo importante”.

“Y más aún, hay otro costo que muchas veces se soslaya: el costo ambiental, ya que en nuestro país, la generación de energía eléctrica es fuertemente dependiente de la quema de combustibles fósiles con la consiguiente generación de dióxido de carbono, responsable del calentamiento global y el cambio climático”, resaltaron en la apertura.

Por todo ello, consideraron que el etiquetado se transforma en “una herramienta de comparación imprescindible para el proyectista, ya que de forma sencilla permite analizar variantes de envolventes, cubiertas, aberturas, equipamiento y determinar cómo estos parámetros influyen en la etiqueta”.

Balance

En el cierre del evento, tuvo lugar el bloque “Mesa Redonda Final”, en el que participaron expertos a modo de balance del Congreso y fueron quienes expresaron sus visiones sobre la temática abordada, a partir de sus diferentes profesiones.

Algunos de los temas de los que se hicieron mención fueron los desafíos más urgentes en materia energética en el país, la necesidad de reducir los gases de efecto invernadero, la reducción del consumo energético en las viviendas, entre otros.

Por ejemplo, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Iván Szczech, fundamentó su enfoque desde la industria de la construcción. Hizo mención del aspecto social con respecto al déficit habitacional que sufren casi 13 millones de personas en el país, lo que consideró implica un desbalance en función de sus necesidades en cuanto a los servicios o techo propio, lo que se traduce en 3 millones y medio de viviendas que necesitan ser mejoradas y la construcción de entre 1 y 2 millones de viviendas nuevas.

Szczech habló también del desafío de generar herramientas que permitan hacer frente al déficit habitacional, el cual está directamente relacionado con la pobreza; y de la necesidad de masificar las normas que ya existen en el país, señalando que, para ello, el etiquetado es un paso fundamental en función de que se logre hacer que las viviendas no generen un mayor efecto invernadero, a través del cuidado de la energía.

A la vez, hizo énfasis en el trabajo conjunto desde todos los sectores para reforzar el cuidado del medioambiente y destacó la necesidad de desarrollar capacitaciones certificadas sobre el etiquetado en función de su importancia sobre el bienestar de las personas y el cuidado del planeta.