Acciones sencillas para adoptar ante la ola de calor

¿Es posible evitar que el calor ingrese en nuestra casa? ¿Tenemos a nuestro alcance algunas medidas para conservar la frescura del hogar? En estas líneas te contamos qué podemos hacer desde la rutina diaria

Tanto por la mañana como por la noche las temperaturas bajan y puedes aprovecharte de ello para refrescar tu hogar.

 

Vivimos una verdadera ola de calor, donde el consumo sustentable y responsable de los electrodomésticos para refrigerar a veces no alcanza, los cortes de luz son inevitables y el aire desde afuera no es suficiente. Sin embargo, hay algunas acciones que podemos llevar adelante desde casa, rutinas que podemos adoptar para siempre, y acciones sencillas al alcance de la mano.

Es probable que esta compilación de recomendaciones extraídas de diversos sitios especializados en interiorismo, decoración, confort y optimización de hogares no sea suficiente pero sí podrán contribuir a contrarrestar estas altas temperaturas que pueden causar muchas molestias en casa.

Ventilar la casa a primera hora de la mañana

La importancia que cobra la ventilación en el hogar no solo tiene que ver con la renovación del aire, evitar malos olores o la aparición de humedades, sino que además es un truco para mantener el aire fresco en el interior de una vivienda.

Por las mañanas, las temperaturas son más bajas por lo que es el mejor momento para ventilar la casa y atrapar un aire fresco y renovado. El tiempo de ventilación depende de las dimensiones de tu hogar. Por lo general, será suficiente con 30 o 45 minutos.

Bajar las persianas

Después de ventilar la casa, para mantener el aire fresco es fundamental bajar las persianas de las habitaciones. Así evitarás que el calor penetre a través de las ventanas. Además de ayudarte a mantener el aire fresco dentro de casa, también podrás ahorrar en el consumo del aire acondicionado. Por ejemplo, puedes mantener todas las persianas bajadas, excepto de la cocina o del sector donde más estas.

Aislar las ventanas

Este tema nos suele preocupar más en invierno cuando el calor se escapa por los huecos de las aberturas, o ingresa el aire frío, sin embargo durante el verano el calor también puede ingresar por ellos. Si nuestra casa está muy expuesta al sol, lo mejor será colocar unos toldos que cubran las ventanas e impidan que incidan en exceso los rayos.

Otro truco es colocar cortinas espesas, grandes y de colores que repelan el calor como los blancos o grises.

Evitar encender luces

Otra gran recomendación es evitar encender los aparatos eléctricos y las luces. Por muy pequeña que sea una bombilla esta emitirá calor. Lo mejor es que tengas encendido aquello que realmente sea imprescindible.

Incluso es más recomendable dejar la persiana hasta la mitad antes que encender la luz y optar siempre por la instalación de las bombillas LED. No tenemos que olvidar que los aparatos en modo Stand By (con el piloto rojo encendido) también generan calor, por lo que es recomendable apagarlos del todo.

Cambiar las sábanas

¿Cada cuánto sueles cambiar las sábanas de tu cama? Parece una pregunta trivial, pero no lo es. Cambiar las sábanas una vez por semana es fundamental para mantener la buena higiene personal y del hogar. En épocas de más calor puede ser aún más frecuente el cambio. Con el simple hecho de cambiar las sábanas y tomar una ducha fresquita antes de ir a la cama, tendrás un sueño profundo y reparador.

Usar ventiladores

A falta de aire acondicionado, el uso de los ventiladores es la opción. El sitio hogarmania.com recomienda llenar un cuenco con hielo y situarlo en ángulo frente al ventilador. “De esta forma, al encender el aparato notarás como el aire que circula es frio y fresquito. Es una solución casi mágica para los días de olas de calor”, señalan.

Además indican que si los ventiladores están situados en el techo es recomendable que el sentido de rotación sea hacia la izquierda para que atraigan el aire caliente. “Si solo podemos tener ventiladores de pie es importante que durante el día expulsen el aire caliente hacia la calle y durante la noche atraigan el aire fresco hacia la casa”, destacan desde el mismo sitio.

Aprovechar los extractores de calor

Los extractores de calor no solo sirven para evitar malos olores, o el humo de la cocina, también son ideales para eliminar el calor. Por ello, es fundamental que cuando vayas a cocinar lo enciendas. Así evitarás que el calor se concentre y tu cocina acabe convirtiéndose en un pequeño horno dentro de casa. Aún si lo que vas a cocinar no genera olor, pero sí genera calor. Es importante mantener limpia la campana extractora por dentro y por fuera para evitar que la grasa acabe obstruyendo los filtros o arruinando su motor.

Evitar usar el horno en exceso

Siguiendo la línea del consejo anterior, la recomendación es evitar el uso excesivo del horno. Este electrodoméstico no es el que mayor luz gasta, pero sí el que más calor genera en la cocina. En lugar de platos elaborados, puedes optar por elaboraciones más fresquitos como las ensaladas frías, que son típicas del verano.

De igual forma, el lavavajillas es otro aparato eléctrico que genera mucho calor con su uso. Evitar su uso será importante para eliminar otra fuente de calor pero también para el ahorro de energía eléctrica.

Dejar que entre aire por la noche

Siempre que sea posible, un truco infalible para evitar que el calor se adueñe de tu hogar es ventilarlo también por la noche. Tanto por la mañana como por la noche las temperaturas bajan y puedes aprovecharte de ello para refrescar tu hogar.

Concentrarnos en controlar la temperatura corporal, no la de la casa

Si tus antepasados lograron sobrevivir sin aire acondicionado, vos también podrás. Tomar bebidas frías o poner paños frescos en zonas como las muñecas o el cuello permite bajar la temperatura corporal desde el interior. Entonces, hidratarse, tomar duchas con agua fría o, mojarse constantemente el cuello, la nuca y las muñecas son rutinas a adoptar.

Preparar una cama a prueba de calor

Para refrescar aún más el lugar de descanso se puede usar una almohadilla de gel frío bajo la cabeza cuando duermas. Para los pies, enfría una bolsa de agua caliente. Aunque suene raro, humedecer ligeramente las sábanas antes de ir a dormir es muy útil para estar fresco.

Evitá colocar la cama cerca de una ventana o una pared que reciba el sol durante el día. Acumulará calor y notarás que el descanso no es placentero.

Vestir la casa de verano

Si cambiamos el armario al llegar el verano, ¿por qué no hacerlo con el hogar? Empezá a quitar alfombras, tapices, evitar el terciopelo, guardar almohadones de telas invernales, y toda textura que invite al calor. También puede ser una opción guardar juguetes de peluche, o de tela que decoren la habitación de los niños. Utilizar colores claros o con estampados florales, que dan más ligereza puede ser una opción.

Cerrar habitaciones

Sobre todo es útil cuando hay una zona de la vivienda más calurosa que otra o habitaciones que no se utilizan. Cerrar las habitaciones en desuso o las más cálidas para evitar "perder" aire fresco es un truco infalible. Sin embargo, durante la noche, deja que el aire se distribuya de la mejor manera.