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Comenzó la campaña y el libro de pases en Córdoba está más abierto que nunca

Luego del cierre de listas, la campaña en Córdoba está oficialmente abierta y ya se empezaron a ver sobre la mesa las estrategias de los frentes electorales que irán por la gobernación en nuestra provincia.

En estos primeros 7 días de “campaña oficial” se vislumbró lo que se veía venir luego del cierre de las listas, con un Hacemos Unidos por Córdoba que el mismo domingo pasado ya salió a la calle con su estructura comunicacional y de acción bien definida; mientras que en Juntos por el Cambio aún tratan de cumplir con el viejo axioma que reza: “Una vez que se pone en marcha el carro, los melones se van acomodando solos”.

El carro de la campaña de Luis Juez y compañía arrancó de una manera muy brusca, entradas las 3 de la mañana del pasado domingo, con la jueza electoral pidiendo que no se retrasaran más los tiempos formales y con una andanada de reclamos (sobre todo del radicalismo y del Pro) por candidaturas que al final no fueron tales (y con el escándalo de la doble postulación de Marcos Carasso como candidato a vicegobernador y primer legislador).

Ese arranque tumultuoso (sumado a la salida a último momento de Javier Pretto, quien renunció a su cargo de presidente del Pro en Córdoba para ser presentado como candidato a viceintendente de la capital provincial de la fórmula de Hacemos Unidos por Córdoba) hizo que aún los “melones amarillos” no se terminen de acomodar y dejó además algún que otro desparramado por el camino, como es el caso de Rosendo Ventura Moreno (vocal titular y candidato a ser vicepresidente del partido ante la salida de Pretto), Roberto Giacosa (secretario de actas) y Juan Martín Gabutti (vocal), quienes en las últimas horas renunciaron al partido.

En dicha carta, los tres renunciantes manifestaron que tomaron esta decisión de abandonar el Pro “por la conducción personalista de Agost Carreño, el clima de internismo, la falta de conducción y la absoluta falta de propuestas de cara a las próximas elecciones provinciales”.

Dejando además en claro cuál sería su futuro político: “Creemos necesario expresar, frente al escenario electoral abierto en nuestra provincia, con las elecciones convocadas para el próximo 25 de junio, nuestro apoyo a la candidatura de Martín Llaryora, de la coalición Hacemos Unidos por Córdoba, en el entendimiento de que es la persona que mejor expresa la necesidad de continuar desarrollando el potencial económico, cultural y social de nuestra provincia en los próximos años”.

Estas renuncias se dieron horas después de que el propio gobernador y precandidato a presidente Juan Schiaretti hablara de la necesidad de generar un “frente de frentes” para ganar las elecciones presidenciales y poder sacar adelante al país.

Esta declaración de Schiaretti, sumada a la cantidad de dirigentes radicales y líderes del Pro que cada vez ocultan menos sus malestares por el armado de la lista de Juntos por el Cambio, encendió todas las luces de alarma en el búnker del espacio en Córdoba y el propio candidato a gobernador (junto con su principal socio político, el radical Mario Negri) salieron a minimizar el “frente de frentes” de Schiaretti y a tratar de contener a su propia tropa para que no sigan dando el salto a la vereda de enfrente.

“Es una maniobra pícara de Schiaretti”, dijeron desde Juntos por el Cambio, pero la sensación que quedó es que en este comienzo de campaña en Córdoba el libro de pases está más abierto que nunca y, aunque algunos referentes del partido opositor traten de minimizar el impacto, el frente de frentes parece que viene tomando forma por lo bajo.