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Ahora al campo se le suma la incertidumbre del transporte, en pleno inicio de la cosecha

Los camioneros siguen en asamblea en las rutas y hoy se sumarán en Monte Maíz y Wenceslao Escalante, mientras el conflicto por las tarifas se contagia en provincia de Buenos Aires y gana escala nacional. Mientras, los productores siguen demorados por el clima y ahora suman el inesperado problema logístico

 

Lo que parecía para el agro un cisne negro en el horizonte, de pronto amenaza con convertirse en una bandada. El inicio de la guerra en Medio Oriente, que vive hoy horas cruciales a partir del ultimátum lanzado por Donald Trump al régimen iraní y la respuesta que surgió del ex imperio persa, desajustó variables económicas sensibles en el mundo, algunas de las cuales impactaron de lleno en los productores argentinos. La primera y más evidente fue la suba del gasoil justo en el momento del período de mayor consumo del campo por la cosecha gruesa que está tímidamente dando sus primeros pasos. Todavía queda un largo viaje hasta junio o julio. En el medio hay que cargar combustible en tractores, cosechadoras, camionetas y camiones que son protagonistas de este segundo trimestre del año en toda la zona productiva del país. Pero no fue lo único, ya pensando en el ciclo posterior, que comienza ni bien se termina la trilla en los lotes, el fuerte incremento en el valor de los fertilizantes es un nuevo dolor de cabeza para el sector, especialmente pensando en la próxima campaña triguera, luego de un año récord como el anterior.

Pero esos problemas, empiezan a generar otros, en una especie de efecto cascada. Desde la semana pasada, en las rutas de Córdoba, los camioneros cerealeros empezaron una protesta reclamando por la desactualización de las tarifas que cobran por el traslado de los granos, ya sea en flete corto hasta el acopio; o en el largo hasta el puerto. La suba del gasoil fue la gota que rebalsó el vaso. Pero no es el único punto que ponen sobre la mesa. Es que hacen especial hincapié en que la tarifa que se acuerda luego no se respeta a la hora de cargar, especialmente por parte de las cerealeras, que claramente tienen una posición de fuerza en la cadena. Los eslabones más débiles parecen ser los pequeños y medianos productores y los camioneros. Lo cierto es que, en las rutas se escucha repetir que “se firma una tarifa y cuando vamos a cargar nos ofrecen 25% menos; aprovechando la necesidad que tiene el transporte de trabajar”. El acuerdo de la tarifa para el traslado de granos se firma en una mesa que funciona al interior de la Secretaría de Transporte provincial y a la que le comenzaron a sobrar sillas en los últimos años. Por ejemplo, hay algunas entidades de productores que ya no son parte de esas convocatorias porque se quejan de que “todo se arregla entre la Secretaría y las cerealeras y nosotros quedamos validando”. Lo cierto es que este panorama le suma otra dificultad más a los productores que por estos días no consiguen camiones para iniciar la cosecha, demorada desde hace una semana por el temporal que cubrió gran parte de la provincia. Ahora, al menos, necesitan dos días de sol para recuperar piso, bajar humedad en los granos e iniciar la recolección. Antes, debería solucionarse el conflicto del transporte para garantizar el traslado de la producción. Sin eso, tendrían que cambiar de planes y pensar en embolsar hasta tanto se resuelva la protesta de los camioneros, lo que también agrega costos y logística que no estaba en los planes. Por si faltara algo, también hay dificultades para conseguir bolsones, supuestamente por la alta demanda.

En este punto, hay expectativas de que el capítulo de la logística se pueda resolver mañana en la reunión prevista en Transporte para discutir la tarifa de carga. Los camioneros admiten que necesitan al menos un 30% de incremento sobre el valor actual y que se respete lo que se firma, al tiempo que advierten que sin eso, no habrá acuerdo y el conflicto podría escalar en las rutas, lo que terminaría de complejizar una campaña gruesa que desde el 28 de febrero no para de acumular incertidumbre y contratiempos.