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Corrientes en llamas, y un drama aún sin final

El fuego se llevó centenares de miles de hectáreas. El relato de una productora de Curuzú Cuatiá que defendió su campo

Marta Prado de Silvera y su esposo tienen el campo ubicado a 45 kilómetros de Curuzú Cuatiá, al sur de la provincia de Corrientes. El 3 de febrero el fuego ingresó por el fondo, desde el establecimiento de un vecino, cruzó un arroyo y pasó con fuerza devorando todo a su paso. “Se quemó el 80% del campo, sólo se salvó la casa y los corrales porque estaba mi marido ahí en ese momento”, recuerda la productora, aún con dolor.

En diálogo con Tranquera Abierta, Marta describe el panorama actual en la provincia: “La verdad es que tenemos un panorama muy triste y con mucho calor. Hace casi 40 grados todos los días y no hay pronóstico de lluvias. Todo muy triste”.

Y luego recuerda: “Veníamos con una seca importante y bastante pasto en el campo. Es un campo de pasto natural y entonces se pastorea con la carga correspondiente. Es pradera con monte limpio, espinillos, algarrobos. Veníamos con falta de agua pero bastante bien igual. Los tajamares se secaron todos, pero con molinos y cargando bebederos íbamos llevando la situación, con mucho más trabajo que de costumbre. Hasta que nos apareció un fuego del fondo. Atrás del campo nos cruza el arroyo Curuzú que tiene un bosque en galería y no sabemos cómo de un campo del vecino nos entró el fuego. Nuestro campo es como un rectángulo y agarró como en diagonal. Se quemó casi el 80% del campo. Se salvaron la casa y los corrales porque mi marido estaba ahí y cortó alambrados, abrió tranqueras y gracias a Dios no tuvimos pérdidas en ese sentido. Y los vecinos vinieron a ayudar con cueros y camionetas con tachos de agua para tratar de contener las llamas”.

¿Cómo fue ese día?

Yo fui a buscar a los bomberos a la ciudad, pero hasta que llegaron pasaron dos horas, porque son voluntarios y hay que reunirlos. Había mucho viento y eso no ayudó para nada. Pero la casa, los galpones y los corrales se salvaron. El resto, nada. Y el tema es que no quedó pasto en el campo.

¿Dónde está el campo?

Estamos a 45 kilómetros de Curuzú Cuatiá, en el sur correntino.

¿Y hacen sólo ganadería?

Hacemos ganadería, como en toda la zona. Hay muy poca agricultura en nuestra zona. Sí está comenzando a crecer la forestación, mucho aserradero, en especial hacia el norte, en Paso de los Libres, pero de a poco va llegando acá también.

Relataba cómo fue la llegada del fuego...

Sí, creo que esto supera lo imaginable. Ese día del incendio mi marido me habló a eso de las 11 de la mañana para pedirme que llame a los bomberos porque el fuego había entrado al campo e iba para la casa. Yo fui hasta el cuartel, hicieron sonar la sirena y comenzaron a llegar los voluntarios. En el campo estuvimos a las 13:15. Ni bien llegamos se pusieron a apagar, pero era incontrolable porque el viento era muy fuerte. El pastizal estaba todo en llamas y hasta donde no había nada, había fuego. Cuando ocurre esto, los vecinos se anotician que hay fuego y salen todos a combatirlo también. Al día siguiente, los árboles que no se habían terminado de apagar, con el cambio de viento, comenzaron a arder nuevamente y se fue al campo del vecino. Y volvimos con los bomberos, las camionetas cargadas con los tachos de 200 litros y los cueritos de cordero mojados para apagarlo. Fuimos todos, con la peonada, los vecinos, todos a apagar el fuego. Es una zona que vive muy vinculada al campo y la actividad rural.

¿Alguna vez vivieron algo así?

A nosotros nos pasó hace unos 10 años que se nos quemaron unas 300 hectáreas, pero el viento era al revés y entonces empezó más adentro y terminó yendo para la parte del bañado y no afectó tanto. Pero de esta magnitud, como estos incendios, nunca. Yo nací en Curuzú Cuatiá, mi padre era militar y por eso recorrimos mucho, pero los veranos siempre venía a Curuzú y nunca vi tanto fuego como ahora. Ni en la zona, ni en la provincia. Es muy triste y uno queda con muchas incógnitas. ¿Cómo puede ser? Y uno toma las precauciones. Acá se usa mucho el fogón, al finalizar el día nos juntamos a tomar un mate con la peonada, se calienta el agua, se hace el asadito a veces. Y nosotros desde octubre ya no lo hacemos más por la seca que comenzó en ese momento. A la cocina de leña, muy pocas estancias las usan porque una chispita es suficiente para que se incendien los techos, porque la mayoría tienen chapa y paja arriba. Uno va tomando precauciones.

Describía quiénes ayudaron en los incendios, productores, vecinos, bomberos, ¿qué pasó con la Provincia y la Nación?

Corrientes es opositora al gobierno nacional y la verdad que mucha ayuda de la Nación no se ve. Mandaron un avión hidrante. Yo ví en la zona un avión, pero no sé si es de Nación, de Provincia o de algún productor. En estos días se quemó uno cuando estaba detenido que fue una imagen que se vio bastante. Pero nuestros bomberos son voluntarios y hay mucho apoyo de la Municipalidad y de la gente en general. Y entre todos colaboramos con los bomberos para el agua mineral, las cremas para quemaduras o el combustible necesario.

¿Cómo es eso de la quema programada que hacen en los campos?

Los campos se queman para limpiar pasturas viejas, pero se hace en julio o agosto, para que en primavera vuelva verde. En esta época no se quema el campo.

¿O sea que lo que dijo el ministro Cambandié no es así?

No, Cabandié está viviendo en otro país. Siempre se usa el fuego para limpiar el campo, pero en julio o agosto para eliminar el pasto viejo, que ya quedó duro y no sirve para los animales, y en septiembre tengamos el nuevo verdeo que brota con el calorcito. Y tampoco es que se quema todo el campo, sino algunas laderas que se controlan, que uno sabe dónde puede terminar, contra un tajamal por ejemplo. Es una quema racional y siempre el Inta informa y explica cómo.

No es nada nuevo...

Se viene haciendo de toda la vida. Mi marido nació en el campo y él siempre lo vio a su abuelo y a su padre hacer eso.Y el día de mañana lo harán los hijos. Es algo que se hereda ese conocimiento; en qué lugar se puede o en cuál no. No es una práctica alocada. Además, uno no va prender fuego lo que le permite comer. Nosotros vivimos del campo, es una empresa familiar. No vamos a atentar contra eso. Y la mayoría de la gente hace lo mismo.

¿Cómo imagina el panorama hacia adelante ahora?

Para adelante es tétrico lo que vemos. Porque no sabemos cuándo vamos a volver a tener pasto. No llueve, no hay pronóstico de lluvia y se quemó todo, raíz y semillas. Viene bastante feo.

¿Qué pasa con los animales?

Hemos comprado forraje y tenemos que salir a vender los animales porque no tenemos para darles de comer. Vienen dos años muy feos, muy tristes para toda la familia porque es complicado todo. El forraje se puede comprar, ¿pero hasta cuándo?

¿El fuego les hizo perder dos años de trabajo?

Sí, y más también. Nos partió al medio. Todos los proyectos que uno tenía, que la veníamos peleando bastante bien, de pronto desaparecen. Nos acostó. Vivimos sólo de esto y ahora no nos quedó prácticamente nada. Ojalá pronto tengamos alguna lluvia que empiece a cambiar todo esto.

Una provincia con fuerte perfil ganadero

La provincia de Corrientes es una de las más relevantes en la ganadería nacional y de hecho compite en el tercer puesto de cabezas de bovinos con Córdoba y Entre Ríos. Según los últimos registros oficiales, cuenta con más de 4,4 millones de cabezas entre las que suma poco más de 2 millones de vacas, 762 mil vaquillonas, 506 mil terneras y 449 mil terneros. Además cuenta con unos 300 novillitos y 200 novillos.

Es conocida además por contar con grandes cabañas como las de raza Braford que lideran el mercado argentino y compiten a nivel mundial.

Su producción mayoritariamente es a campo y cuenta, según el último dato de Senasa correspondiente a este mes, con sólo 9 establecimientos de engorde a corral que encierran menos de 5 mil animales. Allí hay un punto crítico debido a que las más de 600 mil hectáreas quemadas arrasaron con pasturas y muchos productores quedaron sin alimento para la hacienda y quedan con dos opciones: compran forraje o venden sus animales. Por último, en el caso de los departamentos Curuzú Cuatiá o Mercedes son similares en existencias a Río Cuarto o General Roca: más de 600 mil cabezas cada uno. Incluso hay vinculación entre ambas regiones porque productores cordobeses suelen tener animales en Corrientes.

Gonzalo Dal Bianco. Tranquera Abierta