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En la búsqueda de soluciones tecnológicas para el campo

Federico Mayer, ingeniero agrónomo promotor del Club Agtech, presentó en la planta de Grupo La Barranca el primer workshop con profesionales locales y start-ups del sector. Promueven el conocimiento aplicado a problemas productivos.

Puesto a definir el Club Agtech, que esta semana hizo su debut con un workshop en Río Cuarto, el ingeniero agrónomo Federico Mayer, su entusiasta impulsor, lo describió como “un espacio de vinculación para resolver problemas del agro, con gente del agro y gente que viene del mundo tecnológico”.

Para el ingeniero Mayer, la particularidad de la gente del agro es que se vincula siempre con gente parecida. “Estamos todo el día en el campo, volvemos y llega la noche muy cansados y no nos vinculamos con otros departamentos o actividades. Y estas áreas tampoco nos entienden. Ellos generan la tecnología y cuando quieren venir al campo a vender soluciones, son a problemas que el tipo no tiene. El campo y la ciencia tienen soluciones con tiempos distintos y habitat distintos. Queremos que puedan encontrarse, trayendo los problemas y analizándolos con otros ojos, estamos seguros que ahí encontraremos nuevas soluciones”.

Con ese sentido es que Mayer presentó este miércoles el primer workshop del Club Agtech en el que se plantearon los objetivos y la metodología de trabajo que se implementarán para trabajar en la digitalización de la agricultura. En la planta de Axion Energy Agro del Grupo La Barranca se reunieron calificados profesionales del agro con representantes de varias start-ups que están revolucionando la tecnología aplicada al agro. Y planifican tener una reunión por mes hasta diciembre. “La idea es instalarnos en Río Cuarto y generar un proceso que después podamos replicar en otros lugares del país que tengan las oportunidades que hoy vemos aquí”, dijo Mayer.

-¿Por qué Río Cuarto como sede del Club Agtech, cuando el conocimiento hoy fluye prácticamente sin fronteras?

- A veces uno conoce todos los defectos de su cónyuge y todas las virtudes del cónyuge de la casa de al lado. A veces pasa eso. Yo vengo de afuera y no puedo creer todo lo que está pasando en Río Cuarto, donde hay una fundación como FADA, gente que trabaja en bioenergía, la cantidad de empresas que dan servicios a la ganadería, la industria del maní, hay 40 empresas tecnológicas en una ciudad de 180 mil habitantes. Hay uno de las dos facultades de Microbiología del país, tecnología de donde tiene que venir gran parte de las soluciones a problemas del agro.

-Hay que modificar la forma de producir.

-Seguro. El consumidor ya no quiere que se usen más agro químicos. Está demandando que se usen cada vez menos. Si podemos encontrar una solución bienvenida sea, el negocio va a ser así. Están todos los ingredientes. Lo que nos tenemos que animar es a preparar la salsa. Se prepara entre todos y eso es lo más apasionante.

-Conectar los generadores de conocimiento con los productores que conocen los problemas del campo.

-Así es. Tenemos que generar espacios locales para esto ocurra. Estoy convencido y es lo que me impulso a generar este espacio con mis socios, de que en el interior del país hay una oportunidad fenomenal para generar negocios. Podemos desarrollar negocios o ayudar a que la gente trabaje de lo que le gusta y de lo que sueña y no de lo que consigue. Porque en este nuevo mundo el conocimiento dejo de estar escondido en una biblioteca o un laboratorio. Está disponible para el que lo va a buscar. Igual que el dinero, si uno tiene buenas ideas la plata aparece. Hay que entusiasmar a la gente, mostrar que hay gente dispuesta a acompañarlos, y ayudar a generar las nuevas empresas que necesita Argentina para incorporar a su plantilla de trabajo.

-Uno de los temas centrales de este primer encuentro fue cómo deben transformarse las empresas para poder aprovechar mejor toda esta tecnología que se está generando.

-Es un tema “blando” desde el punto de vista del conocimiento pero complejo de lograr. Tiene que ver con cómo nos acostumbramos a medir, cómo llevamos una serie de procesos a lo largo del año, cómo comparamos resultados. Es una rutina como la rutina del gimnasio que va a fortalecer “el músculo” que genera la capacidad de uso de herramientas digitales.

-También se habló de una nueva economía.

-Es que en el mundo se está dando una revolución tecnológica y productiva muy distinta a las dos anteriores. La primera y la segunda fueron revoluciones centralizadas, donde la información estaba centralizada en pocas manos y el cambio era lento. Había que tener un montón de dinero para tener un canal de televisión, una línea de ferrocarril o una flota de aviones. Este nuevo mundo, donde la tecnología tiene un rol enorme, liberó la energía para todo el mundo. Hoy con un pequeño digestor o una pantalla solar, cualquiera puede abastecerse de energía. Cualquiera puede acceder a un vehículo sin tener que comprarlo. Cada vez es más masivo el compartir o alquilar un auto a muy bajo precio.

-Es todo más accesible.

-Seguro. Estamos teniendo más disponibilidad de energía y movimiento y, sobre todo, más libertad para acceder al conocimiento. Con el conocimiento uno se puede vincular con gente y con el dinero que necesita para llevar adelante sus proyectos. Lo que hace falta es tener ganas de resolver problemas. Antes nos formaban para ser eficientes, pero hoy eso no alcanza. Hay que ser innovador, descubrir soluciones a problemas concretos e implementarlas antes que otros, porque además, las ventajas duran poco. Entonces continuamente hay que ir encontrando cosas nuevas. Es cansador, pero apasionante.

Cónclave de start-ups

Entre los científicos y representantes de start-ups reunidos en la planta de La Barranca estaban Rodolfo di Polina y Anabella Arcas, de la empresa GeoAgro, líder en gestión de la información para la producción agrícola; Alejandro Pallazzolo, de Intruder Agro, dedicada al diseño de herramientas para alertas fúngicas y para ajustar aplicaciones de fitosanitarios a las condiciones ambientales; Claudio Ochoa, director de la empresa local Aseagro, especializada en el diseño de tecnología para el riego agrícola; Matías Carrera, creador de Optiagro, que también es una nueva empresa riocuartense donde se diseñó una herramienta integral para el manejo de la agricultura de precisión, y Gabriel Aguilera, especialista en metodología de la innovación y aceleradoras de start-ups.