Miles de chicos recibieron sus golosinas con el paso de la caravana de Reyes
Los Reyes Magos volvieron a recorrer la ciudad y a encender la alegría de los niños, con la tradicional caravana del Comedor Ilusiones, que regaló paquetes de golosinas para todos. Personificados por miembros de la familia Toledo, que sostiene el centro comunitario de Cola de Pato, recorrieron a caballo desde el oeste hasta el predio de El Andino, para volver luego al barrio. Una vez más, el colorido de la celebración se hizo notar y, por un rato, fue cambiando el paisaje de las calles que transitó.
Todavía quedaba luz del día cuando el convoy empezó a marchar, desde el Puente Islas Malvinas. Una vez más, allí estaban Gaspar, Melchor y Baltasar, desfilando desde la A005, y luego por San Martín, para el delirio de los más pequeños.
A su paso, la caravana de Reyes entregó miles de golosinas a los chicos de distintos barrios.
En el oeste, la travesía recién estaba comenzando. Cientos y cientos de nenas y nenes se acercaban a los jinetes y a quienes los acompañaban para recibir un paquetito de golosinas, para repetir un ritual que, con éste, lleva 22 años de vida. Se metían corriendo en medio de la calle, despojada del habitual tránsito vehicular, y salían con su recompensa.
De amarillo, rojo y celeste, los reyes no pasaban desapercibidos. Tampoco los niños que, con ropas blancas, los seguían en vehículos, y colaboraban con ellos como voluntarios.
Así, miles de bolsitas con chupetines, turrones, caramelos y alfajores fueron quedando por el camino.
La caravana se internó en el centro sin desviar el curso, y más adelante tomó el Bulevar Roca para alcanzar la Herradura de El Andino, extremo en el este del recorrido, antes de emprender el regreso al Cola de Pato.
Esta vez, al igual que el año pasado, nunca detuvieron la marcha, para evitar la aglomeración de personas. De todos modos, la gira les tomó más de tres horas.
Otra de las particularidades de esta edición es que suprimieron la habitual visita a los bebés y mamás en la Maternidad Kowalk, y se la reemplazó por la entrega de una donación de pañales descartables.
Unos 30 voluntarios, que habitualmente colaboran con trabajo con el Comedor Ilusiones, participaron de la organización y la “puesta” de la caravana de Reyes.
Muchos otros se sumaron de todos modos para este evento en particular, como ocurre todos los años. La tradición de los Reyes Magos, central en otros tiempos, se mantiene viva en la recreación que año a año hacen los Toledo.