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Carinata, un cultivo que quiere volar alto

Argentina es el primer exportador mundial. En 2023 se sembraron 32 mil hectáreas, pero ahora van por 80 mil. Se usa para biocombustible de avión en Francia

La producción de carinata viene creciendo a pasos agigantados. En 2019 se sembraron apenas 1.600 hectáreas, pero el año pasado fueron 32 mil y en 2024 llegará a 80 mil. La explicación de esos saltos en la superficie no es otra que la demanda: se usa para producir biocombustibles para la industria aeronáutica, necesitada de bajar la huella de carbono al 50% en 2030 y lograr la carbono neutralidad en 2050.

Sebastián Bravo, gerente del negocio de carinata de la australiana Nuseed en la Argentina y Uruguay explicó el boom a Tranquera Abierta, y las metas por delante.

“La industria aeronáutica tiene una altísima necesidad de reducir el impacto de su huella de carbono. Por eso están en una carrera por obtener un combustible que los ayude rápidamente a llegar a esas metas”, indicó el responsable del desarrollo en el país.

¿Cómo encaja la carinata allí?

En el interín, Nuseed, que es una empresa australiana global, decide lanzar un proyecto para generar biocombustibles de segunda generación usando materias primas agronómicas. Y no toma cualquier opción, sino que decide que esta materia prima tiene que ser predecible, es decir, que una vez que se empiece a producir se pueda mantener en el tiempo; no tiene que contaminar, no debe deforestar y no puede competir con alimentos. Con esas condiciones sale a buscar a nivel mundial y encuentra en la carinata una opción que cumple con todo eso.

Y resultó...

Luego llegó el momento de prueba para medir la eficiencia en el objetivo de bajar la huella de carbono. Cuando se utiliza en los aviones, Nuseed prueba que reduce el 80% las emisiones de gases de efecto invernadero. Con ese resultado quedó primera en el ránking. Con un dato más muy relevante: no se tienen que cambiar ni modificar motores de aviones para su uso. Por eso cierra en todos los aspectos.

No es un cultivo frecuente...

Es nueva, la comencé a desarrollar en 2019. Ahí empezamos a dar los primeros pasos con 1.600 hectáreas y llegamos a 32 mil hectáreas el año pasado.

¿Dónde se siembra?

Están distribuidas en Entre Ríos el 50%, Santa Fe un 25% y el resto en el norte de Buenos Aires. Pero para tener una idea se siembra de ruta 8 para arriba. Llega incluso con lotes sembrados a Formosa y Chaco. Es un cultivo con muy buena adaptación.

¿Y en Córdoba?

Trabajamos mucho en Córdoba y sembramos en su momento en Río Cuarto, con gente de Bio4. Fueron tres años seguidos que la hicimos bajo riego, con muy buenos resultados. Después se discontinuó la producción. Y lo que tiene Córdoba es que el cultivo necesita buenas condiciones de humedad y en los últimos años la provincia no las tuvo, fueron campañas secas; a lo que se suma el frío un poco más intenso. Para esas condiciones, el híbrido que tenemos no acompaña.

Una vez cosechadas las 32 mil hectáreas, ¿cómo sigue?

Nuseed genera la semilla, se la vende al productos y cuando la recibe firma un contrato que le asegura la compra de la totalidad de la producción, que se certifica con un equipo de la misma empresa. Y en cuanto al precio se toma un mercado transparente como es el de colza francés. Entonces el productor puede tomar posición de venta cuando lo desee. Puede vender futuro o en el físico. Nadie impone las condiciones.

¿Y luego, el procesamiento?

Esto se cosecha y se entrega en San Pedro para luego exportar la totalidad a Francia, en grano. Allá se hace el crushing para obtener el aceite por un lado, para hacer biocombustibles, y harina por el otro, para alimentación.

¿Eso se podría hacer en Argentina?

Sí, depende de la escalabilidad del programa. Con 32 mil hectáreas, que puede parecer mucho, para la industria instalada es poco volúmen. Necesitan más cantidad. Entonces, a partir del año que viene posiblemente hagamos el crushing acá porque es mucho más eficiente exportar harina o aceite que el grano.

¿Acá hay capacidad instalada para eso?

Claro, porque en el momento en que la carinata se cosecha, que es en noviembre, la industria de molienda no tiene otro grano para moler, entonces la capacidad está ociosa. Por lo cual calza perfecto con lo que podemos ofrecer.

Está en contraestación con la soja, por ejemplo...

Exacto. Además, el polo de crushing argentino está en la vanguardia a nivel mundial.

¿Qué volumen de granos se obtiene con esas 32 mil hectáreas?

El rinde promedio está en torno a los 1.700 kilos, con máximos de 2.500 kilos.

¿Hay otras experiencias similares?

No, es exclusivo de Nuseed y se lanzó en Argentina, por lo cual el país es el primer exportador mundial de carinata; después los sigue Uruguay. Es un programa mundial con una demanda insatisfecha muy grande y por eso tenemos pensado seguir expandiendo fronteras. El año pasado iniciamos en Estados Unidos, y ahora vamos con Brasil, Paraguay, Bolivia, España y Francia.

¿Expectativas para 2024?

Queremos llegar a 80 mil hectáreas y en 10 años, en Sudamérica buscamos alcanzar el millón de hectáreas de carinata. Para eso hay todo un programa de desarrollo, investigación e inversión lanzado.

Mucho cerebro argentino...

Cerebro y músculo porque somos los únicos en lograr esta escala. Y eso es información para el mundo.