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Cáritas y el desafío de afrontar un tiempo complejo

La organización de la Iglesia católica asiste a distintas familias con alimentos y programas de promoción social. Dicen que se vive un tiempo complicado por el aumento de los precios de los productos

La situación inflacionaria y la inminente llegada de las bajas temperaturas representan hoy un gran desafío para Cáritas y su tarea de asistencia y promoción social. Por eso, es más que necesaria la colaboración de aquellos que están en condiciones de aportar recursos económicos y materiales, pero también humanos, debido a que siempre son requeridos los voluntarios para cumplimentar distintas acciones.

Daniel Giménez, diácono permanente de la parroquia Santa Teresita y vicepresidente de Cáritas Diocesano, dijo a Puntal que llega un tiempo complejo y detalló cuáles son las posibilidades para contribuir con la causa.

“Este tiempo es bien complejo, en especial por la escalada de precios en todos los rubros. A la vez, el invierno agrega su cuota en cuanto a las necesidades. Por un lado, se requiere abrigo y, por el otro, comida más nutritiva, más calórica. Si bien todos los inviernos tienen sus dificultades, avizoramos que el que viene será más complicado. Desde Cáritas estamos siempre atentos a los pedidos de nuestras parroquias, no sólo para reforzar los recursos económicos tendientes a atender estas necesidades, sino también para que animen a la caridad en sus propias comunidades”, afirmó Giménez.

-¿Cómo puede ayudar la gente?

-Hay dos grandes dimensiones. Por un lado, la más obvia, es decir, la ayuda material. Se necesitan alimentos y ropa de abrigo. También es importante el aporte de efectivo porque de esa forma se pueden comprar alimentos que generalmente no se donan, como el caso de las leches especiales para bebés. Por otro lado, hay una segunda dimensión que es tan o más importante que la anterior y tiene que ver con el voluntariado. Es muy importante que la gente pueda donar su tiempo, el que pueda. Eso es más trascendente que donar algo material porque esto último es efímero. El aporte de tiempo de las personas es clave para que las comunidades parroquiales puedan concretar las acciones de asistencia y de promoción humana, debido a que la caridad no se agota en la entrega de alimentos y de ropa. Lo que perdura son los vínculos que se generan.

-¿Cuáles son las principales necesidades que detectan?

-Tienen que ver con lo alimentario y con la ropa de abrigo y de cama. También se necesitan zapatillas, hay muchos niños descalzos, lamentablemente. A la vez, como dije anteriormente, es necesario el voluntariado. Invitamos a todos los que quieran colaborar a que se acerquen a las parroquias y capillas de su barrio para que puedan donar una parte de su tiempo.

-¿Cuáles son las acciones que se desarrollan desde Cáritas en Río Cuarto?

-La misión de Cáritas va más allá de la asistencia inmediata, que obviamente es muy necesaria. Trabajamos para la promoción humana. Por ello, tenemos programas mediante los que promovemos la educación y la economía solidaria. Contamos con apoyo educativo en once espacios. Allí asisten los niños, a quienes también se les da la merienda. El objetivo es ayudarlos a que mejoren su desempeño escolar. También contamos con becas universitarias y para estudiantes del nivel medio. Otro de los programas es el de la primera infancia, en el que el objetivo es transmitirles valores a los más chicos a través del juego. A la vez, hay otro programa que apunta al derecho a leer y a escribir, por el que se apoya a los niños con dificultades en lectoescritura. En otro orden, se acompañan emprendimiento de economía social. Y, finalmente, está Cocaen, que provee de medicamentos a las personas que no están en condiciones de comprarlos en las farmacias.

Finalmente, Giménez anticipó que la colecta anual de este año se realizará los días 10 y 11 de junio en todo el país.