El legislador además cuestionó la falta de una política productiva que contribuya a recuperar la economía y a darle una perspectiva de desarrollo al país.
- El oficialismo cordobés está reclamando señales y cambios a nivel nacional para incentivar la política productiva.
- Creo que es un momento muy particular porque el hombre y la mujer del complejo bioagroindustrial tienen niveles de aceptación en la necesidad de llevar adelante el ordenamiento de la macroeconomía. Ya casi nadie duda de eso.Tampoco los cordobeses porque los cordobeses de alguna manera hace veinte y pico de años que tenemos superávit fiscal. Así que esto de no gastar más de lo que ingresa para nosotros no constituye ninguna novedad, pero sí para el resto del país. Entonces creo que el productor, el agroindustrial están todos, me parece, totalmente sin discusión a nivel de esa necesidad. Lo que uno va advirtiendo es que también se está mirando que eso debiera convivir, no ser un antes y un después, con fórmulas o formas más inteligentes, más creativas respecto de ir generando las condiciones para que la recesión no solamente toque piso sino que dispare, y ni que hablar en el complejo agroindustrial, la productividad argentina. Y en eso me parece que hay un reclamo, y sigue habiéndolo, respecto de cuestiones que otros países no las practican y no por eso desfinancian sus Estados, como Brasil y tantos otros. Aquí son un largo reclamo.Cuando nosotros decimos las malditas retenciones es porque nadie puede convivir, e increíblemente en Argentina se logra, con esas tasas impositivas, con esa distorsión de los impuestos. Tenemos un 33 por ciento de impuestos sobre la soja, con un tipo de cambio atrasado, más un precio internacional que está a la baja. Que esto ocurra es un verdadero milagro. Y no es un milagro. Es simplemente la muestra de que, si a pesar de las dificultades, el complejo muestra ser una de las columnas de un modelo de desarrollo sustentable en el tiempo, cuánto más lo sería si le destrabáramos a esas fuerzas productivas todo lo que le impide crecer.Convive con esta ambivalencia de tener en claro que hay que poner en caja las cuentas, no se puede vivir vilipendiando los recursos públicos, pero también hay que empezar a pensar en maneras de salir adelante. Por ejemplo: si no se pueden bajar las retenciones totalmente, que podamos ir progresivamente haciéndolo a favor de lograr mayor competitividad y en la seguridad de que si logramos mayor producción, vamos a terminar recaudando más por Ganancias;por lo tanto, lo que se pierde por un lado, se recupera por otro.
- ¿No se contrapone el planteo de que el Gobierno debe generar una política productiva con el modelo que postula el prorpio Presidente, que no quiere a unEstado direccionando la economía?
- No sé si el término es que se contrapone.Lo que sí creo es que hay otras visiones. Y la del Presidente no necesariamente es la única ni la mejor en ese sentido. Nosotros sí creemos en el Estado, pero no creemos en un Estado bobo ni al estilo de lo que el kirchnerismo ha hecho con él en los últimos años. Y no solamente el kirchnerismo, sino otras administraciones que pasaron y condenaron a que Argentina en los últimos 20 años no haya crecido. Nosotros creemos que el Estado debe responder a esa vieja frase de Willy Brandt que Schiaretti la mencionó tanto en su campaña, que dice precisamente “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. Es decir, esta aparición del Estado tiene que servir para destrabar las fuerzas productivas, para colaborar en la organización de esa fuerza productiva, no para entorpecerla, no para sustituirla como viene ocurriendo en otros modelos. Nosotros estamos tan lejos de ese modelo como de esta otra concepción donde el Estado, en cualquiera de sus formas, aún pensando en un Estado eficiente, no sea necesario porque sí lo es.
- ¿Esta concepción va a tener un correlato electoral?¿Será una oferta electoral que estará por fuera del kirchnerismo y del Gobierno?
- Creo que es muy necesario para Argentina tener una tercera opción. Una tercera opción que, por supuesto, para nosotros la sintetiza JuanSchiaretti con su experiencia concreta, con su seriedad para plantear los temas. Ahora, hay una consigna que Schiaretti ya lanzaba o que lanzábamos nosotros en la anterior campaña que era la de volver a ser un país normal. Y esto que parece ir contra las reglas de la comunicación es tan potente si nos ponemos a pensar porque estamos muy lejos de ser un país normal. Y alcanzaría con que lo fuéramos, que nos empezáramos a parecer a los países que nos rodean, que hasta no hace muchos años nos miraban a nosotros con cierta envidia, como para decir que esa ya sería una plataforma absolutamente interesante para Argentina. Construir esa fuerza creemos que tiene dos etapas:una etapa va a ser la elección de medio término.Creo que se comete un error por parte de aquellos que creen que a Milei hay que enfrentarlo con el doble de violencia o de imaginación para responder chicana contra chicana.Creo que a Milei hay que rescatarle las cosas que en sus títulos al menos estamos todos los argentinos de acuerdo.Esta famosa batalla cultural parece que los argentinos hemos empezado a absorber que no se puede vivir con déficit fiscal. Ese valor no empieza y termina en sí mismo.Tiene que ser un valor que nos sirva para ver cómo lo transformamos en una oportunidad de crecimiento. Y ahí me parece que es necesario que nosotros, quienes pensamos así, tengamos el año que viene en las cámaras, tanto enDiputados como en Senadores, el mayor nivel de representatividad para pensar en el 2027 una propuesta verdaderamente superadora, que no vaya en contra ni discuta cosas que empiezan a ser parte del patrimonio de los argentinos pero que muestre que hay un camino que es serio, posible y superador de esta propuesta.
- ¿Es posible captar un voto desde la moderación en un país que está en los extremos?
- Diría que si nosotros sucumbimos a esa imposibilidad, no vamos a estar haciendo otra cosa que seguir cavando la trinchera que no nos permite crecer enArgentina. Un país no puede estar permanentemente peleándose entre facciones.