Internacionales | Carlos III | Palacio de Buckingham | Isabel II

Una multitud ovacionó al rey Carlos III frente al Palacio de Buckingham

"¡Dios salve al rey!", gritó la multitud, cuando Carlos III llegó junto a su esposa, la reina consorte Camila, al Palacio de Buckingham

Miles de personas apostadas frente al Palacio de Buckingham recibieron ayer con una ovación a Carlos III, convertido en nuevo monarca del Reino Unido tras la muerte de su madre, la reina Isabel II.

"¡Dios salve al rey!", gritó la multitud, cuando Carlos III bajó junto a su esposa, la reina consorte Camila, del Rolls Royce oficial que los llevó desde el aeropuerto hasta las verjas del Palacio de Buckingham, donde se izó por primera vez para él el estandarte real.

Carlos y su esposa habían viajado ayer a Londres desde Escocia, 800 kilómetros al norte, donde Isabel II falleció el jueves a los 96 años.

El nuevo monarca estrechó las manos de muchas personas y recibió de primera mano los mensajes de condolencias y apoyo.

Carlos III.jpg

image.png

Fue la primera imagen reveladora de la era que estrena el país. Miles de ciudadanos aguardaban a los monarcas, que decidieron detener el coche oficial ante la verja del palacio, y salir a saludar a la gente. Se entonó el himno, se entregaron ramos de flores y hasta un beso en la mejilla de una entusiasta señora que aguardaba en primera fila, detrás de las vallas de metal.

Carlos III dio las gracias a todos. Y en su rostro, como en su confusión al dudar por qué puerta debía acceder a su nueva residencia, dejaba clara la incertidumbre —también la esperanza— con la que comienza su reinado.

Las campanas de la gran Catedral anglicana sonaron al mediodía, como las de la Abadía de Westminster y otras del país, en honor de la difunta monarca. También se dispararon 96 salvas de cañón en varios lugares del Reino Unido, por los años de vida de la reina.

Miles de personas se acercaron en las últimas horas al Palacio de Buckingham para rendir homenaje con ramos de flores y cartas expresando el dolor y el amor que sentían por Isabel II.

“Es el fin de una era. Nunca he venido hasta Londres por ninguno de las otras personas de la realeza, pero hoy tenía muchas ganas de venir para dar mi apoyo”, dijo Katie, una mujer de 50 años de Hertfordshire.

Es el fin de una era. Nunca he venido hasta Londres por ninguno de las otras personas de la realeza, pero hoy tenía muchas ganas de venir para dar mi apoyo Es el fin de una era. Nunca he venido hasta Londres por ninguno de las otras personas de la realeza, pero hoy tenía muchas ganas de venir para dar mi apoyo

La mujer contó que sus padres tienen una edad similar a la de Isabell II y afirmó que no es tanto lo que significa para ella, sino lo que les significó a ellos.

"Para mí eso es muy importante", dijo con voz temblorosa por la emoción.

Por momentos bajo una copiosa lluvia, miles cruzaban en la tarde de ayer desde la avenida Piccadilly, en el centro de la capital británica, hacia Green Park, uno de los parques que conducen al palacio, donde carteles indicaban los distintos lugares para dejar los tributos.

En el camino muchos iban colocando cientos de flores con mensajes a la soberana al pie de los árboles, en las puertas de hierro del palacio y en los monumentos que se encuentran en los alrededores.

Otros, algunos bastante jóvenes, lloraban abrazados con sus parejas mientras caminaban hacia el palacio.

“Hemos venido a mostrar respeto y a honrarla. Ella estuvo en nuestras vidas por más de 70 años y ha visto 15 primeros ministros, así que queríamos venir a dar muestras de respeto”, relató Max, un londinense de 35 años que se acercó al lugar junto con su pareja.

Hemos venido a mostrar respeto y a honrarla. Ella estuvo en nuestras vidas por más de 70 años y ha visto 15 primeros ministros, así que queríamos venir a dar muestras de respeto Hemos venido a mostrar respeto y a honrarla. Ella estuvo en nuestras vidas por más de 70 años y ha visto 15 primeros ministros, así que queríamos venir a dar muestras de respeto

"Para nosotros ella era la piedra, el sostén del Reino Unido. Siempre te sentías seguro y a salvo sabiendo que ella estaba en el poder. Además de que era una mujer maravillosa. Todo lo que hizo, lo hizo con dedicación y amor. Tenía tantas grandes cualidades y mucho encanto también", agregó.

"Es un día muy triste para el pueblo británico, pero también para el resto del mundo", expresó.