Hoy a las 20hs. en la Casa de la Cultura se inauguran las exposiciones “Confesión y distancia” (expone Licia Montesanto) y “Allí mis pequeños ojos” (expone Guillermo Franco).
“Confesión y distancia”
En planta baja expone Licia Montesanto.
La propuesta conceptual es el estudio y análisis de la naturaleza, en especial de las aves.
El foco de la propuesta se centra en la estructura del nido y su construcción como objetivo fundamental en la existencia de los pájaros.
El dibujo como sistema de representación recurre a morfologías orgánicas imitando al pájaro que crea su nido. Las ramas son trazos plasmados. A veces, pueden ser también, estructuras con formas vegetales.
Escriben para la muestra Rocío Carnicer y María Tuchtfeldt (Calandria).
“Allí mis pequeños ojos”
En planta alta expone Guillermo Franco.
Instantáneas de la vida cotidiana, perpetuadas por el ojo del fotógrafo. Lo real -inaprensible- se revela ficción. Lo invisible -esencial- se ve merced a la imaginación. Lo nimio, lo banal, lo superfluo... todo ello cobra valía cuando hay asombro. Tomas directas. Espontáneas. Vívidas. Una colección de estampas en blanco y negro, que colorean un tiempo y un espacio. El voyeur presta su mirada al auteur. El deambular, si es atento, se cobra imágenes bellas, memoriosas, memorables; de esas que encapsulan gracia, ironía, sensibilidad y ternura. Por supuesto: el ahora se hace siempre. Y sí -dígase de este modo-, la efimerez hace a la eternitud.
En planta baja expone Licia Montesanto.
La propuesta conceptual es el estudio y análisis de la naturaleza, en especial de las aves.
El foco de la propuesta se centra en la estructura del nido y su construcción como objetivo fundamental en la existencia de los pájaros.
El dibujo como sistema de representación recurre a morfologías orgánicas imitando al pájaro que crea su nido. Las ramas son trazos plasmados. A veces, pueden ser también, estructuras con formas vegetales.
Escriben para la muestra Rocío Carnicer y María Tuchtfeldt (Calandria).
“Allí mis pequeños ojos”
En planta alta expone Guillermo Franco.
Instantáneas de la vida cotidiana, perpetuadas por el ojo del fotógrafo. Lo real -inaprensible- se revela ficción. Lo invisible -esencial- se ve merced a la imaginación. Lo nimio, lo banal, lo superfluo... todo ello cobra valía cuando hay asombro. Tomas directas. Espontáneas. Vívidas. Una colección de estampas en blanco y negro, que colorean un tiempo y un espacio. El voyeur presta su mirada al auteur. El deambular, si es atento, se cobra imágenes bellas, memoriosas, memorables; de esas que encapsulan gracia, ironía, sensibilidad y ternura. Por supuesto: el ahora se hace siempre. Y sí -dígase de este modo-, la efimerez hace a la eternitud.

