La Casa del Bosque
Emplazada en el corazón del barrio Villa Golf, a la vera de un bosque de árboles de gran porte, una casa fue diseñada para un potencial cliente que disfrute de las bondades de la naturaleza.
El concepto general de la vivienda se basó en despejar al máximo cualquier tipo de interferencia entre el entorno natural y el interior, y permitir un diálogo permanente entre ambos como una interacción saludable.
La arquitecta María Graciela Bonino explica a Puntal ADC que, atraídos por las características paisajísticas naturales, junto a su marido el arquitecto Jorge Compagnucci eligieron hace algunos años el terreno con la intención de materializar allí una vivienda para un potencial “usuario universal”.
Se abocaron a pensar cómo sería una casa ideal que se adapte a distintas funcionalidades, tanto al momento de conseguir espacialidad interior como ante la posible necesidad de independizar actividades en simultáneo.
“Conformamos un estudio de arquitectura con una larga trayectoria en diseño de viviendas y siempre hemos tenido especial dedicación a lo que son las necesidades de cada cliente al momento de iniciar un proyecto. Previo a cada proyecto, mantenemos largas charlas porque atendemos mucho lo que es la forma de vivir de la gente, cuáles son sus hobbies, cómo les gusta usar los espacios, cómo disfrutan de las visuales y de los lugares de estar, entre otras cuestiones”, señaló la arquitecta.
Y agregó: “De allí fue que nos empezamos a plantear cómo sería una casa ideal que pudiese adaptarse a un usuario universal y empezamos a plantear una idea que se transformó luego en esta vivienda, que terminó siendo una casa contemporánea pero con perfiles clásicos, donde se hizo hincapié en la funcionalidad en cuanto a la integración de los espacios y, a la vez, en la sectorización de los mismos”.
“La casa del bosque”
“Desde cualquier lugar, ventana o espacio de la casa, el paisaje se introduce de una forma predominante. Y fue por eso que optamos por utilizar carpintería de piso a techo en toda la casa, porque no queríamos que se perdiera ni siquiera un pedacito de cielo”, comenta Bonino.
Tal es así que el techo de la galería fue planteado en doble altura con el único objetivo de no obstaculizar las visuales y poder percibir hasta el pico de los árboles. La contrafachada se traduce en una extensa cinta vidriada que da cobijo a los grandes aventanamientos que dan al este.
En la fachada el concepto es opuesto y prima la privacidad del interior por sobre todas las cosas. “La volumetría general es contundente y definida, y a la vez, clásica y contemporánea. Son volúmenes puros apoyados entre sí que juegan en distintos planos combinados con una idea de cerramiento total en lo que sería el frente y una apertura total hacia el jardín”, resume la arquitecta.
Así, se pasa desde una suerte de gran atrio en la fachada por distintas escalas de privacidad hasta llegar finalmente al espacio de jardín de la casa.
En la fachada, una gran vereda de acceso nos abre paso a un patio cubierto en doble altura que remata con una carpintería de gran trama. En esa misma trama se mimetiza tanto la puerta de entrada como el portón de las cocheras.
El hall de recepción es el espacio vinculante por excelencia de la casa y allí confluyen todos los sectores que componen la vivienda. Una escalera asciende al atelier de los profesionales, una doble carpintería de doble altura abre paso al gran salón central mientras que dos pasillos comunican por un lado el área de servicio y por el otro el sector privado y de descanso del hogar.
“Hemos trabajado con una idea de filtros que permiten descubrir gradualmente la casa. Sin dudas el living comedor es el gran protagonista y a la vez puede integrarse con el comedor cocina a través de paneles de madera corredizos que permiten esa vinculación”, fundamenta Bonino.
En el interior, los amoblamientos fueron diseñados a medida por los propios arquitectos para cada uno de los espacios. “Cada ambiente está pensado con un equipamiento especial, por ejemplo en el hall de ingreso se observa una doble carpintería de doble altura que funciona como elemento que sectoriza pero que a la vez contribuye a la acústica del ambiente”, sostiene.
En el mobiliario se advierte la ausencia de herrajes sobresalientes lo que da cuenta del predominio minimalista en la resolución de los volúmenes.
La ausencia de color, representada en una casa blanca con paredes monocromáticas, permite destacar elementos filares como las aberturas de PVC con tonalidad símil madera y el decorado que se apoya sobre las paredes.
En general, los materiales seleccionados son de bajo mantenimiento, por ejemplo, los porcelanatos brasileros de 90 centímetros de lado color neutro que cubren toda la superficie de pisos, tanto interior como exterior.
La galería
La galería es la transición del interior y el jardín. Además del remate visual natural que ofrece el bosque cuenta con una piscina estratégicamente ubicada que sirve de punto focal en el eje central del jardín.
“La galería tiene importante uso tanto en verano como en invierno debido a que cuenta con una chimenea que invita a diferentes utilizaciones de la misma. A la vez, posee terrazas como anexo que interconectan otros sectores”, resumió.
Y concluye: “Creo que en este proyecto se volcó gran parte de la experiencia de tantas casas realizadas y el resultado terminó siendo muy disfrutable. Tan interesante, que ya no nos pudimos ir de ella. Dimos en el punto de que realmente era un proyecto soñado, una síntesis de la búsqueda de una casa ideal”.
Por Javier Borghi