Rosa Sabena: “No podemos permitir que los asesinos anden sueltos”
La madre del joven desaparecido dijo que los Vargas Parra no están en prisión preventiva porque ya fueron condenados.
La madre de Nicolás Sabena reaccionó con una mezcla de sorpresa e indignación al pedido de cese de prisión que presentaron los tres integrantes de la familia Vargas Parra, detenidos desde hace tres años por la desaparición del joven riocuartense.
“De ninguna manera podemos permitir que los asesinos anden sueltos otra vez”, dijo Sabena en alusión a los Vargas Parra. Consideró que legalmente no corresponde que les otorguen la libertad y recalcó que, en el hipotético caso de que la Justicia acceda a esa solicitud, se estará dando marcha atrás con todo lo que se avanzó en la causa.
“Por supuesto que todo esto genera preocupación y angustia porque yo lo daba por superado: creía que la Justicia ya me había dado una respuesta. Si bien no encontró a mi hijo por lo menos los responsables están en prisión, eso me da la tranquilidad de que, parcialmente, se hizo justicia”, comentó en diálogo con PUNTAL.
Los abogados defensores Jorge Valverde y Osvaldo Narcisi pidieron el jueves pasado el cese de prisión preventiva para José Francisco Vargas Miserendino -alias “Pepe”- y sus hijos José Francisco “Yaca” Vargas Flores y Lucía “Cori” Flores.
Los letrados habían recurrido el fallo que el 19 de septiembre de 2014 condenó a los Vargas Parra a penas que van de los 16 a los 18 años de cárcel por el secuestro coactivo de Nicolás Sabena en la quinta que tenían en Tres Acequias. Eso, para los defensores, implica que los detenidos siguen en prisión preventiva porque el fallo no se encuentra firme.
Como llevan más de 3 años presos, consideraron que se excedió largamente el plazo máximo de dos años que contempla la ley para las prisiones preventivas.
La interpretación que hizo Rosa Sabena es diametralmente opuesta. Ella basó su opinión en sus conocimientos en leyes -se recibió de abogada el año pasado- y en la consulta que hizo entre juristas de alto rango.
“Yo recibí la noticia con gran sorpresa porque realmente no les corresponde lo que están pidiendo. Los Vargas Parra no están en prisión preventiva porque ya fueron condenados. Sus abogados se basan en el artículo 283, inciso 4, del Código Procesal Penal, que dice que a la persona que permaneció más de dos años en prisión preventiva, sin resolver su situación, se le debe dar la libertad. Sin embargo, ellos tuvieron un juicio y fueron condenados en primera instancia. Tienen una condena firme en primera instancia, recurrieron en casación y el Tribunal Superior aún no se expidió.
-¿Por qué cree que se ha demorado más de tres años la respuesta del Tribunal Superior?
-Es que la defensa planteó más de 20 nulidades en la casación y las tienen que ir resolviendo una a una y eso hace que se demore, no veo otro motivo.
-¿Confía en que el Tribunal Superior va a confirmar la condena?
-Yo estoy convencida de que sí, primero porque las pruebas no son inventadas. Las pruebas están. Acá no se los acusó por lo que me dijo alguien, acá hay pruebas fehacientes de que ellos fueron los responsables de la desaparición y muerte de mi hijo, porque mi hijo está muerto. Los reiterados pedidos de prisión domiciliaria que ha tenido Vargas Parra también hacen que esto se demore. A mi criterio, y por lo que he podido consultar con juristas, no corresponde el cese de prisión porque ellos están cumpliendo una condena en primera instancia.
-¿Cómo tomó la noticia?
-Y, anímicamente, por supuesto que fue un golpe muy duro porque imagínese todos los años de lucha que me ha llevado esta causa. Hasta tuve que estudiar una carrera para solucionar el tema de mi hijo y que me salgan con esto... Por supuesto que me sorprendió. Yo no esperaba algo así. Me generó angustia y temor porque cada vez que esta persona (N.de la R.: se refiere a Vargas Parra, padre) ha pedido salir de prisión, desde el entorno carcelario se han comunicado conmigo para decirme que va a vengarse. Su expresión es que me va a “chupar”. Eso en la jerga carcelaria significa hacerme desaparecer.
-¿Ha denunciado esas amenazas?
-Sí, a la denuncia la hice recién ayer. Las amenazas las recibí en diciembre del año pasado y ahora, en los primeros días de septiembre. Coincidieron con la noticia de que el mayor de los Vargas Parra había solicitado la prisión domiciliaria y el mensaje es que él decía que cada vez faltaba menos para vengarse de mí y que me iba a chupar. En principio, lo desestimé porque vi que le habían denegado la prisión domiciliaria y me quedé en cierta forma tranquila. Ayer fui y radiqué la denuncia en la fiscalía del doctor Di Santo porque realmente me preocupa y las noticias que recibo de la cárcel no son meros comentarios o especulaciones, es verdad lo que están diciendo: él quiere obtener la libertad para causarnos daños a nosotros.
-¿Por qué vías recibió esas amenazas?
-Una la recibí vía messenger, a través del facebook, y después a esos mensajes los borraron, y otra vez fue vía telefónica, a través de un teléfono sin identificación. Yo estuve averiguando y parece que son teléfonos públicos desde la cárcel, o no sé de dónde.
La confianza en lo que resolverá la Justicia, por momentos, parece resquebrajarse. “Yo hace nueve años que estoy desangrándome y sería un golpe duro que la Justicia favoreciera a los delincuentes. No podemos permitir que los delincuentes estén libres. Yo no creo que esto vaya a suceder, pero si llegara a pasar espero que la sociedad me acompañe y salgamos a manifestarnos”, aseguró.
“De ninguna manera podemos permitir que los asesinos anden sueltos otra vez”, dijo Sabena en alusión a los Vargas Parra. Consideró que legalmente no corresponde que les otorguen la libertad y recalcó que, en el hipotético caso de que la Justicia acceda a esa solicitud, se estará dando marcha atrás con todo lo que se avanzó en la causa.
“Por supuesto que todo esto genera preocupación y angustia porque yo lo daba por superado: creía que la Justicia ya me había dado una respuesta. Si bien no encontró a mi hijo por lo menos los responsables están en prisión, eso me da la tranquilidad de que, parcialmente, se hizo justicia”, comentó en diálogo con PUNTAL.
Los abogados defensores Jorge Valverde y Osvaldo Narcisi pidieron el jueves pasado el cese de prisión preventiva para José Francisco Vargas Miserendino -alias “Pepe”- y sus hijos José Francisco “Yaca” Vargas Flores y Lucía “Cori” Flores.
Los letrados habían recurrido el fallo que el 19 de septiembre de 2014 condenó a los Vargas Parra a penas que van de los 16 a los 18 años de cárcel por el secuestro coactivo de Nicolás Sabena en la quinta que tenían en Tres Acequias. Eso, para los defensores, implica que los detenidos siguen en prisión preventiva porque el fallo no se encuentra firme.
Como llevan más de 3 años presos, consideraron que se excedió largamente el plazo máximo de dos años que contempla la ley para las prisiones preventivas.
La interpretación que hizo Rosa Sabena es diametralmente opuesta. Ella basó su opinión en sus conocimientos en leyes -se recibió de abogada el año pasado- y en la consulta que hizo entre juristas de alto rango.
“Yo recibí la noticia con gran sorpresa porque realmente no les corresponde lo que están pidiendo. Los Vargas Parra no están en prisión preventiva porque ya fueron condenados. Sus abogados se basan en el artículo 283, inciso 4, del Código Procesal Penal, que dice que a la persona que permaneció más de dos años en prisión preventiva, sin resolver su situación, se le debe dar la libertad. Sin embargo, ellos tuvieron un juicio y fueron condenados en primera instancia. Tienen una condena firme en primera instancia, recurrieron en casación y el Tribunal Superior aún no se expidió.
-¿Por qué cree que se ha demorado más de tres años la respuesta del Tribunal Superior?
-Es que la defensa planteó más de 20 nulidades en la casación y las tienen que ir resolviendo una a una y eso hace que se demore, no veo otro motivo.
-¿Confía en que el Tribunal Superior va a confirmar la condena?
-Yo estoy convencida de que sí, primero porque las pruebas no son inventadas. Las pruebas están. Acá no se los acusó por lo que me dijo alguien, acá hay pruebas fehacientes de que ellos fueron los responsables de la desaparición y muerte de mi hijo, porque mi hijo está muerto. Los reiterados pedidos de prisión domiciliaria que ha tenido Vargas Parra también hacen que esto se demore. A mi criterio, y por lo que he podido consultar con juristas, no corresponde el cese de prisión porque ellos están cumpliendo una condena en primera instancia.
-¿Cómo tomó la noticia?
-Y, anímicamente, por supuesto que fue un golpe muy duro porque imagínese todos los años de lucha que me ha llevado esta causa. Hasta tuve que estudiar una carrera para solucionar el tema de mi hijo y que me salgan con esto... Por supuesto que me sorprendió. Yo no esperaba algo así. Me generó angustia y temor porque cada vez que esta persona (N.de la R.: se refiere a Vargas Parra, padre) ha pedido salir de prisión, desde el entorno carcelario se han comunicado conmigo para decirme que va a vengarse. Su expresión es que me va a “chupar”. Eso en la jerga carcelaria significa hacerme desaparecer.
-¿Ha denunciado esas amenazas?
-Sí, a la denuncia la hice recién ayer. Las amenazas las recibí en diciembre del año pasado y ahora, en los primeros días de septiembre. Coincidieron con la noticia de que el mayor de los Vargas Parra había solicitado la prisión domiciliaria y el mensaje es que él decía que cada vez faltaba menos para vengarse de mí y que me iba a chupar. En principio, lo desestimé porque vi que le habían denegado la prisión domiciliaria y me quedé en cierta forma tranquila. Ayer fui y radiqué la denuncia en la fiscalía del doctor Di Santo porque realmente me preocupa y las noticias que recibo de la cárcel no son meros comentarios o especulaciones, es verdad lo que están diciendo: él quiere obtener la libertad para causarnos daños a nosotros.
-¿Por qué vías recibió esas amenazas?
-Una la recibí vía messenger, a través del facebook, y después a esos mensajes los borraron, y otra vez fue vía telefónica, a través de un teléfono sin identificación. Yo estuve averiguando y parece que son teléfonos públicos desde la cárcel, o no sé de dónde.
La confianza en lo que resolverá la Justicia, por momentos, parece resquebrajarse. “Yo hace nueve años que estoy desangrándome y sería un golpe duro que la Justicia favoreciera a los delincuentes. No podemos permitir que los delincuentes estén libres. Yo no creo que esto vaya a suceder, pero si llegara a pasar espero que la sociedad me acompañe y salgamos a manifestarnos”, aseguró.