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"Hubo momentos de saturación pero la provincia nunca colapsó"

Mario Piastrelini, gerente de Aesa y director del Instituto Médico, señaló que hay que destacar que el sistema sanitario, si bien se encuentra al límite, está actuando con eficacia y eficiencia y que se atienden todos los casos
Piastrelini señaló que las restricciones dan resultados pero que, a la vez, se necesita el acompañamiento de la población.  

Mario Piastrelini, gerente de la Agrupación de Entidades Sanatoriales y director del Instituto Médico, señaló que el sistema sanitario cordobés nunca colapsó durante el pico de la segunda ola de coronavirus. Hubo momentos de saturación, señaló, días en que en una localidad o en un grupo de instituciones no había camas disponibles, pero remarcó que el sistema considerado integralmente pudo responder en todo momento.

Piastrelini habló en el programa Mensaje Directo que se emite por Somos Río Cuarto y Quatro TV.

“El pico de casos en Córdoba y en la ciudad lo tuvimos hace 15 días. En los últimos dos días volvió a haber un aumento y es cierto que las terapias están llenas y la mortalidad es diaria pero eso no es un fenómeno raro sino que se ve en todo pico y en toda ola de casos. El año pasado fue lo mismo: el descenso de casos empezó a fines de octubre y tuvimos un mes más de una mortalidad elevada y de terapias ocupadas porque con cada aumento de casos detectados, a los 10 o 12 días van a aparecer los casos graves y los que tienen que internarse. También uno tiene que observar que cuando la gente y el gobierno hacen las cosas correctamente para que las medidas restrictivas se cumplan, uno ve una etapa de latencia entre ese momento y el momento en que empieza a decrecer el número de casos”, declaró Piastrelini.

- ¿El sistema colapsó, como se viene diciendo?, se le preguntó.

- Tengo una opinión mía, y compartida por quienes formamos el equipo de salud. Creemos que el colapso hay que verlo desde el punto de vista sistémico de la provincia. Y la provincia nunca colapsó. Puede haber momentos de saturación y puede ser la saturación de un servicio o la saturación de una institución. Puede ser la saturación de varias instituciones y de una localidad. Podríamos hablar en ese caso de un colapso local o puntual, pero que colapse el sistema de salud es otra cosa. La provincia no colapsó nunca. Hemos tenido momentos en que el hospital ha estado saturado, las clínicas han estado saturadas pero siempre algún corredor genera una cama o pone un lugar y ese paciente ha sido atendido. Si hubiese pasado lo contrario lo hubiésemos visto publicado en algún medio y eso no ha pasado. Decimos que por momentos tenemos el sistema saturado, que estamos complicados, pero de ahí al colapso hay un trecho y nos parece que lo que tenemos que comunicar no es esa situación dentro de un panorama pesimista, sino que tenemos que ser muy claros para no generar pánico. Tenemos que usar esa información y comunicar también que estamos siendo eficaces y eficientes en resolver los problemass en este sistema de salud y que las instituciones están dando todo lo que pueden dar.Todos los equipos de salud están trabajando a brazo partido, poniendo todos los recursos tecnológicos, los terapéuticos, los recursos humanos, con ese desgaste, esa gran vocación, pero estamos siendo efectivos en tratar y está siendo efectivo todo el sistema de salud para responder. Tenemos que decirle a la gente que no ha colapsado sistemáticamente, pero también hay que hacer hincapié en que cuando la sociedad asume las medidas de restricción, con todo lo que implica, con el costo social y económico que eso genera, cada vez que ese esfuerzo se hace vemos que la curva decae, los números de casos empiezan a caer y eso es vencer un poco a este flagelo. Y lo hacemos entre todos. La posición nuestra es dar informacion fidedigna a la gente, decir que estamos complicados, que hay problemas para conseguir alguna cama pero nunca se ha dejado de encontrar ese lugar y dar tramiento. Algunos pierden algunas horas, tienen que viajar un poco más, pero el sistema está haciendo ese esfuerzo y se están dando los servicios y la gente tiene que entender que esa es una alarma pero que tiene que redoblar el esfuerzo para que no lleguemos a ese colapso que se plantea, que está latente y está ahí, pero que no lo hemos alcanzado.

- ¿Se tiene que sostener el esquema de restricciones?

- Las herramientas que tenemos para luchar contra el Covid son dos:la vacunacion, o sea adquirir inmunidad, adquirir inmunidad a través de los que se contagiaron, y el distanciamiento, uso del barbijo, y las medidas sanitarias que conocemos. Eso ha sido efectivo cada vez que se ha aplicado. Cuando uno dice distanciamiento, como médico tengo una mirada sanitaria y digo que es positivo. Todos los países, los más y los menos desarrollados han tomado esta herramienta por mucho tiempo hasta que han alcanzado la inmunidad de rebaño, la han tomado como herramienta y la usaron. ¿Cómo se usan esas herramientas?Una es cómo se implementan y cómo se diseñan las restricciones. Porque uno puede ser muy rígido en restringir la circulación en horarios que no son productivos, que a nadie le trae un perjuicio. Un ejemplo es ser severos y controlar la circulación de gente en ciertos horarios y ni hablar de fiestas clandestinas, reuniones sociales, que tienen un efecto psicológico. Ese esfuerzo y sacrificio redundan en salvar vidas. Por otro lado hay que diseñar muy bien la restricción en cuanto a la actividad económica y comercial. Ese es un tema que no me compete pero lo veo y sé que restringir ahí tiene sus costos, cierre de industrias, de comercios y de hoteles, de restaurantes. Eso es horrible. Hay que buscarle la vuelta para que se apliquen estas medidas sin hacer un daño profundo en esa actividad. Pero estas restricciones vistas desde el gobierno que las aplica no tienen sentido si no hay un control y no tienen sentido si desde la población no hay una respuesta individual y cabal. Usar el barbijo, distanciarse, no reunirse. Y la reflexión es que si vemos en las noticias algunas cuestiones que están hasta exacerbadas, como decir que estamos colapsados o el sistema se cayó, digo que no, que estamos en una zona limítrofe, donde nos saturamos por momentos pero lo estamos resolviendo. Estamos en una coyuntura en la que cuando aplicamos buenas medidas los casos disminuyen y a los 15 o 20 días seguro va a caer el número de pacientes que van a terapia intensiva o va a caer la mortalidad. Pero cuando somos irresponsables nada alcanza. Si tomamos medidas que no están bien diseñadas y la gente circula masivamente vemos que aumenta otra vez el número de casos y a los días el número de camas ocupadas, respiradores y seguramente la mortalidad. Después se puede comparar la mortalidad de Argentina con otros países, el número por millón. Creo que cuando esto termine los números van a ser parecidos. ¿Dónde no van a ser parecidos?En aquellos países que tienen un sistema sanitario que no existe. En nuestro país, en los sectores preparados adecuadamente, los resultados son los mismos o hasta mejores que en otros lados.