Juicio por el femicidio de Catalina: declararon la abuela y las amigas de Soto
En el segundo día de las audiencias del juicio oral, en Córdoba, declararon la abuela del imputado y tres amigas cercanas de ambos.
La primera de sus amigas, Ornella Beltramo, lloró al expresar su "tristeza, enojo, bronca y decepción" hacia Soto. Indicó que Soto no tuvo "jamás" actitudes violentas con ella. De todos modos, sostuvo que hoy lo ve "como lo que es: un asesino".
En segundo lugar, declaró Luna del Castillo, quien recordó una situación violenta cuando fue a la casa de Néstor y éste "tenía el lavarropas roto, lo vi y me dijo que fue un ataque. Algo le salió mal y le pegó al lavarropas".
Del Castillo profundizó sobre la relación Soto-Catalina: “Cuando empezaron a hacerse más cercanos, comenzó a ser más raro porque se repetía esto de la intensidad que tuvo conmigo y después con Orne". La joven describió que "hablaban todo el tiempo", Soto "quería juntarse todo el tiempo" y que cuando Catalina "no respondía la empezó a llamar".
Por último, Celina Giolitto coincidió en no tener registro de una relación de Soto con algún hombre. Incluso sostuvo que escuchó de su parte "comentarios homofóbicos".
La declaración de la abuela de Soto
Herta Jeannette Vargas, la abuela de Néstor Soto, oriunda de Bariloche relató que crió a su nieto porque su padre abandonó a la familia cuando él tenía un año y la madre debía ir a trabajar.
“A mi nieto le falló la cabeza”, dijo, y continuó: “Sé que cometió un delito grave, pero algo le pasó”, se quebró en varios tramos de su testimonio. Dijo que "jamás hubiera imaginado" que su nieto iba a convertirse en un asesino.
En un intento de defender a su nieto, Herta afirmó: "Mi nieto no lo quiso hacer". La mujer confirmó que vio a Catalina una sola vez y habló de la relación de la joven con Soto: "Me he enterado que eran buenos amigos. Él la cuidaba mucho".
Hizo énfasis en la salud mental del acusado: "Yo conozco a mi nieto y jamás en mi vida hubiera pasado por la cabeza algo así. Sé que Néstor no estaba totalmente en sus cabales, tenía problemas psicológicos”.
Durante el juicio Soto intercambió sonrisas y abrazos con su abogada, escena que causó gran incomodidad entre familiares y allegados de Catalina Gutiérrez.