En diálogo con Puntal AM, Aguilera relató el calvario que padeció y las condiciones a las que fueron sometidos los detenidos. “Los tiempos en las cárceles son muy largos, no pasan nunca. Los 30 días de detención parecieron 10 años de mi vida. Los primeros 10 días fueron un infierno;los primeros tres los pasé en una celda que no era una celda común. Me animo a decir que era clandestina, de 2x2, con una letrina, ahí nos metieron los primeros días, sin luz, con un bidón de agua y nada más. Esos días se hizo presente la muerte directamente, fue terrible”, detalló.
Después de esos primeros días, las condiciones tuvieron algunos cambios. “Estuvimos en huelga de hambre y nos mandaron a otra celda. Nos enviaron a los hombres a una celda de 4x4, nos metieron ahí a los 4 hombres con una letrina. Estábamos más hacinados pero al menos ya podíamos hablar con los compañeros, teníamos compañía. Después de los 10 días que estuvimos incomunicados, llegó la Cancillería italiana y ahí fue la primera comunicación con el mundo exterior. Mi primera comunicación fue con la madre de mi hija, Noelia, y en realidad no fue una comunicación porque yo no paraba de llorar, no pude hablar. Hablaba sólo Noelia y tuve que cortar”, relató Lucas.
Aguilera señaló que nunca imaginó que podía pasar por una situación semejante. “Obviamente uno de los escenarios era que podían llevarnos presos, pero dos días, no más. ¿Qué pueden encontrar de terrorismo? Yo soy un militante social, nada más. Pero nunca pensamos que fueran 30 días y en la cárcel psicológicamente fue una tortura. La jueza fue al día 15 de prisión, dijo que necesitaba 30 días más para la investigación. Ahí fue un piñón a la psiquis y después nos dijeron que la jueza nos iba a dar 30 días más. Teníamos posiblidad de estar tres meses. Psicológicamente fue muy fuerte para nosotros”, contó.
A pesar de la traumática experiencia, Aguilera defendió y reivindicó la importancia de la ayuda humanitaria. “Lo primero que me deja es que la ayuda humanitaria, la solidaridad no es un delito. Cuando nos dicen a los militantes sociales que vayamos a trabajar, que dejemos de hacer política, la respuesta es ¿quién hace ideología con estos temas? ¿Por qué la ayuda humanitaria es un delito? En realidad, los que nos metieron presos hacen ideología de la política. La transforman en ideológico. Era una ayuda humanitaria, lo único que tenían que hacer era dejarnos pasar. Los primeros 3 días nos denunciaron como terroristas, después dijeron que éramos inmigrantes que quisimos entrar por la fuerza en Libia, cuando tengo el pasaporte sellado por el país, después nos dijeron que era asociación ilícita de un convoy ilegal, que son dos años preso en Libia. Lo que digo es ¿en qué mundo vivimos si la ayuda humanitaria termina siendo un delito? Si no se puede pensar en el otro, qué difícil se pone esta cuestión. Lo segundo, me sorprende el odio que hay en las redes sociales. Te dicen por qué no fuiste al Chaco. Es tan racista eso, tan racista”, dijo.
Por último, el médico veterinario recibido en la Universidad de Río Cuarto indicó que la liberación llegó a través del gobierno de Turquía. “Por eso estamos en Estambul, donde fuimos bien recibidos. El día anterior a la liberación habíamos decidido empezar una huelga de hambre y al otro día nos liberaron. Es muy grande el shock que sufrimos”, indicó.