Ceballos: "Los Juegos eran un sueño, pero la salud siempre está primero"
El 5 de mayo de 2019 quedará marcado para siempre en la carrera de Macarena Ceballos. Ese día, el hombro de la nadadora riocuartense dijo basta. Una tendinitis que comenzó en 2013 se transformó en una lesión que la tuvo a maltraer durante dos años y la llevó a tomar la difícil decisión de no seguir buscando la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. “Era un sueño, pero la salud está primero. No puedo seguir el resto de mi vida así. La solución es operarme y creo que éste es el mejor momento para hacerlo”, cuenta la formada en el Centro 11.
La idea de operarse viene dando vueltas por la cabeza de Ceballos desde ese mayo de 2019. Pero la cercanía con los Juegos Panamericanos de Lima y la posibilidad de la clasificación a Tokio 2020 hacían que la intervención no entrara en el calendario. Sobre todo, porque la recuperación demanda alrededor de seis meses. “Siempre tuve el dolor, pero a partir de ese momento se volvió inmanejable. En ese momento decidí seguir, después vino la pandemia, la posibilidad de llegar a 2021 y demoré la decisión. Pero no aguanto más”, comenta la riocuartense. Remarca que si bien se supone que los deportistas están acostumbrados a convivir con lesiones, hay límites. Explica que si bien ella es una atleta de alto rendimiento, la natación es amateur. “Yo necesito mi cuerpo más allá de la natación. Esta lesión no solo me impide disfrutar del agua. No puedo cortarme un pedazo de carne sin dolor o tener a upa a mi sobrina”, describe Ceballos sobre lo que es convivir con su lesión en el día a día.
La decisión de no operarse en 2019 también tuvo que ver con lo económico. La amenaza de perder las becas de los organismos nacionales pesó en que la riocuartense no pasara por el quirófano. “Es muy grande la presión. Si paraba en ese momento, me quedaba sin el ingreso que me permitía quedarme en Buenos Aires y poder seguir con mi carrera”, explica. Añade que en la actualidad, tanto el Enard como la Secretaría de Deportes le mantendrán su beca por lo menos hasta el año que viene, con lo cual tendrá tiempo de recuperarse y volver a la pileta.
“Desde el momento en que se agrava la lesión, nunca más volví a estar cerca de mis mejores marcas en el estilo Pecho, que es mi estilo. Es una traba muy importante”, explica respecto de cómo la lesión la afectó en lo deportivo. En 2020 y 2021, Ceballos tuvo destacadas apariciones en el estilo Mariposa y en las postas, sumando títulos y récords. “Yo valoro eso, pero empecé a nadar hace muy poco ese estilo”, añade.
Este fue el segundo ciclo olímpico de Ceballos, el anterior fue para Río 2016. En aquel momento, después de participar en sus primeros Panamericanos (Toronto 2015), la riocuartense quedó muy cerca de integrar la delegación argentina en Brasil. “La verdad que este proceso fue muy complicado, pero no ir a estos Juegos no fue para mí tan duro como el de Río. En este caso yo sé que no voy por una cuestión de salud. No tengo otra opción”, comenta. Añade que de operarse, su carrera se terminaría, en cambio, después de pasar por el quirófano, puede pensar en lo que serán los tres años siguientes hacia París 2024.
“Ahora tengo que poner la cabeza en lo que va a ser la recuperación. Va a ser un desafío más mental que físico. Pero la idea es volver a nadar cuando esté bien”, comenta la riocuartense sobre el futuro. La recuperación implicará rendir una prueba más en la carrera de Ceballos, algo a lo que está acostumbrada.