Aunque la escena parezca irreal, desde hace unas semanas, los niños que viven en los alrededores del Cementerio de la Concepción juegan a metros de una pila de ataúdes y de restos humanos. La situación fue denunciada por los vecinos del lugar, quienes aseguraron que el alambrado del oeste de la necrópolis, sobre calle La Rioja, está roto en varios tramos, lo que permite que cualquier persona ingrese libremente al predio.
Si bien los niños están advertidos de la situación, hay una gran preocupación por el foco infeccioso que implica la acumulación de cajones de personas fallecidas. Allí entran perros que, en muchos casos, después tienen contacto con los menores.
Al mismo tiempo, otra de las cuestiones que parecen totalmente fuera de lugar es que los restos están a una distancia muy reducida de una serie de tumbas que son visitadas por los familiares de los difuntos enterrados allí.
Por otro lado, también surge la inquietud respecto a qué se hace con los restos humanos que son retirados, ya que, según comentaron los vecinos, el recipiente que los contiene es retirado de tanto en tanto por la empresa Cotreco.
“Hay días en los que los olores nauseabundos no se aguantan. Sin embargo, lamentablemente, es el único espacio verde que los chicos tienen para jugar. Lo único que queremos es que alguien haga algo”, dijo uno de los vecinos que mostraron su preocupación por el dramático panorama.
“Durante la noche, el sector es muy inseguro. Entra gente a robar y a drogarse. Falta luz, nadie vigila, es un desastre”, dijo otra de las residentes de la zona.
Presupuesto Participativo
El terreno lindero al Cementerio (ubicado entre las calles Marcos Lloveras, La Rioja y Trejo y Sanabria) está destinado a transformarse en una plazoleta, de acuerdo a uno de los proyectos seleccionados en el marco del Presupuesto Participativo municipal.
No obstante, los vecinos aseguran que la obra está casi paralizada, pese a que se cumplió el plazo de ejecución de 120 días corridos.
“En líneas generales, la obra consiste en la instalación de juegos para niños, el trazado de veredas, la colocación de luminarias y la construcción de un paredón para separar el espacio verde del Cementerio. El presupuesto es de $ 1,2 millón. Sin embargo, y muy a nuestro pesar, desde el Municipio nos dijeron que los fondos no alcanzan para la construcción del paredón, por lo que nos informaron que no lo van a hacer. Es una pena porque, como se ve, es una necesidad. No se puede seguir así”, indicó una vecina.
“Nosotros no estamos en contra del Municipio, pero queremos que se cumpla con lo que se prometió. Este proyecto fue presentado y votado en el 2016 y comenzó a ejecutarse en noviembre de 2017. Ya debería estar concluido. A la vez, otro dato no menor es que las únicas hamacas que pusieron son usadas y no fueron pintadas”, concluyó la mujer.
Al mismo tiempo, otra de las cuestiones que parecen totalmente fuera de lugar es que los restos están a una distancia muy reducida de una serie de tumbas que son visitadas por los familiares de los difuntos enterrados allí.
Por otro lado, también surge la inquietud respecto a qué se hace con los restos humanos que son retirados, ya que, según comentaron los vecinos, el recipiente que los contiene es retirado de tanto en tanto por la empresa Cotreco.
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“Durante la noche, el sector es muy inseguro. Entra gente a robar y a drogarse. Falta luz, nadie vigila, es un desastre”, dijo otra de las residentes de la zona.
Presupuesto Participativo
El terreno lindero al Cementerio (ubicado entre las calles Marcos Lloveras, La Rioja y Trejo y Sanabria) está destinado a transformarse en una plazoleta, de acuerdo a uno de los proyectos seleccionados en el marco del Presupuesto Participativo municipal.
No obstante, los vecinos aseguran que la obra está casi paralizada, pese a que se cumplió el plazo de ejecución de 120 días corridos.
“En líneas generales, la obra consiste en la instalación de juegos para niños, el trazado de veredas, la colocación de luminarias y la construcción de un paredón para separar el espacio verde del Cementerio. El presupuesto es de $ 1,2 millón. Sin embargo, y muy a nuestro pesar, desde el Municipio nos dijeron que los fondos no alcanzan para la construcción del paredón, por lo que nos informaron que no lo van a hacer. Es una pena porque, como se ve, es una necesidad. No se puede seguir así”, indicó una vecina.
“Nosotros no estamos en contra del Municipio, pero queremos que se cumpla con lo que se prometió. Este proyecto fue presentado y votado en el 2016 y comenzó a ejecutarse en noviembre de 2017. Ya debería estar concluido. A la vez, otro dato no menor es que las únicas hamacas que pusieron son usadas y no fueron pintadas”, concluyó la mujer.

