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Dato alarmante: la facturación de las slots crece 124% al año

Así lo marca un estudio de Cambiemos. Las máquinas se quedaron con $ 1.190 millones en 14 años, mientras que el Municipio recibió $ 47 millones.

En medio de una fuerte polémica por el avance del juego en Río Cuarto, un informe del bloque de Cambiemos señala que la facturación de las slots crece, en promedio, un 124% al año de manera acumulada, desde hace 14 años. 

Una de las concejalas de la bancada opositora en el Concejo, María Alicia Panza, dijo a PUNTAL que el incremento no se puede justificar con el aumento de la inflación, debido a que los números en cuestión la superan ampliamente. 

“Hay que tener en cuenta que no todos los años la inflación llegó al 30 o al 40 por ciento. El porcentaje muestra la cantidad de gente que se sumó a las apuestas con el paso de los años. Estamos hablando de ciudadanos de Río Cuarto, porque no es cierto que venga mucha gente desde la región. Nosotros tomamos lo que se apostó durante los primeros seis meses del 2004 y lo comparamos con lo que se apostó durante los primeros seis meses del 2018 y nos da un incremento del 2.300%. No resiste ningún tipo de análisis, más allá de que se trata de una actividad que le hace mucho daño a la sociedad. Estamos hablando de recursos que le llegaron efectivamente a la CET (Compañía de Entretenimiento y Turismo que maneja el juego en la provincia), ya que no se ha tenido en cuenta el dinero que se destinó a pagar las apuestas ganadas por los usuarios de las slots. Esto quiere decir que lo que se apuesta en bruto es mucho más de lo que nosotros conocemos”, advirtió Panza. 

En términos de dinero, las slots de Río Cuarto recaudaron $ 1.190 millones nominales en 14 años (si se tuviera en cuenta la inflación del 2004 a la fecha, la cifra sería claramente mayor). De ese total, a la Municipalidad le entraron poco más de $ 47 millones nominales, ya que por ley sólo puede percibir el 4% de lo que recaudan las máquinas (el 73% del total se lo queda la CET y el 24% de la torta va a parar a la Lotería de Córdoba). 

“Para tomar una dimensión de lo poco que las slots representan para las arcas del Estado municipal, es importante saber que para el 2018 el Presupuesto contempla la llegada de $ 10,5 millones, lo que equivale al 0,35% del Presupuesto total del Municipio para este año. Es un porcentaje irrisorio. En ese sentido, queremos dejar en claro que la posición de nuestro bloque es que el juego no debería estar en Río Cuarto, por más que la recaudación para el Municipio fuera mayor a la que es actualmente. Por eso, estamos trabajando en distintas alternativas que vamos a presentar en los próximos días en el Concejo. Sabemos que el Municipio no puede cerrar el casino, pero creemos que, al menos, debería hacer algo para limitar el impacto en la población. Lamentamos que el intendente (Juan Manuel Llamosas) no ponga el tema en agenda”, aseguró Panza. 



Camino a los 15 años 

en Río Cuarto



En diciembre del 2002, el gobierno provincial, liderado por José Manuel de la Sota, hizo un llamado a licitación para la explotación de las slots, a partir de la creación de algunos casinos.

Uno de los argumentos que se utilizó para convencer a los intendentes y a la sociedad de que era importante contar con máquinas de juego dentro del ejido fue el de sumar una nueva “atracción turística”. Sin embargo, los slots se localizaron en ciudades como Río Cuarto, Laboulaye y Villa María (localidades no turísticas). 

La Compañía de Entretenimiento y Turismo (CET), una sociedad anónima perteneciente a Roggio y Caruso, ganó la licitación y manejó, maneja y manejará el juego en 17 ciudades de la provincia hasta el año 2025. La empresa es la principal beneficiaria de las ganancias que se producen en los casinos (se queda con el 73% del total). 

A un año de la compulsa, en diciembre de 2003, cuando Río Cuarto era gobernado por el peronista Alberto Cantero, el Municipio firmó un convenio con la CET y autorizó la llegada de las slots a la ciudad. 

A mediados del 2004, días antes de que Cantero dejara el Palacio de Mójica, se firmó otro acuerdo en el que se dejó en claro que el Estado local no puede cobrar más de 1% en concepto de Comercio e Industria sobre el total recaudado (ese porcentaje se sumó al 3% que la Provincia determinó coparticipar).

“Todo el proceso se dio muy rápido para los tiempos del Estado. En 2004, cuando Benigno Rins asumió la intendencia y Juan Jure llegó al Concejo Deliberante, se tomó un posicionamiento muy fuerte en contra del juego y se dijo que nunca tendría que haber llegado a Río Cuarto. Sin embargo, la empresa tiene derechos adquiridos y no se le puede ordenar el cierre de la sala en la ciudad. Sí se puede legislar a futuro o establecer que no se agreguen más máquinas de las que hay actualmente. En ese marco, se trató de acotar el horario de funcionamiento. La CET acudió a la Justicia para frenar la ordenanza que aprobamos y ahora el caso está en el Corte Suprema a la espera de una resolución”, recordó Panza.

Las primeras slots funcionaron en un local ubicado frente a la plaza Roca. Tras un reclamo del Municipio, en 2005 se trasladaron definitivamente al lugar en el que están actualmente el casino y hotel situado en la costa sur del río Cuarto, a metros del puente Carretero. 

“Con el paso de los años, ante el crecimiento de la ciudad, el casino quedó ubicado casi en el centro. Incluso, ahora, la Provincia y el Municipio están invirtiendo para mejorar los alrededores del lugar. Sin embargo, no utiliza sus recursos para contrarrestar los efectos negativos como la ludopatía. Las slots se llevan los recursos de los que menos tienen y vemos que el Estado no hace nada”, concluyó Panza.