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Chile decretó el estado de catástrofe tras un temporal que dejó 10 muertos y cerca de 100.000 personas aisladas

Un sistema frontal de lluvias extremas azota el norte de Chile desde el 15 de julio y provocó al menos 10 muertos, 17 heridos, cuatro desaparecidos y más de 1.100 viviendas destruidas. El presidente José Antonio Kast decretó el estado de catástrofe en la región de Coquimbo y la provincia de Huasco.

 

El norte de Chile vive una de las emergencias climáticas más graves de las últimas décadas. Un sistema frontal que comenzó el 15 de julio golpeó con especial violencia las regiones de Coquimbo y Atacama, zonas desérticas donde las precipitaciones de esta magnitud son históricamente inusuales. El saldo oficial, según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), asciende a 10 muertos, 17 heridos y cuatro desaparecidos, con unos 2.200 damnificados y cerca de 100.000 personas aisladas por el corte de rutas.

Ante el agravamiento de la situación, el presidente José Antonio Kast decretó el estado de excepción constitucional de catástrofe para la región de Coquimbo y la provincia de Huasco, en Atacama. La medida habilita al gobierno a desplegar efectivos de las Fuerzas Armadas, restringir la libertad de circulación y movilizar recursos de asistencia con mayor rapidez. El decreto tiene una duración inicial de 30 días.

"Como la situación en la región de Coquimbo y en la provincia de Huasco ha ido aumentando en gravedad", el mandatario ordenó "que se determine la activación de este estado de excepción constitucional (de catástrofe)".

La alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, había solicitado públicamente ese decreto antes del anuncio oficial. "Ya pasó de la emergencia a la catástrofe", sostuvo. Kast también ordenó el traslado de varios ministros a las zonas afectadas: el titular de Obras Públicas permanece en Coquimbo, mientras representantes de Economía, Defensa y Desarrollo Regional ya se encontraban desplegados en la región.

Precipitaciones sin precedentes recientes

El viceministro del Interior, Máximo Pavez, describió el fenómeno como excepcional.

"Lo que llueve generalmente en un mes llovió en una hora, lo que lleva a calificar este evento como de precipitaciones anormales y extremas".

En Coquimbo se registraron lluvias que superaron los 200 milímetros. El gobernador de la región, Cristóbal Juliá, señaló que la última vez que se vivieron precipitaciones tan intensas fue en 1997, pero que esta vez superó con creces lo ocurrido en ese entonces. El representante de la Dirección Meteorológica de Chile, Arnaldo Zúñiga, coincidió en que el país no enfrentaba un episodio similar desde hacía aproximadamente dos décadas: "Hace bastantes años que no teníamos una condición similar".

El fenómeno se explica por la confluencia de un sistema frontal clásico, la influencia de El Niño y la presencia de ríos atmosféricos, enormes corredores de vapor de agua que transportan humedad desde el océano Pacífico hacia el continente. Esta combinación favoreció lluvias más abundantes y prolongadas sobre zonas que habitualmente reciben escasas precipitaciones.

Daños en infraestructura y servicios básicos

Las consecuencias sobre la infraestructura son severas. Más de 1.100 viviendas quedaron destruidas o con daños mayores, y alrededor de 150.000 usuarios permanecen sin suministro eléctrico en distintas regiones del país. En Coquimbo, las inundaciones y los cortes de energía también interrumpieron el servicio de agua potable. El gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, explicó la magnitud del impacto sobre la empresa.

"La situación ha superado cualquier pronóstico. Nuestra infraestructura resultó dañada y debimos evacuar a nuestro personal de algunas instalaciones".

En Río Hurtado, las localidades de La Huerta, Las Minillas, El Romeral, El Sauce, Maitenes de Serón, Maitenes de Samo Alto y Carrizal permanecen completamente aisladas por la activación de quebradas que cortaron los caminos de acceso. Las clases fueron suspendidas en Valparaíso, Huasco, Coquimbo, Copiapó, San José de Maipo y Tiltil. Decenas de puertos restringieron sus operaciones de forma preventiva ante marejadas y ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora.

El estado de catástrofe se mantendrá vigente por 30 días, con posibilidad de prórroga, mientras los organismos de emergencia monitorean la llegada de nuevos sistemas