El garbanzo, con la misma suerte
Para la leguminosa, se tiene estimada un área sembrada de 17.800 hectáreas, de las cuales se perdería el 18% a causa de las condiciones de sequía y heladas que sufrió el cultivo durante su ciclo. Del área que se trillaría, el rendimiento promedio estimado a partir de datos de colaboradores es de 13,6 quintales por hectárea, lo que implicaría un recorte del 9% respecto al ciclo pasado y del 30% respecto al promedio histórico (2010-2019), siendo a su vez el valor más bajo de la serie.
La producción que se alcanzaría de concretarse estos rindes sería 19.800 toneladas, valor que sería un 68% inferior al ciclo 2019/20 y que implicaría 120.000 toneladas menos que la campaña récord 2016/17.
Al igual que el trigo, la leguminosa fue deteriorando su estado general a lo largo del ciclo del cultivo, encontrando que a sus inicios, cuando los requerimientos hídricos eran bajos, la mayor parte de los lotes se encontraban en estados buenos a excelentes mientras que hoy en día se reporta el 74% del área en estado regular a malo.
Respecto al estado fenológico, un 22% del área se encuentra con las primeras vainas visibles (coincidente con el período crítico), un 60% con las vainas en su máximo tamaño y un 18% comenzó el llenado de granos.