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Gerónimo Villanueva, el científico argentino de la Nasa que brilló en la misión Artemis II

De 48 años, se especializa en espectroscopía y es director asociado de Ciencia Estratégica de la División de Exploración del Sistema Solar en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la agencia norteamericana

Villanueva es doctor en astrofísica.

 

Gerónimo Villanueva creció en Mendoza, estudió en nuestro país y completó sus estudios con un doctorado en Astrofísica que realizó en el Instituto Max Planck de Alemania. Años más tarde, la Unión Astronómica Internacional (UAI) le puso su apellido a un cuerpo celeste que orbita entre Marte y Júpiter, en una zona conocida como cinturón principal de asteroides.

A los 48 años, Gerónimo es director asociado de Ciencia Estratégica de la División de Exploración del Sistema Solar en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (Nasa) norteamericana y se destaca en la espectroscopía. Para el lanzamiento del Artemis II, se emocionó al estar presente en Cabo Cañaveral.

En diálogo con Clarín, contó que el objetivo principal de las misiones Artemis “es establecer una presencia sostenible a largo plazo en la Luna”.

”Un salto enorme”

“Esto significa un salto enorme e histórico en la exploración espacial y podría decirse que sienta las bases para futuras misiones no solo a la Luna, sino también a Marte y más allá. Muchos de los que estamos vivos hoy veremos a un humano caminar por Marte”, sumó.

Con respecto a su rol dentro de las misiones, explicó que “es coordinar las actividades de nuestros científicos dentro de la división, aquellos que tienen la responsabilidad de liderar la exploración científica de las misiones Artemis en la Luna”.

Con respecto a la exploración espacial, dijo que vivimos “una época memorable porque tenemos la posibilidad de volver a explorar la Luna”.

Para Gerónimo, ser parte de este momento en la Nasa “es un gran orgullo”. “Desde chico sentí una fuerte pasión por la ciencia y la tecnología, y poder contribuir hoy a este tipo de proyectos es, sin duda, un sueño hecho realidad. De todos modos, nunca imaginé que llegaría a vivir una experiencia como esta. Es un verdadero privilegio trabajar junto a un equipo tan extraordinario”, admitió.

De todas maneras, aclaró que nuestra prioridad debe ser cuidar nuestro planeta, que es y seguirá siendo nuestro hogar. “La exploración espacial no reemplaza de ninguna manera esa responsabilidad, sino que la complementa. Nos permite expandir nuestras fronteras en el espacio, generar nuevos conocimientos, impulsar avances tecnológicos y acceder a recursos que contribuyen al desarrollo de nuestra sociedad”, dijo.

Otro logro argentino

Por último, mencionó a Atenea, el pequeño satélite argentino que llevó la misión Artemis II. “Haber contado con un satélite argentino en esta misión es un reflejo del altísimo nivel científico y tecnológico de la Argentina. Es un gran logro de nuestros investigadores y merece un reconocimiento especial a los equipos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), a las universidades y a la industria nacional que hicieron posible este proyecto”, indicó Gerónimo.

En el competitivo campo de acción aeroespacial se valora su talento en espectroscopía, algo que permite medir los colores de la luz, y así saber la composición química de un objeto a distancia.

También destacó el rol científico de la astronauta de Artemis II, Christina Koch y la información que dejó el vuelo sobre radiación, combustible, velocidades y geología lunar para preparar la misión Artemis III.