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Industria Nacional, "un ciclo para reivindicar el valor que tiene nuestro cine"

Gastón Malgieri, de Punto Digital, cuenta del exitoso ciclo de cine aire libre que va por su segunda proyección en la Explanada del Galpón Blanco del Andino

Desde mediados de enero se puede disfrutar en la Explanada del Galpón Blanco del Andino de Industria Nacional, ciclo de cine al aire libre, gratuito, que organiza el Programa Punto Digital con el apoyo del INCAA y en el marco del ciclo Un Verano en la Estación que programa la Subsecretaría de Cultura del Gobierno de Río Cuarto.

Gastón Malgieri, de Punto Digital, cuenta de ese encuentro con el séptimo arte nacional que ya va por su segunda proyección.

-¿Cuándo y por qué surge la idea de realizar el ciclo de cine al aire libre Industria Nacional?

-A mediados de noviembre, cuando junto al equipo de la Subsecretaría de Cultura, estábamos armando la programación de Un Verano en la Estación, que año tras año, convoca a miles de vecinas y vecinos en torno al folclore, el tango y el rock, pensamos que sería una buena oportunidad armar este ciclo, dedicado al cine nacional, para diversificar aún más la oferta cultural, aprovechando el acuerdo federal celebrado en mayo de 2023, entre el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el Programa Punto Digital.

-¿Cómo se concreta el acuerdo con INCAA?

-El trabajo en articulación entre el Programa Punto Digital y el INCAA tiene como objetivo expandir una serie de acciones que se vienen impulsando desde el Instituto a través del Circuito Alternativo de Exhibición Federal INCAA (CAEF). Se trata de un proyecto dependiente de la Subgerencia de Desarrollo Federal que promueve la creación de una red de exhibición no comercial en todo el territorio nacional. Además de impulsar nuevos espacios de exhibición -a través de corredores audiovisuales provinciales- y de ofrecer contenidos a salas alternativas, el CAEF permite formar exhibidores y espectadores de cine argentino acercando la experiencia cinematográfica a un sector cada vez mayor de la población.

En ese marco, desde la Subsecretaría de Cultura de Río Cuarto, nos sumamos a este acuerdo, en principio en vacaciones de invierno, cuando llevamos adelante en el Punto Digital, “Matiné-Ciclo de Cine para las Infancias”, del que participaron más de 1500 niñas y niños de comedores, merenderos y copas de leche de la ciudad. En esa oportunidad sumamos a la articulación a la Subsecretaría de Políticas Sociales, que ya venían trabajando con estos espacios de contención en territorio, y eso nos permitió que muchas de esas niñas y niños que formaron parte del ciclo, tuvieran su primera experiencia cinematográfica.

-¿Es un ciclo que se realiza en todo el país?

-Exacto. Vos pensá que el programa Punto Digital es una red federal, que cuenta con más de 700 espacios de capacitación y entretenimiento a lo largo y ancho del país. En ciudades pobladas, como la nuestra, y en sitios más pequeños donde el acceso a las tecnologías de la información está restringido. En ese sentido creo que este acuerdo con el INCAA es de vital importancia para la difusión de nuestra cinematografía, teniendo en cuenta que en muchas de las localidades donde hay Puntos Digitales, no existen las salas de cine.

-¿Trabajan en conjunto con otros programadores de la ciudad?

-Los vecinos y vecinas de la ciudad son cinéfilos. Creo que hay un “nucleo duro” que asiste, durante el año, a la programación que arma el querido Gastón Molayoli en el C.C. Leonardo Favio, o los diferentes ciclos de cine que hay en el Trapalanda. Podría decirse que ese público, también nos acompaña en “Industria Nacional”. Soy un convencido de que el trabajo, en términos de política pública, es en conjunto. Se nutre de experiencias similares. Si bien lo que nosotros pensamos para “Industria Nacional” está supeditado a la programación federal que arma el INCAA mes a mes, intentamos proyectar films que no se pasaron antes en la ciudad o que tuvieron mucha repercusión y el público no llegó a ver en salas.

Hablar de “cultura” en términos sólo de rédito económico, es desconocer el valor simbólico, histórico y patrimonial que tiene nuestras producciones artísticas en la construcción de una ciudadanía más equitativa Hablar de “cultura” en términos sólo de rédito económico, es desconocer el valor simbólico, histórico y patrimonial que tiene nuestras producciones artísticas en la construcción de una ciudadanía más equitativa

¿Cómo fue el recibimiento por parte del público en las dos primeras funciones?

-Increíble. Desde la Subsecretaría de Cultura, estamos muy satisfechos con la respuesta. En la primera función proyectamos la opera prima de Dolores Fonzi, “Blondi”, gracias a una gestión del Presidente de Fundación por la Cultura, Fernando Sassatelli, con la productora del film, “La Unión de los Ríos”, a sala llena. Estamos hablando de más de 300 personas. El martes pasado, con la proyección de “El método Tangalanga” de Mateo Bendensky, también, muchísima gente.

Siento que hay un discurso instalado de “el cine nacional no convoca”, y la verdad es que creo que este tipo de programas lo que hace es volver a conectar al público con nuestras historias.

-El miércoles 31 van a proyectar “Cuando acecha la maldad”, una película precedida de excelentes críticas y que hizo historia en el cine argentino de terror.

-“Cuando acecha la maldad” de Demián Rugna viene cosechando reconocimientos a nivel mundial. Fue la primera película argentina en obtener el galardón de “Mejor Largometraje” en la 56° edción del Festival de Cine Fantástico de Sitges, en España. Tuvo un estreno en 670 salas simultáneas en EE.UU. Y también ha sido un fenómeno de público en nuestro país cada vez que se proyectó. Y un poco la programamos en Industria Nacional, más allá del boom, porque también queremos apostar por un cine o una narrativa más arriesgada, no solo a nivel temática, sino estética.

Cuando acecha la maldad - Trailer Oficial

-¿Podés adelantar qué películas proyectarán en febrero?

-Seguimos trabajando con la productora “La Unión de los Ríos” (“Blondi”), y queremos proyectar dos films que lo tienen a Santiago Mitre en la dirección. Me refiero a su debut “El estudiante”, y a un film quizás un poco más experimental que se cruza con la danza contemporánea, como es “Los Posibles”. También, como parte del acuerdo con el INCAA sumaremos “Arturo a los 30”, de Martin Shanly, seleccionada en 2023 para participar del Festival de Cine de Berlín. Seguramente haya alguna sorpresa en el trascurso del ciclo.

-Es un ciclo que pone en el tapete al cine nacional en días en que está en boca de todos, la discusión en materia de financiamiento del cine nacional.

-La elección de que la programación del ciclo tiene que ver con reivindicar el valor que tiene nuestro cine, no solo en la construcción de nuestras narrativas, sino también en términos de Industria Cultural. Digo, por citar solo dos ejemplos recientes, el reconocimiento que han recibido películas como “Argentina, 1985” de Santiago Mitre en los Globos de Oro y los Oscar, o la misma “Cuando acecha la maldad” de Rugna en un Festival de la importancia de Sitges, no sería posible sin un estado presente. Sin una política pública que financie, apoye y sostenga la industria cinematográfica de un país. Hablamos de miles de puestos de trabajo calificado, entre actores y actrices, vestuaristas, camarógrafos/as, editores/as, y un larguísimo etc.

La discusión sobre el financiamiento de la cultura, que además de atacar al cine nacional, lo hace con todas las otras ramas del arte, es, en muchos casos, una discusión desde el desconocimiento. Entiendo que el grueso de la población pueda no saber cómo es el funcionamiento de organismos autárquicos como son el INCAA, o el Instituto Nacional del Teatro. Pero me parece, al menos preocupante, que quienes cumplen funciones públicas o en medios masivos de comunicación sostengan y propaguen algunas falacias respecto a cómo se financia y se produce en nuestro país.

En materia de cine, un amplísimo arco conformado por las y los trabajadores del sector coinciden en que las propuestas vertidas en el Decreto de Necesidad y Urgencia, no solo eran inconsultas, sino que reflejaban un profundo desconocimiento del rubro. Pero además de ello, lo que se está poniendo en tensión, a partir de estos planteos, es la riqueza propia que tienen las expresiones culturales en la construcción de una sociedad más equitativa. Antes mencionaba los films de Rugna o Mitre, pero también hay que pensar en las economías regionales y en la cantidad de puestos de trabajo que se activan al producir películas y series que escapan de los mainstream.

Hablar de “cultura” en términos sólo de rédito económico, es desconocer el valor simbólico, histórico y patrimonial que tiene nuestras producciones artísticas en la construcción de una ciudadanía más equitativa.

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