Domicilio desconocido
Martes 3. C.C. Leonardo Favio. 21hs.
DOMICILIO DESCONOCIDO.- Comienza la programación de julio del Cineclub Al Filo, la exhibición del film del director surcoreano Kim Ki-duk.
Kim Ki-duk comenzó a resonar en el público local a partir de 2004 con el estreno de ‘Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera’ y desde entonces siguió impactando con sus creaciones de un cine bucólico, brutal, y en varios sentidos imprevisible.
Ambientado en los años ’70, el film cruza los caminos de tres jóvenes que sobreviven en medio de la miseria y la alienación en un pueblo rural de Corea del Sur, cercados por una base militar norteamericana en plena Guerra Fría.
La historia de una madre soltera que le escribe cartas al padre de su hijo, un soldado americano del cual desconoce el domicilio, se cruza con la de una familia de campesinos cuya hija entabla una relación amorosa con un marine estadounidense.
Esas tramas se conjugan sobre un mapa acerca de la violencia oriental mutada con la denominación occidental a través de la construcción de personajes marginales, carentes de amor, que buscan la redención en lo que perdieron y saben que no encontrarán.
Chang-Gug (mestizo, hijo de coreana y americano) descarga la ira que sufre contra su madre, y a su vez es golpeado. Su jefe y novio de su madre, el carnicero de perros (asesina perros a golpes para luego vender la carne), lo acosa constantemente y no sabe cómo defenderse.
Mientras tanto en un paralelismo de lo que podría ser el pasado de esta historia, una joven ciega de un ojo se entrega a un soldado americano como escapando de la mediocridad a la que está condenada su vida.
Si bien el relato se ubica en un espacio y un tiempo concretos “los personajes parecen deambular por un paisaje posthistórico, como si el apocalipsis ya hubiera tenido lugar, borrando del mapa hasta la más ínfima posibilidad de alegría. Fugarse hacia la demencia se convierte entonces en una opción natural, casi inevitable”.
DOMICILIO DESCONOCIDO.- Comienza la programación de julio del Cineclub Al Filo, la exhibición del film del director surcoreano Kim Ki-duk.
Kim Ki-duk comenzó a resonar en el público local a partir de 2004 con el estreno de ‘Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera’ y desde entonces siguió impactando con sus creaciones de un cine bucólico, brutal, y en varios sentidos imprevisible.
Ambientado en los años ’70, el film cruza los caminos de tres jóvenes que sobreviven en medio de la miseria y la alienación en un pueblo rural de Corea del Sur, cercados por una base militar norteamericana en plena Guerra Fría.
La historia de una madre soltera que le escribe cartas al padre de su hijo, un soldado americano del cual desconoce el domicilio, se cruza con la de una familia de campesinos cuya hija entabla una relación amorosa con un marine estadounidense.
Esas tramas se conjugan sobre un mapa acerca de la violencia oriental mutada con la denominación occidental a través de la construcción de personajes marginales, carentes de amor, que buscan la redención en lo que perdieron y saben que no encontrarán.
Chang-Gug (mestizo, hijo de coreana y americano) descarga la ira que sufre contra su madre, y a su vez es golpeado. Su jefe y novio de su madre, el carnicero de perros (asesina perros a golpes para luego vender la carne), lo acosa constantemente y no sabe cómo defenderse.
Mientras tanto en un paralelismo de lo que podría ser el pasado de esta historia, una joven ciega de un ojo se entrega a un soldado americano como escapando de la mediocridad a la que está condenada su vida.
Si bien el relato se ubica en un espacio y un tiempo concretos “los personajes parecen deambular por un paisaje posthistórico, como si el apocalipsis ya hubiera tenido lugar, borrando del mapa hasta la más ínfima posibilidad de alegría. Fugarse hacia la demencia se convierte entonces en una opción natural, casi inevitable”.