Chucky siempre maldito
Cines del Paseo estrena hoy la remake de 1988.
Chucky: El Muñeco Diabólico, que se estrena hoy en Río Cuarto, se presenta como remake que retoma el argumento original concebido por Don Mancini. Una madre le regala a su hijo un juguete de cumpleaños desconociendo que su inocente apariencia encubre a un espíritu sangriento.
Pero el guion ahora escrito por Tyler Burton Smith y dirigido por Lars Klevberg propone una aggiornada vuelta de tuerca: Chucky responde a la sofisticada inteligencia artificial y posee la capacidad de conectarse con aparatos electrónicos para empeorarles las cosas a sus víctimas. Así, el miedo atávico a la réplica humanoide que siempre tuvo Chucky se une esta vez al peligro tecnológico.
“Una de las razones por las que me uní a esta película es porque creo que la tecnología es malvada. Confiamos en nuestros dispositivos demasiado y, en algún momento, nos van a traicionar y nos van a matar a todos. No quiero ser pesimista, pero siento que somos inocentes al pensar que Siri y Alexa no están trazando planes para tumbar a la raza humana”, dijo con cierta ironía a Efe la actriz Aubrey Plaza, que encarna a Karen Barclay, madre del niño Andy (Gabriel Bateman). Mark Hammill, mejor conocido como el icónico Luke Skywalker de Star Wars, es el encargado de dale la voz a Chucky.
Plaza recalcó: “El terror es una liberación que necesitamos. Vivimos en un mundo que es un poco espeluznante y la gente encuentra cada vez menos razones para ir al cine, pero las películas de terror son catárticas para el público que las va a ver en grupo. Es divertido que asusten y agiten tu corazón”.
Pero el guion ahora escrito por Tyler Burton Smith y dirigido por Lars Klevberg propone una aggiornada vuelta de tuerca: Chucky responde a la sofisticada inteligencia artificial y posee la capacidad de conectarse con aparatos electrónicos para empeorarles las cosas a sus víctimas. Así, el miedo atávico a la réplica humanoide que siempre tuvo Chucky se une esta vez al peligro tecnológico.
Plaza recalcó: “El terror es una liberación que necesitamos. Vivimos en un mundo que es un poco espeluznante y la gente encuentra cada vez menos razones para ir al cine, pero las películas de terror son catárticas para el público que las va a ver en grupo. Es divertido que asusten y agiten tu corazón”.